#OpiniónCruzada: “Carácter”

Por Pablo Mettroz (@pablo_mettroz)

Ya está, se cerró la temporada de Clásicos Universitarios y el saldo es masivamente favorable. Quizás haya quienes no estén conformes por no haber ganado el quinto partido pero, para ser francos, no nos podemos quejar. Si a comienzo de año nos hubieran ofrecido que de 5 veces contra los azules les ganaríamos 4, una de ellas goleando de visita, y encima levantando una copa frente a ellos, hubiera aceptado el trato inmediatamente. Y es que la UC estuvo intratable, con una contundencia inusitada, como pocas veces hemos visto, en los 5 duelos. Son muchísimas más las ocasiones que nos lamentamos por la gran cantidad de oportunidades marradas frente al arco que regocijarnos por la efectividad de pocos disparos al arco que alcanzan la red. Esta vez, el cruce victorioso significó la clasificación a semis en la Copa Chile y, de paso, alargó la ventaja en duelos mano a mano contra la U: 13-6 con Supercopa incluida en el bolsillo, y ahora 14-6. Nada mal.

En cuanto al partido de ayer, se preveía que el partido sería intenso y desgastante. La U estaba obligada a salir a buscar al menos 2 goles que le permitieran igualar la llave, circunstancia que alcanzó durante algunos minutos. En ese sentido, la solidez defensiva de los Cruzados mostrada en partidos anteriores no se vio. La línea de 4 tuvo bastante trabajo, en muchas ocasiones se vio cubriendo demasiado espacio, dado que los volantes de quite ya habían quedado atrás de la línea de la pelota. Lanaro ganó y perdió duelos. Salió a destiempo en el gol de Gastón Fernández pero marcó el 2-3 parcial en la boca del arco. Parot combinó entradas duras con buenas salidas por abajo y cabeza para elegir la mejor opción de pase. Maripán fue el más alto en la defensa, ya que tuvo buenos cruces y salió jugando con criterio. Magnasco estuvo impecable en los cierres y punzante en las subidas por su carril. Hay que reconocer que la U jugó mucho mejor que en ocasiones anteriores, atacando por las orillas y sumando gente en campo contrario. Asimismo, no crearon grandes regalos en la retaguardia.

Ayer en el Nacional, pese a estar en desventaja 0-2 y luego 1-3, el equipo le encontró la vuelta al partido y pegó zarpazos de tigre para lograr el empate. Y lo pudo haber ganado con el tremendo cabezazo de Castillo que De Paul repelió notablemente, o la última jugada de Espinosa que no aprovechó en superioridad numérica junto al Nico quien, por su parte, estuvo solidario con el equipo, sacrificándose al ir a la lucha cuerpo a cuerpo con los zagueros azules, bajando balonazos largos y buscando ser opción de pase para sus compañeros. ¡Ah! Y alcanzó la marca de Milo de anotar en cuatro clásicos seguidos.

La UC mostró la personalidad de un cuadro que se sabe mejor que el rival y que lo demostró donde realmente importa: en la cancha. Pese a estar dos goles abajo durante pasajes del encuentro, al ruido atmosférico (y posterior silencio) y los fuegos artificiales, a las noticias mal intencionadas de la semana previa, al lloriqueo lastimero en las conferencias de prensa, etc. Demostró aquello que se requería cuando parecía que la pista se ponía pesada y cuando los internautas azules ya empezaban a crear los primeros memes. En resumen, eso que prometía Franz Schultz el miércoles pasado en San Carlos, luego de comerse un baile terrible: carácter.

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