Escritor de los libros de Guardiola contó una anécdota de Vidal y su relación con el catalán

Martín Perarnau convivió tres años con el entrenador del Manchester City cuando dirigió al Bayern Múnich.

Martín Perarnau es una de las personas que más conoce a Pep Guardiola, ya que vivió como uña y mugre con el técnico catalán en sus tres años dirigiendo al Bayern Múnich, en los que sacó dos libros del ex DT del Barcelona: Herr Pep y La metamorfosis.

El escritor conversó con La Tercera y contó pasajes de la estancia del entrenador en Múnich, su forma de pensar y su relación con los chilenos Claudio Bravo y Arturo Vidal. Este último fue uno de los más comentados en Alemania, ya que se comentaba que Pep no lo había pedido para su equipo.

“Recuerdo que la prensa sensacionalista dijo que Guardiola no quería a Arturo cuando, en realidad, era todo lo contrario. Cuatro meses antes de que viniese me comentó que, en su idea de que los laterales, Lahm y Alaba, jugasen pegados al mediocentro necesitaba un mediocentro que jugase arriba, capaz de tirar y de llegar a gol. Lo que no me dijo es que ese hombre fuese a ser Vidal. Pero su idea estaba totalmente clara. Él siempre quiso a Arturo”, señaló.

A su vez recordó una anécdota del campeón de América: “Fue un día antes del Bayern-Benfica de Liga de Campeones. Los jugadores, Müller, Lewandovski, el propio Arturo, se estaban liando a tirar a portería en el entrenamiento y no metían ni una. Neuer estaba inmenso ese día. Me acuerdo que el hijo de Vidal, que estaba ahí, le reprochaba a su padre que no marcase. Pues bien, al día siguiente, en el partido, Vidal marcó a los tres o cuatro minutos y se acercó a la grada a recordarle a su hijo cuáles son los momentos decisivos de la vida, esos momentos en los que hay que hacer los goles”.

Sobre Bravo, Perarnau piensa que, tras el irregular comienzo de Bravo en el arco del Manchester City, Guardiola no lo sacará de la titularidad por lo sucedido en el Camp Nou: “El portero hizo lo que quería Pep que hiciese. Otra cosa es que tuviese un error de ejecución. Pero Guardiola sabe que esas cosas pasan en el césped. El fútbol no es posible sin errores. En estos tres años de tanta convivencia nunca vi a Pep dramatizar un error. Al contrario, era un estímulo”, expresó.

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