
Es arquero, es chileno y viene de sumar experiencia europea en las últimas temporadas. Claudio Santis, guardameta formado en Universidad Católica, atiende el llamado de En Cancha para relatar lo que hoy, a sus 33 años, está viviendo en Andorra.
La historia es la siguiente: en 2025, Santis fichó por el Atlètic Amèrica de aquel país, que limita con España y Francia en el Viejo Continente. Luego se fue a jugar al Pas de la Casa, en Primera División, y allí comenzaron los problemas.
“Al equipo lo terminaron castigando y al final alcancé a jugar tres partidos solamente”, comenta.

- ¡No! ¿Qué pasó?
Lo castigaron por temas de migración. El club se mandó unas cagadas en temas de no presentar papeles a la hora de contratar jugadores.
- Delicado.
Sí, y desde ahí que estoy sin club. Pasa que acá son súper estrictos con el tema de la residencia y tener todo en regla. A mí se me venció ahora en febrero y ya estoy en trámites de renovarla, pero a la hora de fichar por un club se me complica todo. Además, una de las exigencias para renovar por primera vez, es estar certificado en catalán, que es el idioma oficial de acá.
- ¿Así de estricto?
Sí, porque al futbolista no se le mira como alguien especial, sino como un trabajador más, y por lo mismo te piden también certificar seis años de experiencia como mínimo. Pero, bueno, cuento corto: al Pas de la Casa lo compró un empresario argentino, que se trajo como a 12 chicos de su país al club, y ninguno, obviamente, cumplía con los requisitos que te decía, entonces migración no los aceptó. La Liga permitió jugar, pero ya después impidió seguir participando.
- ¿Y quedaste a la deriva?
Sí, y más encima había firmado dos años de contrato. Ahora estoy entrenando con el club Unió Esportiva Santa Coloma, que es un equipo grande de acá y que va segundo en el torneo, a punto de clasificar a un certamen internacional, pero, claro, no puedo fichar por ellos porque tengo mis papeles en renovación.
- ¿Y qué pasó con el contrato de dos años?
Ahí estamos peleándolo, en negociaciones aún. Si no se llega a buen puerto, habrá que ir a otra instancia nomás, porque también me quedaron debiendo unos meses de sueldo, y la vivienda, que se supone que por contrato la tenían que pagar ellos, la terminé costeando yo. Negligencia de ellos y dolor de cabeza para mí.

- ¿Y ves factible fichar ahora por otro club o esperarás a mitad de año?
Acá es difícil por lo menos, porque el campeonato de Andorra termina en mayo. Piensa que al club en el que estoy entrenando le quedan tan solo cuatro partidos de torneo y uno de copa, entonces ya tendré que esperar a mitad de año, a menos que me salga algo en Chile o Sudamérica. Estando acá sé que me pierdo un poco en el radar, y la gente cree que estoy jugando por lo que ve en redes sociales. Esperaré a ver qué pasa, lo analizaré bien. Si no, que llegue mitad de año y ver si hay ofrecimientos acá. Estoy abierto a todas las opciones.
- ¿Cómo estás en lo anímico? ¿Dan ganas de seguir por allá o piensas volver a Chile?
La verdad es que estoy tranquilo. O sea, fue fome lo que pasó con el club, pero ya está. Recuerdo que hasta una vez tuve que jugar de delantero, porque teníamos solamente 14 jugadores habilitados para jugar y había 3 lesionados. Los otros, todos fuera por temas de migración, que no podían ir ni siquiera citados. Como yo juego bien con los pies, me pidieron de favor jugar arriba, ja. Tuve que ceder mi puesto en el arco. Ahora estoy en la incertidumbre. Tuve la oportunidad de volver a Chile y tratar de moverme allá, pero me quedé porque el club estaba apelando al castigo.
“Estoy abierto a volver al país; me siento capacitado para jugar en cualquier club”

- Te mentiría si te digo que tengo vista la liga de Andorra. ¿Qué tal el nivel?
Es una buena liga, que cada año se va profesionalizando cada vez más. Para que te des cuenta lo exigente que es, basta con mirar lo que se pide para llegar acá: 6 años de experiencia para ingresar como extracomunitario. Solo hay convenios con España, Francia y Portugal, pero aún así les piden como 3 años de haber jugado, es decir, no cualquiera llega acá. El campeonato es entretenido y, además, tiene el plus de que puedes clasificar a Champions, Europa o Conference League.
- Tienes 33 años...
La edad de Cristo, ja.
- Sí, y los mejores años para un arquero, dicen. ¿Te puede beneficiar eso a la hora de buscar un nuevo club?
Sí, sin duda. Tengo mi recorrido igual. He tenido buenas campañas. Ahora tuve la mala suerte de que al club lo castigaron simplemente, si no estaría participando activamente. Cada temporada que pasa me la tomo con más tranquilidad, reacciono diferente a distintas cosas que ocurren en el campo de juego, y eso justamente te lo da la experiencia. Al club que llegue, sé que contribuiré de buena manera.
- Te menciono lo de la experiencia porque con la cantidad de campeonatos que hay en Chile ahora, hasta los equipos grandes traen un portero suplente de experiencia. Está Cristopher Toselli en la U y Darío Melo en la UC...
-Sí, es verdad. A mí me ilusiona volver a un equipo competitivo. Si bien estaba tranquilo y feliz en Andorra, ahora estoy abierto, debido a lo que está pasando, a volver al país y llegar a un cuadro que quiera pelear cosas. Yo me siento preparado para jugar en cualquier club. Es más, si me llegasen a llamar mañana, estoy dispuesto a sumarme tan pronto sea posible. Me sigo levantando con las mismas ganas de siempre para ir a entrenar. Iría encantado a cualquier club de Chile.








