Entrevista

Entrevista | César Bravo y el dolor de dejar la Unión Española: "Nunca me habían despedido de un trabajo"

El DT, que fue recientemente destituido, aclara en todo caso que tiene una oferta para seguir ligado al club. "Veremos que decisión tomamos", señala.
viernes, 16 de septiembre de 2022 · 17:00

César Bravo confiesa que se ha visto varias veces las cosas que pudo mejorar al mando de Unión Española. El ex técnico de los hispanos, quien dejó la banca luego de la goleada propinada por Colo Colo, dice que no pudo dormir esa noche. 

"Me veía dirigiendo y corrigiendo cosas en ese partido y en otros también. De los errores que pude cometer. Siempre he sido muy trabajólico, entonces me daban vueltas muchas cosas. Nunca me habían despedido de un trabajo, pero estoy satisfecho con lo que hicimos en Unión, sobre todo por el trabajo en las divisiones menores y por la filosofía exhibida desde marzo del año pasado", dice el adiestrador.

El "Tomate" salió de Unión, pero tiene la opción de continuar. El ofrecimiento que le hicieron de su ex club le seduce y que para nada se sentiría degradado. "A mí me gusta trabajar. Ahora estoy disfrutando de mi familia, pero sigo viendo fútbol. Quiero disfrutar de estas Fiestas Patrias y ver qué decisión tomamos con mi cuerpo técnico. Siento que hay que un trabajo que debe continuar, sobre todo con las fuerzas básicas de Unión", agrega a En Cancha el ex defensor de Cobreloa.

César Bravo no pudo seguir con su proyecto en el Primer Equipo.

-¿Cómo tomó el despido de Unión, César? ¿Lo sospechaba?

-Uno nunca lo espera, pero estaba dentro de las posibilidades porque lamentablemente los resultados, y hay que ser claros, no habían sido las mejores, por todas las dificultades que habíamos tenido. No tuvimos los mismos resultados de la primera rueda.

-¿Verdad que estaba en una comida cuando le comunicaron que no seguía?

-Me entero oficialmente por don Jorge Segovia. Estaba en una comida de celebración de Unión Española. Yo, un par de horas antes me había enterado por una información en las redes sociales, que podían despedirme. 

-¿Y qué le dijo Jorge Segovia?

-Se enfadó cuando le comenté que me había enterado después que me llegó un rumor. No entendía cómo se había filtrado la información porque, según me dijo, le había comentado a pocas personas. Estaba enojado, pero bueno...  Confío en lo que dijo don Jorge. En eso no hay problema. Solamente se lo comenté.

-¿Qué cuentas saca después de estar un año medio al mando de Unión?

-De marzo del año pasado hasta ahora, éramos el cuarto cuerpo técnico que más duró en el fútbol chileno. Hay conformidad por lo que pudimos demostrar, en cuanto a nuestra filosofía de trabajo, siempre pensando y velando por la institución, buscando resultados y promoviendo jugadores. Obviamente quedamos con esa cuota de amargura de poder mantener lo que hicimos en la primera rueda. Competimos hasta que tuvimos las armas.

-¿La partida de Víctor Felipe Méndez les afectó?

-Creo que nos afectó. Víctor era el mejor jugador y era parte importante del funcionamiento del equipo. O sea, sabemos la calidad de Víctor, pero no jugaba solo. Sí, era importante para el equipo y eso estaba claro. Después sufrimos lesiones y eso provocó una merma en nuestro juego, en la posesión. Hubo otros factores. Pero yo también me equivoqué en algunas situaciones.

-¿Cómo cuáles?

-Como cambiar el sistema de juego en la segunda rueda, que intentamos jugar con doble nueve. No conseguimos los resultados que queríamos.

-Hacer jugar a varios jóvenes fue uno de los aspectos positivos. ¿Eso fue lo más satisfactorio, quizás?

-Si algo nos deja conforme y tranquilo fue cumplir parte de nuestra ideología, la promoción de jugadores, el capital de jugadores que dejamos, la venta de Víctor Méndez. Unión tiene canteranos para el próximo año. Había un plan de sucesión con los canteranos. Feliz de darle la oportunidad y ellos cumplieron a esa confianza que le dimos como cuerpo técnico y también los jugadores más avezados.

Un nuevo cargo para seguir en la Unión Española

-¿Le dolió salir de Unión?

