#OpiniónCaturra: Los errores de Espinel

Por Patricio Erlandsen

Esta columna no se trata de ser chaquetero. Para nada, soy un agradecido del buen trabajo que ha cumplido Eduardo Espinel en el primer tercio del Campeonato de Apertura. Ningún wanderino se imaginaba que a estas alturas íbamos a estar segundos, habiéndole ganado a Universidad de Chile y la UC.

Todos sabemos que las proyecciones eran poco favorables y muchos nos imaginamos más cerca de abajo que de donde estamos ahora. Ayer, Wanderers tenía la opción de enfrentar el receso como líder junto al buen Deportes Iquique, que el viernes había puesto presión tras derrotar sólidamente a Colo-Colo en el Monumental

Y era claro que Antofagasta no iba a ser un rival fácil o abordable, como muchos esperaban. No por nada en los últimos doce partidos, solo hemos ganado una vez a los “Pumas”. Todos esperábamos que el equipo de Fernando Vergara se cerraría bien atrás, cortaría los espacios y apostaría a la contra. Pero no fue así, porque los nortinos salieron a jugar el partido en campo contrario. Mostraron hambre, y un juego que en caso de repetir, seguramente los tendrá mucho más arriba en la tabla. El cuadro de Vergara maniató a Wanderers en el mediocampo, nunca le dejó espacios a Terans y Pastorini (de preocupante nivel), mientras que la salida desde atrás que debía aportar Angelo Quiñones, nunca apareció. El juvenil jugó, por lejos, su peor partido del torneo.

Ante eso, las respuestas demoraron mucho en llegar por parte de Espinel. Era patente que había que reordenar el mediocampo, y en eso, el indicado para entrar era Adrián Cuadra. El “Carucha” podía aportar en la zona de quite, pero también en la salida limpia, que ayer estuvo tan ausente. Por otro lado, había que rearmar el ataque, porque Parraguez estaba muy huérfano y nunca tuvo con quien combinar en sus pivoteos.

La apuesta de Espinel llegó tarde y trató de ser parecida a la de Audax Italiano. Mandó a la cancha Farfán y Charquero por Parraguez y Pastorini. Prácticamente un hombre por hombre, que ya en los 60 minutos era tardío y equivocado. Los cambios, a diferencia de todos los partidos anteriores, no lograron darle un vuelco al partido, y por el contrario, permitieron que la visita estuviera incluso más cerca de aumentar la cuenta, que hubiese sido un justo premio para ellos.

Pero ya está. Porque sí, Espinel tiene derecho a equivocarse, como todos. Ahora se nos vienen dos semanas para intensificar el trabajo y seguir buscando variantes. A priori, se debe resolver cómo levantar a Pastorini, que hasta acá, ha mostrado muy poco, pese a tener una enorme calidad.

Se nos vienen dos partidos bravos: Palestino y Colo-Colo, ambos como visita. Será en ellos donde se definirá para qué estamos.

¡Aguante Espinel y jugadores, que de levantarse, nosotros sabemos mucho!

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