
Los lunes suelen no ser muy buenos, pero quien sin duda tuvo uno malo fue Felipe Loyola, volante chileno del Pisa de Italia que se lesionó en la derrota que dejó a su equipo al borde del descenso en la Serie A.
En el marco de la fecha 26 del Calcio, la escuadra del ex Independiente visitó a la Fiorentina en un duelo que asomaba como clave en la lucha en la parte baja de la tabla, donde ambos elencos pelean punto a punto por la salvación.
Tras el pitazo inicial, La Viola logró rápidamente llegar al gol a través de Moise Kean (13′), lo que le bastó para llevarse los tres puntos en un compromiso en el que el nacional solo actuó el primer tiempo, ya que para la segunda mitad no pudo continuar debido a una lesión en su tobillo.
Con este resultado el Pisa se estancó con 15 puntos en el lugar 19 de la tabla de posiciones y, de momento, está nada menos que a 9 unidades del Cremonese, cuadro que con 24 marca la línea del descenso, lo que complica de sobremanera sus opciones de salvación.

La evaluación de Felipe Loyola
A la hora de personalizar el cotejo en el rendimiento del volante de La Roja, los minutos que estuvo en cancha el formado en Huachipato dejó en su mayoría buenas sensaciones, aunque según la prensa local, aún le faltan cosas por pulir.

“Inicia jugadas interesantes para sus compañeros, quienes a menudo desperdician todo. Sin embargo, también comete varios errores peligrosos y no actúa como filtro frente a su propia defensa”, escribieron en el medio Euro Sport, donde lo evaluaron con nota 5.5
Qui News, por su parte, le puso un 6.0 a Felipe Loyola, destacando su talento y desempeño en el campo de juego. “Uno de los pocos jugadores de calidad en el partido. Da la sensación de que podría haber estado mejor ubicado en un mediocampo de cinco hombres, con más libertad para avanzar. Las decisiones del entrenador quizás lo hacen jugar con el freno de mano puesto”, indicaron.
Así entonces está el dispar momento de Felipe Loyola en el Pisa de Italia, con un equipo que parece estar destinado a perder la categoría y con un momento personal positivo, pero que se empaña por una lesión que deberá esperar el pasar de los días para saber su gravedad.








