Juan "Candonga" Carreño rompe el silencio y se sincera tras 16 años. El ex delantero reveló su larga y compleja lucha contra los vicios, los que atribuye al mundo del fútbol profesional y a los golpes que le entregó la actividad tras hechos que no se borraron nunca: quedar fuera de Francia 1998 y su famosa pelea en Osorno.
En conversación con LUN, "Candonga" detalló su obstáculo más grande: su mente tras el retiro del fútbol. Quien fuera delantero de Colo Colo, Unión Española y La Roja, entre otros, pasó un largo tiempo fuera de la urbe para sanar heridas que lo marcaron luego de colgar los botines.
"Estuve un tiempo metido en drogas, después de que me retiré del fútbol, entonces necesitaba desconectarme de todo, apagar las luces y la televisión. Estuve 16 años en el campo", detalló Carreño. Ahora, el retirado jugador vive del campo, en el que se desenvuelve en el rubro de la agricultura con la venta de nectarines en San Vicente de Tagua Tagua.
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La larga lucha de "Candonga" contra las drogas
No obstante, antes de volver a ver la luz, tal como expresa Carreño, vivió el casi total ocaso de su vida. La droga y el alcohol fueron protagonistas tras dos hechos que no pudo superar por largo tiempo: quedar fuera de la nómina del Mundial de Francia 1998 y su pelea contra Hernán Caputto, en Osorno, el mismo año.
"Me afectó mucho no haber ido a Francia y la pelea de Osorno quedó para siempre. En vez de haber pedido ayuda a un especialista pensé que podía salir solo. No le hice daño a los demás, pero me hice mucho daño culpándome de por qué no había ido al Mundial, por qué había peleado. Mi familia y el campo me salvaron", comentó.
Tal como cuenta "Candonga", su estadía lejos de los flashes y de las graderías lo revitalizó. Sin embargo, la lucha fue larga y se la atribuye al ambiente del fútbol, dejando un mensaje para las próximas generaciones que se acercan a vivir en un mundo al que él se refiere como ficticio.
"No me molesta hablar de drogas, me siento orgulloso de haberles dado la pelea. Cuando uno se retira, vuelve a la realidad, porque antes vivía en una burbuja con fama, dinero, hoteles. Vives en una realidad ficticia. Sentí el golpe y estuve cinco años de mi vida muy desorientado. Terminé en alcohol y drogas. Sufrí mucho e hice sufrir a los míos (...) después de estar cinco años nublado, de no ver la luz, aprendí a quererme", sentenció.