19 muertos, 1.500 damnificados y un millar de casas afectadas son los números que ha dejado el megaincendio en la zona centro-sur de Chile. Imágenes que se repiten en cada estación estival, pero que en esta oportunidad terminaron con un pueblo, como Lirquén, consumido completamente por las llamas.
Una situación que no deja a nadie indiferente, ni siquiera al fútbol chileno. En el sector en donde se concentran gran parte de estos siniestros, abundan los clubes: Huachipato, Universidad de Concepción y Deportes Concepción, son los representantes en el profesionalismo.
En esta oportunidad, En Cancha logró contactarse con Rodrigo Odriozola, meta del conjunto acerero que se alista para enfrentar a Universidad Católica este martes por la Supercopa. Un partido que, por más que sea obligatorio para ellos, pasa a segundo plano entendiendo la situación que se vive cerca de sus hogares.
Rodrigo Odriozola y los megaincendios en el plantel de Huachipato
Actualmente, Huachipato se encuentra en Viña del Mar, alistando los últimos detalles para el duelo contra la UC. Mientras tienen un ojo puesto en el lance, el otro lo ocupan para seguir minuto a minuto el panorama en el sur, no solo por la preocupación de sus familiares, también de su entorno, como compañeros o funcionarios del club.
- ¿Cómo has vivido esta catástrofe con los incendios en el sur?
Con mucha tristeza. Ver las imágenes que circulan en redes sociales y en los informativos golpea fuerte. Ayer estuve todo el día siguiendo cómo avanzaba la situación. Genera una enorme pena y mucha empatía con la gente que lo perdió todo: una vida entera de esfuerzo para construir una casa, comprar muebles, formar un hogar, y que de un día para otro desaparezca todo. Es muy duro.
- En este poco tiempo que les quedó entre el viaje a Viña del Mar, ¿han podido ayudar de alguna forma a los afectados?
Desde el club nos pusimos a disposición para colaborar en lo que estuviera a nuestro alcance. Por ahora, el aporte ha sido principalmente económico, porque por los tiempos y por cómo estaba la situación, ir al lugar podía entorpecer el trabajo de las autoridades y de quienes estaban realmente combatiendo la emergencia. Ahora que ya estamos en Viña, probablemente podamos organizarnos para colaborar en tareas de limpieza cuando sea más oportuno. Seguramente haremos alguna jornada y, en lo personal, estoy dispuesto a ayudar en lo que se pueda.
- ¿Cómo has afrontado tú esta compleja situación en el sur?
La empatía es total con todas las personas que vivieron esta desgracia. Por las imágenes, se nota que pasaron un infierno. Uno piensa también desde el lugar de padre: más allá de lo material, el miedo por proteger a los tuyos es lo primero que aparece. Acá no quedó ni siquiera la estructura de las casas; todo terminó reducido a cenizas. La gente estaba haciendo su vida normal y de un momento a otro se quedó sin nada.
- Me imagino que es una mezcla de sentimientos, ¿no?
Estamos hablando de un montón de familias que se quedan sin nada. Eso genera mucha tristeza, independientemente de que le pase a alguien cercano o no, porque es una realidad en la que convives, en la que estás. Mirar a tu alrededor y ver todo humo, el fuego a pocos kilómetros —visible a simple vista— y saber todo lo que está pasando en esos cerros y en esa población rodeada de árboles, la verdad que genera mucha tristeza.
- Si bien la mayoría está lejos de los puntos más críticos de estos incendios, ¿hubo algún afectado en el club?
No, en torno al plantel principal no tenemos conocimiento de que alguien haya sido afectado directamente. Sí tenemos otro compañero, funcionario del club, que vive por la zona, pero el fuego no llegó hasta su casa. Esta persona estuvo muy cerca del incendio, porque Punta Parra fue una de las poblaciones que prácticamente desapareció en su totalidad y él tiene su casa ahí. Afortunadamente, su casa fue una de las pocas —contadas con los dedos de la mano— que se salvaron.
- Lo bueno es que, dentro de todo, las familias que rodean al club se encuentran bien...
Directamente no hubo más casos dentro del plantel, pero todo el sector está obviamente contaminado. Hoy se trata de unir fuerzas para apoyar a las personas que se vieron afectadas, que son muchísimas familias. Ayer escuchaba en el informativo que hay alrededor de cuatrocientas casas destrozadas y más de mil en evaluación de daños, que seguramente tengan gran parte de la vivienda afectada, si no toda.
- Me comentabas que ya están en Viña del Mar, ¿crees que este partido contra Universidad Católica podría haberse pospuesto por la situación que se vive en el sur?
Si yo me metiera en temas políticos de las asociaciones, me parece que no corresponde, sobre todo en mi posición, porque soy jugador de fútbol y me tengo que dedicar a eso. Pero, como te dije, sí corresponde empatizar con la gente que la está pasando mal en todos los sectores. Lamentablemente, el mundo en el que vivimos es así: el show debe continuar, no solo en el fútbol, sino en todos los aspectos de la vida. La gente tiene que seguir trabajando en sus respectivos trabajos, no se detiene todo. Estamos envueltos en esa realidad y nos toca afrontarla.
- Dentro de lo mismo, ¿afectó toda esta situación a la preparación del partido contra Universidad Católica?
La afectación psicológica y la tristeza están, porque, como te decía, ver la situación que están atravesando las personas golpea mucho. Aun así, nosotros veníamos preparándonos bien y cerramos esa preparación con el partido amistoso de la Tarde Acerera. Este domingo nos dieron libre, en parte por la situación y en parte porque también necesitábamos descanso de la pretemporada, que no dio tregua.
- Es un partido que llega en un momento “raro” para ustedes, por decirlo así...
La verdad es que no tuvimos tiempo para hacer una preparación ideal. Esa es la realidad. Hay que afrontar un año largo y la temporada prácticamente la tuvimos que preparar en dos semanas: llegamos el 3 de enero y competimos el 20, es decir, diecisiete días para preparar todo un año. Por eso la preparación se vio más afectada por el fixture que por las condiciones o lo que ocurrió, ya que lo que pasó coincidió justo con el final de la planificación que teníamos prevista.
- Todavía no finalizan la pretemporada y ya tendrán su debut oficial en el año, mientras en el sur se vive una situación catastrófica
Según lo que entendemos, la pretemporada se va a terminar durante esta semana, dependiendo de cómo resulte el partido de mañana y de si tenemos que competir el domingo o no. La planificación fue esa: o hacer una pretemporada normal o acelerar los tiempos y volverla más intensa, porque había que preparar un año completo con poco margen. Por eso este partido no va a ser en condiciones normales, ya que todavía estamos prácticamente en plena pretemporada.
- Para cerrar, me imagino que en tu natal Uruguay jamás te enfrentaste a algo similar, ¿o me equivoco?
Sí, en Uruguay hay incendios, pero no de esta magnitud. Estamos hablando de más de veinte mil hectáreas afectadas, cerca de doscientos kilómetros cuadrados, lo que representa una parte muy importante de la superficie del país. Si uno compara en proporción, es algo de una magnitud gigantesca.
- Un incendio de estas proporciones sería devastador para Uruguay...
Nosotros, si llegamos a tener cinco, seis o siete hectáreas quemadas, ya es mucho. Obviamente, lo digo desde la ignorancia, no tengo un conocimiento técnico certero, pero estoy seguro de que un incendio de esta magnitud en Uruguay no lo tenemos.