Manuel Pellegrini mira al cielo apenas Sofyan Amrabat derriba en el área a Fran Navarro, delantero español del Braga. El Ingeniero, probablemente intuía lo que se le venía tras esa jugada que terminó con el gol mediante lanzamiento penal de Ricardo Horta, a los 53′.

Comenzaba lo impensable después de un primer tiempo memorable en el que el Betis estaba 2-0 arriba a los 26 minutos. Pudo ser 3-0, si no se hubiese anulado por una milimétrica posición de adelanto de Antony el tanto de Ez Abde.

En una repetición de lo que ocurrió en el derbi con el Sevilla el 1° de marzo, otra vez el equipo del Ingeniero dejaba escapar una ventaja de 2-0. Pero esta vez, las implicancias fueron mucho más graves. No solo porque el cuadro portugués ganó finalmente por 4-2, sino por todo lo que significó la eliminación en cuartos de final, cuando estaba todo a la mano para alcanzar la segunda semifinal europea consecutiva.

Desde el parcial 2-3, lo que sufrió Manuel Pellegrini en La Cartuja fue un infierno, una pesadilla, lejos la peor jornada vivida por el DT chileno como entrenador del Betis. La noche en que el amor comenzó a acabarse, esta vez, de manera definitiva.

“Es muy difícil dar explicaciones”: Pellegrini reconoció que vive su momento más doloroso en el BetisLee también“Es muy difícil dar explicaciones”: Pellegrini reconoció que vive su momento más doloroso en el Betis

Los 44 minutos que quebraron el amor entre el Betis y Manuel Pellegrini

Desde los 53′ hasta los 97′ en que sonó el pitazo final, el beticismo le demostró a Pellegrini que se acabó el cariño y que no está dispuesto a perdonar la afrenta, no solo de la terrible noche de este jueves en la capital andaluza, sino la del último mes y medio.

Las estadísticas no mienten. Desde el 21 de febrero, el cuadro andaluz ha jugado 11 partidos y el saldo es pavoroso: 27% de rendimiento, producto de cuatro derrotas, seis empates y solo una victoria.

Al Betis, sencillamente, se le olvidó ganar y los hinchas culpan, casi de manera exclusiva al Ingeniero. Con la remontada del Braga consumada tras el 2-4 a los 74′, se vieron imágenes nunca antes vistas en la era Pellegrini. Desde distintos puntos del estadio, los vehementes fanáticos verdiblancos le reprochaban al entrenador lo que ocurría en el terreno de juego. Ya no eran sencillas quejas, habían insultos, rabia y muchas pifias. El “vete ya”, se escuchaba con fuerza.

Un reflejo de los últimos minutos del partido. El DT tratando de levantar a un equipo que no respondía y escuchando la molestia de los hinchas. Foto: Agencia EFE.
Manuel Pellegrini. Un reflejo de los últimos minutos del partido. El DT tratando de levantar a un equipo que no respondía y escuchando la molestia de los hinchas. Foto: Agencia EFE.

El clima de tensión era máximo, el más alto de los ultimos seis años y medio. Tampoco se salvaban los jugadores, especialmente Cédric Bakambú, quien ingresó a los 77′ bajo una pifiadera monumental. Al jugador congoleño se le recriminó su tardío regreso a la disciplina del club tras las celebraciones por clasificar al Mundial, pero al DT se le cuestionó pensar en el africano como solución para remontar los dos goles que se necesitaban a esas alturas para, al menos, forzar la prórroga.

Mientras el duelo avanzaba y su equipo no encontraba reacción alguna, además, un insólito llamado desde los altavoces del estadio invitó a los hinchas a evacuar “por su seguridad”, algo que después se admitió desde las esferas del club como un error. Sin embargo, las gradas se comenzaron a vaciar, dando una imagen final de abandono que no fue tal.

Antonio García, hincha del Betis que concurrió al recinto cuenta a En Cancha qué fue lo que pasó en esos minutos. “No se entendía nada, había mucha rabia entre los aficionados, pero creo que si ese aviso no llegaba, el clima hubiése sido muchísimo peor al final. La gente no entiende cómo al equipo le han dado vuelta los partidos en el derbi y ahora. Creo que muchos de los que se fueron, se querían quedar para recriminarles esto a los jugadores y a Pellegrini”.

Tensión al máximo al final del partido y la cruda confesión de Pellegrini

Pese a que cuando sonó el pitazo final el DT solo atinó a despedirse del DT rival, el español Carlos Vicens, y en el estadio no quedaban más de 20 mil personas, lo ocurrido fue de mucha tensión.

El chileno se fue rápidamente rumbo a los vestuarios. Esta vez no se acercó a los jugadores, ni se despidió de los hinchas. El dolor se le notaba en la cara y en una expresión de quien entiende que lo ocurrido era algo grave y negativo.

Mientras, desde el sector de la afición más dura del Betis, le caían fuertes recriminaciones a los jugadores que se quedaron. Marc Bartra, el capitán, hablaba con la transmisión oficial al borde de las lágrimas, parando de vez en cuando para observar y escuchar lo que gritaban los hinchas.

Tras el partido y con un estadio casi vaciado, los jugadores dirigidos por Pellegrini escucharon el malestar el sector más duro de la afición. Foto: Agencia EFE.
Real Betis. Tras el partido y con un estadio casi vaciado, los jugadores dirigidos por Pellegrini escucharon el malestar el sector más duro de la afición. Foto: Agencia EFE.

Ya en conferencia de prensa, el entrenador admitía que el actual es el momento más complicado de su paso por el Betis. “Es muy difícil dar explicaciones”, comenzaba indicando, para luego apuntar que “probablemente sea mi momento más bajo”.

¿Si se acaba el ciclo tras esta eliminación y la seguidilla de malos resultados? Pellegrini evita hablar de eso, pero sostiene que “no creo que un ciclo dependa de un resultado puntual. Todos somos responsables de lo ocurrido hoy. Hay un trabajo de mucho tiempo detrás, y hay que enfocarnos en lo que viene”.

Minutos después, ya sin gente en el estadio y con el ruido apagándose lentamente, Manuel Pellegrini salió del estadio en su vehículo particular. Molesto, tocando la bocina para abrirse paso y descansar pronto de una noche de máxima tensión.

A nivel directivo, según pudo confirmar En Cancha, hay molestia, no por la eliminación, que es algo que podía pasar, sino por la forma. Hay voces que se levantan para hablar de un fin de ciclo, aunque en ningún caso el DT será despedido ahora ya. Su figura, sostienen cercanos al club verdiblanco, merece máximo respeto, aunque también aseguran que, pese a la última renovación hasta mediados de 2027, nadie puede asegurar que no exista una conversación y que las partes decidan poner fin anticipado.

Con LaLiga aún en juego y cada vez más amenzado el sueño de clasificar a Champions League (el quinto puesto, con el descalabro de los clubes españoles esta semana, podría no asegurar el paso), los objetivos planteados van más bien no cumpliéndose, y la palabra “desgaste” comienza a tomar más fuerza.

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