[ Por Patricio Erlandsen (@Pato_Erlandsen)abre en nueva pestaña ]
“Tengo un plantel corto”, “no hemos podido tener todo lo que quisiéramos”, “los problemas económicos nos han afectado”. Esas son
algunas de las frases con las que Eduardo Espinel ha tratado de justificar su mediocre actuar en Santiago Wanderers
. ¿Y saben qué? Cada vez que leo o escucho algunas de estas declaraciones, me acuerdo del Cobresal campeón o el Palestino de Córdova que deslumbró en la pasada Sudamericana o el tristemente célebre Chapecoense. ¿Qué tienen en común esos elencos? Que siempre pelearon en condiciones inferiores a sus rivales. Planteles más cortos, lugares de entrenamientos bastante diferentes a los cuadros con los que pelearon, pero además los unía una idea de juego entendida y que los llevó al éxito.
¿Creen ustedes que ese plantel de Cobresal campeón de la mano de Giovagnoli era muy diferente al actual de Santiago Wanderers? ¿Ese Palestino de Córdova, en el papel, podía ir a ganarle a Flamengo en Brasil? ¿El Chapecoense y su escasa historia internacional, eran rival para San Lorenzo?
La respuesta a todas estas interrogantes es que no. Si estos elencos que menciono llegaron al éxito en condiciones adversas, lo hicieron porque contaban con un DT inteligente, capaz de hacer entender a cada uno de sus jugadores qué es lo que debían hacer y que no transaban un estilo de juego. Bueno o malo, pero su estilo. Y es aquí donde uno se pregunta ¿A qué juega Espinel?
¿Somos el equipo que dos veces tumbó al bicampeón o el que sale con miedo a jugar en casa ante rivales como Everton, Antofagasta o San Luis?
Ayer, los “Canarios”, que ganaron con todos los merecimientos, nos escondieron la pelota y listo.
Con eso bastó para que Wanderers no tuviera respuestas en ningún sector del campo de juego. Sí, puede que el marcador haya sido abultado, pero no se puede cambiar tanto de una fecha a otra. También hay un tema de actitud, que a veces llega a desagradar. Y ahora, se nos viene el “Clásico Porteño”.
Un wanderino jamás sentirá temor alguno de ir a jugar a Sausalito, por el contrario, tiene en la memoria a varios equipos que fueron al frente y ganaron.
Imposible olvidarse del último triunfo en el 2010 con goles de Gigena y Muñoz, que prácticamente sentenciaron a nuestro histórico rival al descenso. Hoy, sin embargo,
más de Caturro se ha pasado las peores películas respecto a lo que puede pasar el próximo sábado.
¿Si Espinel ya fue miedoso en Valparaíso, qué podemos esperar jugando de visita? Los últimos clásicos han sido una pesadilla y
llegó el momento de poner fin a las humillaciones que hemos venido viviendo
. No espero mucho de nuestro DT, ahora es el momento de los jugadores, especialmente de los formados en casa. A Everton no le ganaremos jamás de jugar a jugar.
Hay que ganarles con actitud y con vergüenza. Espinel no sabe de nuestra historia, los Castellón, Opazo, Fernández y García sí. En ellos está nuestra única esperanza de salir dignos.
Por cierto,
una derrota debería sentenciar la permanencia del uruguayo en el Puerto.
Por el bien de todos nosotros, deseo que esto no ocurra, al menos no ahora.