CERRAR

Los Deudalácticos

Por Javier Rodríguez

4 puntos de 15 posibles y la tercera derrota seguida como local. Simplemente impresentable para un equipo que, supuestamente, se armó para ser campeón.

Debo reconocer que de alguna forma compré la efervescencia general y el exitismo periodístico con la llegada de Pablo Guede a la banca y los “Guedelácticos”. La vara estaba baja, porque los últimos partidos de Sierra eran una invitación importante a una placentera siesta dominical, veníamos de regalar una estrella que teníamos en el bolsillo, el plantel estaba quebrado y los referentes no respondían, por lo que todo indicaba un remezón importante, un cambio.

Y ese cambió llegó. Desde el primer entrenamiento se comenzó a ver la mano de Guede, se veían caras nuevas, el equipo estaba motivado y la propuesta vertical de juego generaba entusiasmo. Ahora sí, decíamos muchos, pero como sabemos, el fútbol es un deporte donde no siempre 1 + 1 es 2 y anoche Colo- Colo decretó uno de los peores inicios de campeonato en su historia.

Más allá de criticar el rendimiento de algunos jugadores (Igual me gustaría saber quien consideró que Ramón Fernández tiene el nivel para ser el armador de este equipo) algo pasa con el popular que en menos de dos meses se transformó en una escuadra tremendamente desequilibrada.

Ayer partimos con todo y no había margen de error: posesión, ritmo, llegadas. Estábamos volcados sobre el arco rival y nuevamente parecía ser cosa de tiempo, sin embargo, a la primera llegada de Iquique (el defensa celeste cabeceó absolutamente solo) nos fuimos a negro. Parecía chiste de nuevo, habíamos llegado todo el tiempo y nuevamente estábamos perdiendo. Pero la fe del colocolino nunca se pierde y quedaba mucho partido todavía, además, el rival nos daba una mano y otra vez nos dejaba con uno más. Vamos cacique que ahora si lo ganamos, pero no. Perdimos otra vez y si bien tuvimos por lejos la posesión (¿A alguien le importa a esta altura?), no le metemos un gol ni al arcoíris. 2-0 y mascar la rabia de nuestra tercera derrota de local.

Igual se puede entender que es un proceso, que debemos darle tiempo al plantel para trabajar y asimilar la idea del técnico y que los cambios no son de un día para otro. Pero ya se nos fue lejos el campeonato, la paciencia se está agotando y pasamos en poco tiempo de color castaño a oscuro. Si podemos decir que tenemos algunas cosas claras: ofensivamente somos un equipo que genera y no convierte y defensivamente somos un pasadizo por todos lados. Realidad versus expectativas.

Es raro lo de Guede igual, porque otro en su posición, ya estaría con un pie afuera del Monumental. Al parecer aun tiene algo de crédito, pero ¿Qué pasa si no ganamos el próximo partido frente a Antofagasta de visita?. Hoy, a nueve fechas del final, nuestra realidad es muy similar a la del chileno promedio. Un futuro incierto y muchas más deudas que efectivo.

 

 

 

Comentarios

comentarios

Revisa también

Pablo Guede puede dar el gran salto y dirigir en España

Según informan medios españoles, la posible llegada de Mario Husillos, conocido del entrenador de Colo …