#OpiniónCaturra: ¡Bienvenido Córdova! ¡Nunca más Pizarro!

Por Patricio Erlandsen (@Pato_Erlandsen)

Gracias a la pesíma programación (jueves, 15:30 horas. Increíble) fui uno de los varios hinchas de Wanderers que no pudo ver la feliz despedida que tuvo el equipo tras golear por 4-1 como visitante a Huachipato. Un bálsamo para una campaña malísima en la que los errores de las malas decisiones tomadas desde la partida de Alfredo Arias, nos pasaron la cuenta. El descenso fue algo más que un fantasma, una amenaza real, que solo con el empate ante Cobresal logró alejarse de manera final.

Un párrafo especial para Silvio Fernández. El “Cuchillo” se enfrentó al desafío de dejar al equipo en Primera con valentía y cumplió. Se le pueden recriminar algunas cosas en los partidos que dirigió, pero finalmente terminó sacando cinco puntos de doce posibles y logró el único objetivo que se le pidió. Se le agradece por mostrar su amor, profesionalismo y cariño por Wanderers. Ahora, es momento que siga creciendo para llegar a ser un entrenador de gran nivel, que ojalá podamos disfrutar.

Poco antes del partido ante Huachipato ya se había confirmado el nombre de nuestro nuevo entrenador: Nicolás Córdova. En el papel, un técnico que da plenas garantías, considerado como uno de los hombres con mayor futuro y que en Wanderers tendrá la gran posibilidad de ratificar todo lo bueno que hizo en Palestino, salvo el comienzo de este año. ¡Qué ganas de ver a un Wanderers como ese Palestino que nos metió seis en Playa Ancha!.

Ya con el DT tenemos buena parte de la pega hecha, pero no nos podemos quedar ahí. Ahora, se debe trabajar con los refuerzos. Es urgente que el plantel crezca en edad, necesitamos referentes. Hay uno pintado que todos quisiéramos ver de vuelta: Ezequiel Luna. También hay que buscar un volante mixto, uno de salida, y al menos, tres delanteros más. ¡Se nos va Oscar Opazo!, pérdida sensible, pero merecido tiene un nuevo reto en su carrera. Por suerte, su reemplazo está en casa: Juan Soto, de los mejores del semestre.

Es de esperar (al menos se están dando acciones en ese sentido), que esta vez no tengamos el plantel armado a una semana del inicio del torneo. Córdova va a necesitar tiempo para impregnar su idea y se necesita un equipo aceitado para Copa Chile, torneo al que creo que se le debe hincar el diente. En ocho partidos, puedes meterte en un torneo internacional, y por qué no, ganar un nuevo trofeo para nuestras vitrinas. No se puede cometer el error de los últimos años de mirarlo en menos.

Para terminar las columnas de este semestre, no puedo dejar de mencionar lo ocurrido en el Nacional. Felicito al nuevo campeón, pero es imposible no referirse a David Pizarro. A ninguno de nosotros le podrían molestar su festejo y lágrimas del sábado, salvo si no hubiera sido por todo lo que habló y ha dicho siempre, que se considera un wanderino de tomo y lomo. Ya quedaron dudas luego de la derrota contra la U, cuando salió raudo a celebrar con la hinchada azul, no mostrando un más mínimo interés por el dolor que sentíamos los mil wanderinos que ahí estuvimos ese día.

No duele que sea hincha de la U, que sus hijos vistan la camiseta de su equipo (curiosamente, el arquero azul Fernando de Paul dio la vuelta olímpica con su hijo en brazos, vistiendo la camiseta de San Luis, el rival de turno). Duele que engañe, que diga siempre palabras para la galería y no actúe en consecuencias. Cuando renunció a Wanderers, se olvidó de los ocho mil hinchas que lo fueron a saludar, no se despidió de sus compañeros ni del cuerpo técnico.

Sus críticas a la S.A. carecen de toda fuerza con estos actos. Me quedo mil veces con Jorge Ormeño, que ante igual situación, prefirió dejar el fútbol y seguir criticando y hablando fuerte. 

Igual, suerte Pizarro en lo tuyo, pero de Wanderers no hables nunca más. Ojalá no aparezcas en el estadio, no te necesitamos.

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