
El plantel de Universidad de Chile comienza a tomar forma tras la llegada de Francisco Meneghini a la banca técnica, además de la confirmación del regreso de Eduardo Vargas al Centro Deportivo Azul (CDA).
Sin embargo, la delantera no estaría para nada cerrada con el arribo de Turbomán, pues en la U fueron tres los atacantes que pusieron fin a su aventura: Nicolás Guerra, Lucas Di Yorio y Rodrigo Contreras, por lo que, en teoría, todavía faltaría al menos un centrodelantero extranjero.
Con este panorama, y contemplando las salidas de los dos internacionales, el Romántico Viajero todavía debe definir otro cupo extranjero para este 2026, puesto que el mediocampista Federico Mateos debe presentarse a los trabajos de Paqui para conocer su futuro.
Lee tambiénJaime García lo quiere: cuatro clubes del fútbol chileno buscan fichar a Nicolás Guerra tras dejar la UEn conversación con En Cancha, el volante argentino (que ve lejana su permanencia en los azules para esta campaña) hizo un contraste con su última cesión en Ñublense, refiriéndose a las dos ciudades en la que ha vivido en Chile, luego de arribo en 2018 al Diablo Rojo.

- ¿Esperas una respuesta positiva por parte de Meneghini en la U?, ¿cierras la chance de quedarte?
No, uno nunca se cierra a esas posibilidades. Por eso obviamente me tengo que presentar y ponerme a la par de lo que quiera el técnico en la U, y después ver si me tengo que ir o quedar. Eso lo tengo claro, pero uno también va creciendo, va madurando y se da cuenta de lo que también quiere la dirigencia.
- ¿El hecho de ser extranjero te quita posibilidades en los azules?
Yo tengo claro que soy un jugador extranjero, que en un equipo grande como la U son muy necesarios los cupos. Siempre los extranjeros son los que tiene que jugar más, o mejor dicho, a los que más se les tiene que exigir. Al final la nacionalidad me juega en contra y obviamente que tampoco es bueno hacerse falsas esperanzas, por así decirlo.
- ¿Se nota mucho la diferencia entre ocupar un cupo extranjero en uno de los grandes que en un club de región?
Obviamente que los ojos siempre están, para bien y para mal, más puestos en los equipos grandes que en los de región.
- Y además de esa exigencia, ¿se siente también dar ese salto de una ciudad como Chillán a Santiago?
Sí, de notar se nota bastante, te mentiría si digo que no. Obviamente que, de por sí ya vivir en una ciudad como Santiago en comparación a lo que era Chillán, es totalmente distinto: el tema de los autos, de la gente, de todo.

- Y si te tienes que quedar con una ciudad, ¿cuál prefieres?
Complicada pregunta (risas). Yo disfruté mucho el tiempo que me tocó estar en la U, pero también disfruté mucho cuando estuve en Chillán. Pero este último año viví muy bien, viví tranquilo, con mi hijo este (2025) lo viví muy feliz en Chillán. Así que se nota la diferencia, pero no te puedo decir si es mejor o peor, porque por suerte pude disfrutar de estar en los dos polos.
- ¿A nivel familiar es más agradable estar en una ciudad como Chillán?
Sí, aunque cuando estuve en Santiago y nació mi hijo, era muy bebé y la verdad no salíamos mucho de casa. Y después me tocó ir allá al sur y mi hijo empezó a moverse un poco más, a andar en bici, a salir y la pasamos bárbaro en una ciudad tan linda como Chillán. Pero creo que uno se tiene que ir adaptando a donde le toque, más con la carrera que tenemos nosotros (risas).







