Durante la época de verano, una de las mayores dificultades es poder conciliar el sueño por las noches debido a las altas temperaturas de esta temporada del año, que pueden causar distintas molestias como insomnio, dolores de cabeza, poca concentración en las actividades diarias, entre otras.

De hecho, a la hora de dormir, nuestro cuerpo comienza a adaptarse disminuyendo nuestra temperatura en al menos un grado para poder alcanzar una mejor calidad de descanso y no afectar nuestra salud.

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“Este descenso ocurre gracias a la dilatación de los vasos sanguíneos, especialmente en manos y pies, lo que permite disipar el calor. Pero cuando el ambiente está demasiado cálido, ese mecanismo se frena, el cuerpo se esfuerza más de lo normal y quedarse dormido se vuelve una tarea más difícil”, explicó el doctor Juan Pablo Bernal de San José Interclínica; fenómeno que afecta principalmente a “niños pequeños, cuyo sistema de termorregulación no está completamente maduro, y adultos mayores, que han perdido parte de esa capacidad, son especialmente vulnerables”.

Por lo mismo, es fundamental que el hogar se mantenga ventilado, para que así disminuya el calor dentro del dormitorio y podamos tener un descanso mucho más reparador.

Las altas temperaturas pueden generar problemas para conciliar y mantener el sueño, acarreando consecuencias negativas para nuestra salud. Créditos: Freepik.
Insomnio en verano.Las altas temperaturas pueden generar problemas para conciliar y mantener el sueño, acarreando consecuencias negativas para nuestra salud. Créditos: Freepik.

¿A qué hora ventilar la casa en verano?

En ese sentido, los expertos aseguran que hay dos horarios en los que es más favorable ventilar la casa para disminuir su temperatura y mejorar la calidad del sueño.

La primera es entre las 07:00 y las 09:00 de la mañana, cuando las máximas aún no han alcanzado su peak, abriendo puertas y ventanas al máximo para que entre la mayor cantidad de aire limpio posible; mientras que la segunda se recomienda hacerla poco antes de irse a dormir, tras el anochecer, para liberar el calor acumulado durante la jornada e intentar alcanzar la temperatura ideal para dormir cómodamente, que bordea entre los 17°C y 19°C.

En ese sentido, también se recomienda que la ventilación se haga idealmente de manera cruzada, es decir, con aperturas que estén en lados opuestos de una misma construcción y que creen una corriente de aire continua que permita renovar el aire al interior de la habitación más fácilmente.

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