-Te duele, aunque la posibilidad siempre está y cuando no se dan los resultados... Duele quedar sin trabajo, cortar un proceso, más cuando quedaban cinco fechas y estábamos en zona de clasificación de Copa y en los cuartos de final de la Copa Chile. Se tomó esa determinación. Pero claro que nos dolió por dejar este grupo de trabajo. El grupo que teníamos éramos muy apegados, más allá del trabajo profesional. Te duele dejar eso, pero hay que mirar con ilusión de lo que pueda venir y poder continuar un trabajo que hicimos en Unión. 

-¿Es cierto que le ofrecieron quedarse en el club? ¿No es como degradarlo?

-Hay un ofrecimiento de don Jorge, de quien estoy muy agradecido por el trato que tuvo conmigo. Hubo respeto mutuo y se agradece. Después de cada partido analizamos los partidos y en muchas cosas coincidimos. Él quiere que yo siga ligado al club más por lo que se hizo con los jóvenes. Nos está dando esa chance de seguir en Unión, no sé qué pasará. A mí me gustar dirigir. Y me seduce el ofrecimiento para continuar nuestro proceso con los jóvenes. También seduce seguir por el cariño de la gente de la Unión. Es una linda pega. No me molesta volver a las fuerzas básicas de Unión. A mí me gusta trabajar. Siempre he sido humilde, sacrificado y son valores que me entregaron mis padres. No tengo inconveniente en volver a dirigir los jóvenes. Además podría continuar con el proyecto.

-Usted habla de seguir con los jóvenes, pero usted dio un paso. ¿No le dan ganas de agarrar un primer equipo? Ofertas no le van a faltar...

-Ahí estamos analizando, porque estuve jugando 18 años, y me gusta esa adrenalina de estar en el fútbol profesional. Eso también seduce, que hablen bien del trabajo de uno y eso te llena de visiones de cosas que pueda realizar. Lo estamos analizando, yo expuse mi punto de vista. Estamos recién pasando el duelo, vienen las Fiestas Patrias, quiero estar con la familia y ahí veremos qué decisión se toma.

César Bravo se enfoca en disfrutar a su familia.

-¿Echa de menos Unión?

-Claro. Ahora tengo tiempos libres, pero sigo ligado al fútbol, me meto a mi computador viendo fútbol. Obvio que ahora tengo más tiempo para estar con mi familia y con mis nietos. Pero claro que se echa de menos si recién me fui. Es imposible cortar esto.

-¿Alguna vez lo habían despedido de un club?

-Nunca. Como jugador terminaba el contrato, así que es mi primera vez. Duele. Es dura la levantada al otro día. Uno no duerme, le das vuelta, me imaginé dirigiendo muchos partidos y visualizando cosas que pasaron en el partido, de las cosas que se pudo mejorar.

-A los técnicos chilenos les falta creerse el cuento. A veces a los chilenos los ningunean y prefieren a extranjeros. ¿Lo siente así?

-Yo no lo veo así. Tuve amigos extranjeros, entrenadores y compañeros. Y los que me valoraban eran los extranjeros, les gustaba cómo jugaba mi equipo y eso uno no lo espera. Nunca caí en eso que no valoran. Lo que me sorprende es que nos despidieran faltando cinco fechas.

-Ahora lo sucede Gustavo Canales, que venía detrás, tal como tú en su momento...

-Pero es parte del fútbol y ahora le toca asumir a Gustavo y espero que le vaya bien. Son cosas que suceden y son cosas que forman parte del fútbol.

-¿Cómo se proyecta?

-Me han llamado representantes, amigos para saber en qué estoy. No cierro puertas. No me veo mucho tiempo en la casa tampoco, sino mis nietos se van a aburrir de mí. No me veo mucho tiempo en la casa. No sé cuánto dure y es lo que planteaba a mi cuerpo técnico. 

-¿Hasta cuándo tiene plazo para responderle a Unión?

-No quiero entorpecer la labor que están haciendo. Somos un cuerpo técnico y en ese cuerpo hay personas. Por eso quiero ver bien el tema, pero tampoco entorpecer el trabajo en Unión.

-Por su vocación de formador, ¿le gustaría llegar a la Selección?

-Después de dejar Cobreloa, quería valorizarme, capacitarme, crecer y ver si tenemos dedos para el piano. Mi objetivo era demostrar mi trabajo en divisiones menores para llegar a las series menores de la Selección. Y algún día llegar a Cobreloa a dirigir porque es el equipo que me vio crecer.