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Internacional

Bicampeones: ¡América a nuestros pies!

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De la misma forma que hace un año, desde los doce pasos, Chile derrotó a Argentina y alcanzó el título de la Copa América Centenario. 

Si había una forma en la que este grupo de jugadores debía entrar en la historia, era tal como lo hizo. Ganando dos finales de manera consecutiva a Argentina, y por penales. Ante ese mismo rival que tanto dolor le causó a nuestro fútbol por tantos años y que tantas humillaciones le propinó, la “generación dorada” se terminó de graduar como la más importante de toda la historia.

“La Roja” y su rival brindaron un encuentro con mucho parecido al que hace prácticamente un año atrás se jugó en el Estadio Nacional, pero con algunos matices. Se controló de mucha mejor manera a Lionel Messi, se neutralizaron las bandas argentinas y Chile tuvo como principal misión anular el tramado de la “albiceleste”, cosa que se logró de manera perfecta.

Y aunque a los 27′, Héber Lópes, de irregular cometido, expulsó a Marcelo Díaz, la ausencia no se notó, aunque el equipo debió bregar mucho más. Aránguiz comenzó a comerse el mediocampo, Vidal mostró un ímpetu impresionante y los laterales contribuían en esa primera gran misión de evitar que los argentinos se vinieran encima. A los 43′ Marcos Rojo también se fue expulsado y todo mejoró para “La Roja”.

En el complemento, los de Pizzi controlaron de buena manera las acciones, e incluso, se acercaron con peligro al arco rival. Vargas, con un remate cruzado, tuvo la más clara. Por su parte, los trasandinos tuvieron el gol del triunfo en un cabezazo de Otamendi que fue desviado de manera magistral por Claudio Bravo. El Capitán vivía su redención.

Y así se llegó al alargue. Dos equipos que trataron de imponer sus términos, pero no lo lograron, se fueron a definir desde los doce pasos.

La historia no pudo comenzar peor. El tiro de Vidal era contenido por Romero, que celebró como si se hubiera ganado el partido. Craso error, tal vez. El primer turno de Argentina era Lionel Messi, un gol que se daba por descontado. Pero cuando la pelota no quiere, no quiere. El remate se fue elevado y todo quedaba igual. Castillo, Aránguiz y Beausejour convertían. Mascherano fusiló a Bravo, pero Biglia, con todos los fantasmas en su cabeza, tiró suave y el arquero se vestía nuevamente de héroe. Era el momento del “Gato” Silva. Y no tuvo problemas, Romero voló para un lado y el balón se fue para otro.

Se acababa la historia…o se volvía a escribir con  letras rojas. Chile campeón y bicampeonato ante el rival de siempre.

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