
Después de 22 años, Juan Cruz Real vuelve al fútbol chileno. Quizás pocos lo recuerdan, pero en su época de futbolista, vistió la camiseta de Unión San Felipe entre las temporadas 2003 y 2004, dejando un saldo de 23 partidos jugados y seis goles.
Una rebelde lesión que casi lo hizo dejar el fútbol puso fin a una carrera que terminó acabando el 2009 en Canadá.
Bastante agua pasó por el río (Aconcagua, por supuesto) y ahora se topa nuevamente con Chile, esta vez como entrenador de Universidad de Concepción, cuadro al que dirigirá en su regreso a Primera División este año y en el que ayer debutó en el amistoso ante Central Español en la Serie Río de La Plata (0-0, triunfo en penales).
La decisión de dirigir en el fútbol chileno: “Una liga ordenada”
En el cuadro penquista apostará por un fútbol dinámico y agresivo. Quiere ser protagonista, según contó en la primera parte de la conversación con En Cancha, a menos de dos semanas del estreno por el Campeonato Nacional frente a Coquimbo Unido el 31 de enero en el Ester Roa.
Cruz Real apuesta por consolidarse en el fútbol chileno, tal como lo hiciera en Colombia, donde consiguió sacar campeón, nada más ni nada menos que al América de Cali el 2020, en lo que sigue siendo el último título de los “Escarlatas”.
- Los que vemos el fútbol chileno a diario somos bastante críticos: suspensión de partidos, reprogramaciones sobre la hora y un nivel que aburre en la mayoría de los casos. ¿Qué lo motiva a usted a llegar a Chile?
La liga chilena siempre la he mirado de reojo. Obviamente, mis mayores años de carrera que llevo como entrenador de fútbol profesional los he hecho en Colombia y he dirigido en Argentina también. Chile es un nuevo mercado para mí y, más allá de las cosas que podemos haber conseguido en otros lugares, siempre uno tiene la motivación de poder mostrar trabajo. Me parece que es un buen lugar y que, más allá de las dificultades que vos nombrás, es una liga ordenada comparativamente con otras de Sudamérica.
- ¿En serio?
Sí. Chile, en general, es una liga ordenada. Yo tuve la experiencia de vivirla hace mucho tiempo. Me fui con una muy buena impresión y, cuando se dio la posibilidad de venir a este proyecto, me interesó el club. Eso fue lo que me motivó para la llegada.

- ¿Le gustaría proyectar su carrera en Chile, quizás dar el salto a Colo Colo, la U o la UC, los más grandes del país?
El fútbol es muy volátil, pero uno cuando llega a un lugar, apunta siempre a tratar de poder dirigir un equipo grande. A mí en otros lugares me tocó pasar por ese proceso de empezar con equipos de no tanto renombre y después terminar dirigiendo cuadros muy importantes, inclusive teniendo la posibilidad de ganar un título. Hoy estoy en Chile y si nuestro trabajo y lo que demostremos alcanza para que después tengamos la posibilidad de ir a una institución más grande, sería bueno.
- Han pasado más de dos décadas desde que jugó en San Felipe. ¿Qué recuerda de aquel tiempo? ¿Se hizo algún amigo acá?
La verdad que mi paso no fue tan bueno, tuve una lesión que prácticamente me dejó fuera del fútbol profesional. Pero la experiencia de vida fue muy buena y tengo un grato recuerdo de esos dos años en Chile, un país muy lindo y de los más organizados de Sudamérica. He tenido contacto con algunos compañeros, pero no he tenido una relación tan fluida porque yo me fui hace muchos años y después anduve por otros lados. Pero sí recuerdo con mucho cariño ese momento de mi vida.







