Segunda División Profesional

Entrevista | Felipe Núñez avisa: “En dos años mi meta es dirigir en Primera División”

El DT que consiguió el ascenso de Recoleta a Primera B reconoce influencias del Piojo Herrera y Gustavo Benítez en su formación y se declara seguidor de la escuela técnica alemana. “Mi sueño es llegar a un club de España”.
jueves, 25 de noviembre de 2021 · 18:39

Felipe Núñez (42) reconoce que muchos entrenadores avezados lo han felicitado tras conseguir el ascenso de Recoleta desde la Segunda División Profesional a la Primera B. Y que varios le han dicho que tome conciencia de lo que ha logrado en tan poco tiempo como DT.

"Muchos colegas están años tratando de obtener un logro como subir de división y yo en mi segunda temporada como entrenador titular ya lo hice. Se me ha dado todo muy rápido. No me he dado ni cuenta cómo han pasado tantas cosas en tan poco tiempo, pero sé que esta carrera no es siempre así. Alguna vez vendrá la mala. Lo tengo clarísimo", dice.

Núñez repasa con memoria fresca lo que ha acontecido con su vida tras su retiro como arquero en 2018. “Siempre tuve la idea de dejar de jugar al tiempo de obtener mi cartón como DT. Ya tenía mi otro título -el de periodista- y quería pensar bien qué quería hacer. Tras jugar en Santiago Wanderers, además, me enteré que algunos dirigentes querían ofrecerme ser gerente deportivo así que decidí hacer una cosa que fue fundamental: me tomé un año para viajar a Europa, ver fútbol en Inglaterra y en España, y conocer el trabajo de algunos clubes para ver qué me motivaba más. Al cabo de ese tiempo tomé la decisión: quería probarme como DT porque pensé que podría demostrar todas mis capacidades y anhelos. Creo que no me equivoqué”.

"Siempre tuve la idea de dejar de jugar al tiempo de obtener mi cartón como DT", recuerda Felipe Núñez.

¿Cómo se le abrió la primera posibilidad?

Yo estaba haciendo algunas cosas en el tema de las comunicaciones, en el CDF, y en el Sifup me propusieron dirigir el equipo con los jugadores que no tenían contrato. Me gustó la idea y llamé a Francisco Arrué, amigo mío y con quien cuando jugábamos nos hicimos la idea de que cuando se nos presentara a alguno una opción de dirigir, llamaría al otro para integrarlo el cuerpo técnico. Llamé a Pancho y le dije que él encabezara el staff porque él ya había dirigido. Fuimos con el equipo del Sifup a un torneo en Panamá y nos fue bien. Salimos terceros. Y ahí llamaron a Pancho de Colchagua, para dirigirlo en la Segunda División Profesional. Fuimos, aunque no conocíamos mucho de esa división, pero igual competimos. Estábamos a un punto de San Marcos de Arica cuando vino el estallido social y se detuvo el torneo. Al final, no se siguió jugando y subió San Marcos. De ahí me llamaron a mí para dirigir Recoleta.

Pero ahí se fue solo. ¿Qué pasó con la dupla con Arrué?

“Se acabó porque Pancho tenía otros proyectos. Ahí tuve que armar mi cuerpo técnico y asumir el desafío no más.

Con lenguaje millenials

En dos años de trabajo ya subió a Primera B. ¿Cómo pudo conectar con jugadores que en su mayoría son jóvenes?

Creo que el hecho de tener facilidad de comunicación me ha ayudado con ellos. Hay que entender que son parte de una generación distinta pero también tuve la ayuda de mis colaboradores y de jugadores de mayor edad. Claudio Muñoz, de hecho, es el capitán y tiene 40 años, por lo que él ha sido un buen aliado.

Igual tiene que lidiar con millenials…

Claro, imagínese que tengo un jugador de 17 años que podría ser mi hijo y al cual debo incentivar y transmitirle información.

Estamos hablando de una generación que no juega a la pelota en el barrio o en la cuadra como era antes…

No, eso está claro. Hoy hay más fútbol para ver en televisión y se juega mucho menos fútbol. Hay que trabajar con esa realidad.

Pocos han visto jugar a Recoleta. Si usted, como periodista, tuviera que escribir una crónica del juego que trata de imprimirle el DT Felipe Núñez, ¿cómo lo describiría?

Trato siempre de que el equipo juegue proponiendo. Me siento más representado así que echando el equipo para atrás. Pero no soy un DT ortodoxo ni de esos que no son capaces de variar. En algunas ocasiones hay que saber contener al rival y no irse al ataque así porque sí…

¿Usted es de los que dice que se preocupa solo de su equipo y no del rival?

Para nada. Tengo que pensar en mi equipo y en el que enfrento si es que quiero derrotarlo. Esa es información relevante para dar a mis dirigidos.

Influencias y sueños

"Me gusta mucho Julian Nagelsmann", confiesa el campeón de Segunda División.

Usted tuvo muchos entrenadores en su carrera. Dígame quiénes influyeron en usted para ser DT sin decir que “de todos aprendí algo…

Jajaja. Quizás en el momento no me di cuenta, pero uno que influyó el mí fue en mexicano Miguel Herrera, el Piojo. Yo tuve la suerte de trabajar bajo sus órdenes siendo jugador de Deportivo Acapulco, que era filial del Atlante que dirigía el Piojo. Desde el punto de vista táctico es muy bueno, ve muy bien los partidos. Y otro que me marcó fue Gustavo Benítez que lo tuve en dos momentos distintos de mi carrera: cuando empecé en Colo Colo y cuando ya estaba veterano en Palestino. Benítez tenía un tremendo manejo en el camarín y se relacionaba muy bien con los más avezados.

Y de la elite mundial, ¿a quién sigue o admira?

Me gusta mucho Julian Nagelsmann porque en todos los equipos en que ha trabajado ha ido adecuándose a las circunstancias. Siempre muestra algo novedoso. También sigo a Thomas Tuchel por lo mismo. Y Jurgen Klopp también es un referente.

-Puros alemanes…

Es que es la escuela técnica que está imperando hoy.

¿Cómo y dónde se ve usted como DT en diez años?

Eso es mucho tiempo. Yo me proyecto máximo dos años.

¿Y cómo y dónde se ve en dos años?

En dos años mi meta es dirigir en Primera División. No sé si con Recoleta u otro equipo. Tampoco si en un equipo de provincia o de los grandes. Pero eso me gustaría.

Y si pudiese dar el salto internacional después de eso ¿dónde le gustaría que fuera?

“Es España. Mi sueño es dirigir ahí. Veo a Pellegrini brillando allá y como él nos abrió ese camino, podemos ilusionarnos.

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