Darío Osorio, seleccionado chileno y actual figura del FC Midtjylland de Dinamarca, repasó sus primeros pasos en el fútbol y el sacrificio que marcó su infancia: dejar su hogar en Hijuelas para formarse en Universidad de Chile, club donde pasó gran parte de su desarrollo como jugador.

El exvolante azul contó que su vínculo con la pelota comenzó a muy temprana edad. “Tenía cuatro o cinco años cuando empecé a jugar al fútbol, quizá incluso antes. Partí en una pequeña escuela local en Chile. A los ocho años hice una prueba en Santiago Wanderers, que es un club profesional”, recordó en charla con el sitio oficial del club.

Ese paso por el cuadro porteño fue breve, ya que poco tiempo después llegó el gran salto en su etapa formativa. “Cuando tenía diez años me mudé a la Universidad de Chile, un club muy bueno donde estoy feliz de haber pasado gran parte de mi juventud”, señaló sobre su llegada al CDA.

Recordó sus inicios en el fútbol. Foto: Prensa UCH.
Darío Osorio Recordó sus inicios en el fútbol. Foto: Prensa UCH.

El duro proceso de dejar su casa para llegar a la U

Osorio también profundizó en el lado más humano de su historia: la dificultad de abandonar su ciudad natal siendo apenas un niño para perseguir el sueño de ser futbolista profesional.

“Fue duro irme de casa a los 11 años, lejos de mi familia. Eso es algo que recuerdo claramente. Muchos de los otros jugadores eran mayores que yo, así que para un chico tranquilo e introvertido era difícil adaptarse y crear vínculos”, confesó.

Durante su etapa en las divisiones inferiores de Universidad de Chile, el seleccionado nacional vivió en la Casa Azul, residencia que el club dispone para futbolistas jóvenes que llegan desde regiones.

Ahí, según relató, enfrentó algunos de los momentos más complejos de su infancia. “Recuerdo especialmente las noches. Cuando estaba a punto de dormirme, la añoranza por mi casa se hacía muy fuerte”, comentó, evidenciando el impacto emocional que tuvo ese proceso.

El futuro de Darío Osorio

Pensando a largo plazo, el exjugador de la U aún no define con exactitud dónde se ve en los próximos años, pero sí tiene claro que quiere seguir ligado a lo que ama.

“No hay un lugar específico donde me vea en cinco o seis años, pero quiero estar tranquilo, concentrado y seguir haciendo lo que amo”, explicó.

“Si algún día dejo de jugar, me gustaría tener mi propio negocio, aunque también me ilusiona la idea de trabajar en el fútbol como entrenador, preparador físico o incluso en algo completamente distinto”, cerró.

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