#OpiniónCruzada: Hasta siempre

Universidad Católica mostró ante Palestino un fútbol que parecía olvidado y se llevaron los tres puntos para celebrar con su gente.

El partido de ayer era un mero trámite para la UC. Palestino, en tanto, se jugaba zafar del célebre y temido “Fantasma de la B”. Así estaba servida la mesa en San Carlos de Apoquindo, al todo y nada. Nada por nuestra parte, pero somos tan grandes que, desde ese vacío deportivo, supimos montar una linda fiesta para despedir a unas cuantas personas que dejaron su huella en el Club. San Carlos no falla, siempre es carnaval.

De lo que se vio en cancha, el primer tiempo -como de costumbre en esta temporada- dejó pocas cosas que rescatar. Una que otra genialidad de los zurditos de Católica frente a un rival que dio pelea, pero no logró conectarnos combo alguno. En resumen, el primer tiempo fue una siesta after-office. Empate a cero y al descanso.

Me imagino que durante el entretiempo la intimidad del vestuario tuvo que haber sido especialmente emotiva. Un camarín descomprimido tras once meses de pésimos resultados, la sensación de estar prácticamente de vacaciones, pero por sobre todo; presenciar el punto final de la extraordinaria carrera futbolística de Franco Costanzo tuvo que haber sido un momento realmente único, emotivo e ilusionante para todos los que estuvieron presentes en aquel vestuario.

Y encima, como si fuera poco, también era el último entretiempo en San Carlos del cuerpo técnico que “comandó” al Club durante los últimos tres años de nuestra gloriosa historia deportiva. Que si bien no supo despertarse entre los laureles, seguramente aportaron una buena cuota de gratitud a la ceremonia improvisada -de quince minutos- que se vivió en el camarín número uno de San Carlos de Apoquindo.

Tan psicológico es el fútbol -como la vida misma- que sólo bastó ese rico recreo emocional para cambiarle drásticamente la cara al equipo. Durante la segunda parte fuimos capaces de producir prácticamente la mitad de toda la producción ofensiva que llevábamos en trece fechas y media de campeonato. Impresionante. No diré que el equipo “voló”, pero sí que dejó muy buenas sensaciones durante el segundo tiempo, especialmente por la franja izquierda liderada por Luciano Aued. Desde ahí se generaron los cuatro goles de U. Católica que, en definitiva, moldearon la mejor actuación de la UC en lo que va de campeonato.

El descuento de Palestino, al minuto noventa, llegó para darle algo de honor a un digno rival y, de pasada, para desnudar -nuevamente- el bajo nivel de Cristopher Toselli.

Habrá que trabajar mucho para volver a parar un plantel realmente competitivo, pero hay por donde ilusionarse. Especialmente por la vuelta de don Ignacio Prieto. Quien seguramente pondrá orden desde la “cantera” hasta la calidad de los refuerzos del primer equipo. Y encima llega justo a tiempo para preparar la casa ante la inminente vuelta de otro “caudillo cruzado”; don Gary Alexis Medel Soto.

Seguramente vienen tiempos mejores, Cruzados. Vamos todos arriba. Somos Católica.

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