
El proyecto deportivo de River Plate bajo la presidencia de Stefano Di Carlo dio un giro internacional definitivo, luego que el club de Núñez oficializara la contratación de Pablo Longoria como su nuevo director deportivo.
El asturiano, de 39 años, llega tras un extenso ciclo en el Olympique de Marsella, donde ejerció como presidente y director técnico, transformando la estructura del gigante francés.
La llegada de Longoria impacta directamente en el futuro de los futbolistas chilenos. En el pasado, fue la pieza clave que convenció a Alexis Sánchez de fichar por el Marsella en 2022, periodo en el que el tocopillano anotó 18 goles y recuperó su estatus de figura en Europa. Y ahora se convertirá en el hombre que decida el destino de Paulo Díaz, referente de la zaga “millonaria”, que no pasa por su mejor momento.

Reestructuración total en el Monumental
La incorporación del español responde a la necesidad de profesionalizar el área de captación y transferencias de River Plate. Con la salida de Enzo Francescoli de las funciones operativas principales, Longoria tendrá el control total sobre las renovaciones de contrato y la búsqueda de refuerzos en el mercado sudamericano y europeo.
Uno de sus primeros desafíos será gestionar la continuidad de los pilares del plantel, entre ellos, Paulo Díaz. El defensor chileno, que esta temporada ha visto disminuir dramáticamente sus minutos, deberá negociar sus próximos pasos bajo la supervisión de un hombre acostumbrado a los estándares de la Champions League y las grandes ligas del Viejo Continente.

El “último gran Alexis”, bajo la mano de Longoria
El vínculo de Pablo Longoria con los futbolistas nacionales no es nuevo. Además de su estrecha relación con Alexis Sánchez, el directivo siempre ha manifestado una alta valoración por la competitividad del jugador chileno.
Esa visión técnica fue fundamental para que el goleador histórico de La Roja liderara el ataque del equipo de la Costa Azul hace cuatro temporadas. En su única campaña en Francia, el Maravilla registró 18 goles y 3 asistencias, cifras que nunca más pudo repetir.
Con este movimiento, River Plate busca replicar los modelos de gestión europeos para regresar a los primeros planos de Argentina y Sudamérica (no clasificó a Copa Libertadores y este año solo jugará la Sudamericana). La experiencia del español en clubes como Valencia, Juventus y Sassuolo representa una apuesta inédita para buscarlo.








