Por: Javier Rodríguez Castelblanco

La semana pasada fui tratado varias veces de “poco humilde” por detallar que el popular le pasó por encima a Católica.

No sé si  veré partidos diferentes  a los demás, pero creo que en lo que va de torneo, estamos siendo bastante superiores.

Más allá de eso, he intentado ser bien autocrítico, porque como hincha tengo claro en qué estamos fallando y cuáles son las urgencias que tenemos como club. Pero como hoy hay que ser conciliador con todos, porque hasta decir “poto” ofende a los más puristas, vamos a hacer un análisis distinto a lo que veo,

tendré una escritura deferente, no diré malas palabras y me acostaré todos los días a las nueve.

Total hace rato que nos dicen que este es el país de las maravillas, así que ahí vamos. Lo del sábado en Valparaíso fue espectacular.  Hace años no veía un estadio así, porque realmente no cabía un alfiler en Playa Ancha.

Debo tragarme mi orgullo y felicitar la gran gestión de las autoridades pertinentes y sobre todo del programa “Estadio Seguro”

, que sin lugar a dudas le devolvió la vida a nuestro fútbol.  Cuántas  familias, niños y personas de todas las edades flameando las banderas de sus colores y cantando al sol del bombo en esta verdadera fiesta popular.  Un orgullo.

En lo netamente futbolístico, que delicia de torneo estamos disfrutando.

Se enfrentaba el líder con uno de sus escoltas más peligrosos, porque, digan lo que digan, el Decano siempre ha sido un rival que enorgullece torneo a torneo su vasta trayectoria, con una regularidad irreprochable. Ante eso, el primer gol de Vilches a los 5 minutos, con previa habilitación de Paredes  (¡Está bueno que se retire de una vez ese caballero!) sorprendió

.  El líder estaba ganando, pero Wanderers como siempre, no estaba dispuesto a vender barata una derrota.

De hecho, fue difícil de entender la impericia de los delanteros en el resto del primer tiempo.

Estamos tan acostumbrados a que no fallen, que no se podía creer que el partido siguiera 0-1. El ritmo además era tan vertiginoso que a veces hasta se hacía complicado seguir la jugada.

Fin del primer tiempo y ¡qué show estaba preparado para el descanso! La orquesta filarmónica de la Universidad Santa María sin duda fue un deleite para los cerca de 45 mil espectadores presentes

, quienes escucharon con el respeto tradicional cada nota de esta gran banda, aplaudiendo a rabiar cuando sonó el último compas.

De vuelta en el fútbol, el segundo gol del joven Morales a los 60´ no hizo más que herir aún más el orgullo del cuadro verde

. Y fue en esa última media hora  donde se vio lo mejor del partido, con un ida y vuelta de ambos equipos enloquecedor. El Popular nunca soltó el acelerador y Wanderers siguió jugando y apretando sin importar el resultado hasta que el pitazo final selló su suerte.

Como cambió nuestro fútbol y que bien se siente.  ¿Cuántas veces criticamos nuestra competición antiguamente? Pero ya nada de eso está, porque aprendimos la lección luego de tocar fondo, con torneos mediocres, estadios vacíos y clubes sin identidad.

Gracias de verdad a los responsables, porque mejoramos a todo nivel y se nota. La próxima semana el rival es Huachipato en el Monumental, pero ojo Cacique, que jugando de esta forma, es difícil que levanten la 32. Se ven varios candidatos con tranco de campeón, a todos les importa dar la vuelta y de esa manera está difícil que la punta del torneo no cambié de acá al final.

A seguir disfrutando entonces, porque así esta nuestro torneo. Y  claro, si es chileno, es bueno.

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