El fútbol suele cruzarse con la vida en los momentos más inesperados, y Franco Cáceres (18) lo comprobó de la forma más dura. El juvenil formado en Universidad de Chile acababa de cerrar su llegada a Deportes Concepción para sumar minutos y seguir creciendo en su carrera, cuando una tragedia golpeó de lleno a su familia: los incendios forestales que azotaron con fuerza a la Región del Biobío arrasaron con su hogar y pusieron a prueba todo su entorno.

Lo que debía ser el inicio ilusionante de una nueva etapa deportiva se transformó, de un momento a otro, en días de angustia, humo y evacuaciones. Cáceres no solo vivió el desastre desde adentro, sino que también debió convertirse en apoyo fundamental para sus padres y hermanos en medio del caos, ayudando a resguardarlos mientras el fuego avanzaba sin control por su sector.

Con la casa destruida y la familia intentando levantarse paso a paso, el joven futbolista habla con En Cancha sobre esa noche que cambió todo, el difícil presente que atraviesan tanto él como los suyos y la fuerza que saca del fútbol para no derrumbarse.

-Han sido días muy complicados. ¿Cómo has vivido todo desde lo que pasó y cómo estás hoy?

Estoy tranquilo dentro de todo. Seguimos tirando para adelante. Estoy acompañando harto a mi mamá, que ahora se está quedando en una carpa con mi hermano para cuidar el sitio, porque han llegado algunos materiales y si los dejamos solos se los pueden robar. Yo, por mi parte, estoy enfocado en mi trabajo y ahora volví a entrenar, así que ese es mi principal foco. Mis papás también me insisten en que piense en eso, en salir adelante y no quedarme pegado en lo que pasó, sino en reconstruir la casa.

-¿Cómo están tus familiares hoy? Tu mamá, tu papá, tus hermanos...

Mi mamá está agotada. La casa no tiene techo, pusimos un toldo, pero igual hay mucho sol, es sofocante. Además, está todo lleno de polvo, no hay agua para ducharse ni luz para cargar los celulares. Tengo un amigo cerca y le pido a veces que le cargue el teléfono a mi mamá o que la deje ducharse en su casa. Ella es la que está más cansada.

Mi papá, además, esa misma noche de la tragedia se quebró una costilla, así que no puede cargar peso ni hacer fuerza. Ellos son los que peor lo están pasando. Mi hermano chico ahora está con mi mamá, pero durante la semana estuvo con mi abuela. Y mi otro hermano, el del medio, que tiene 13 años, está donde una tía.

El ahora atacante de Deportes Concepción junto a su familia. Foto: Cedida.
Franco Cáceres. El ahora atacante de Deportes Concepción junto a su familia. Foto: Cedida.

-Cuando ocurrió el incendio, ¿tú estabas en la casa o estabas fuera?

Estaba en la casa. De hecho, esa misma noche habíamos comprado comida porque se había concretado mi negociación con Deportes Concepción. Estábamos celebrando en familia, con mis papás y mis hermanos, y como una hora después pasó todo. Gracias a Dios estaba con ellos, porque si me hubiera tocado estar en Santiago habría estado muy nervioso sin saber qué pasaba acá.

-O sea, viviste todo desde el inicio...

Sí, todo. El incendio empezó como a las dos y media de la madrugada, el cielo se veía rojo. Yo estuve bien activo tratando de ayudar, porque se empezaban a prender las casas de los vecinos de al frente. En ese impulso de querer que no se perdiera todo, me metía a intentar apagar focos de fuego para que no se propagara.

-¿En algún momento sentiste miedo real por sus vidas o por la tuya?

Sí, claro. Al principio no se veía tan cerca el fuego y pensábamos más en la casa, pero después todo se puso muy peligroso. Cuando empezaron a evacuar, mi papá no quería salir y me quedé con él y con mi mamá. Tomé a mis hermanos chicos, a Benja de 13 y a Isaías de 9. Mi hermano agarró a nuestra perrita y yo mojé un paño para que se lo pusieran en la nariz, porque era puro humo, casi no había oxígeno.

Una amiga de mi mamá estaba esperando en una plaza a unas cinco cuadras. Cargué a mi hermano chico en brazos, me tapé la cara con el polerón y corrimos hasta allá. Después de dejarlos, me devolví a la casa.

-¿Qué recuerdas de esos minutos en que tuvieron que ponerse a salvo?

Fue desesperante. No había luz, solo humo, gritos, sirenas. Nosotros fuimos de los últimos en salir del pasaje. Antes de irnos, mi papá se rompió la costilla. Yo metí ropa a la rápida en una maleta y salimos cuando ya se estaban quemando la casa del lado, la del frente y las esquinas.

Cuando cruzamos a la vereda de al frente, el viento tiró el fuego hacia nosotros. Ahí sentí el calor en la cara y el cuello, pensé que me había quemado. A mi mamá también le alcanzó el fuego en un brazo. Tuvimos que tomar un atajo porque nos sentíamos encerrados, como que no íbamos a poder salir. Íbamos cargados con mochilas y bolsos, sin saber para dónde correr. Fue un momento de mucha desesperación, pero gracias a Dios logramos salir.

-Dentro de todo esto, ¿has sentido apoyo de Deportes Concepción y de la U? ¿Se han contactado contigo?

Sí. El Conce vino la semana pasada y nos trajo varias cosas: alimentos, ropa, zapatillas. Y la U también estuvo presente. Vino la asistente social en representación del club, llevó ropa y nos entregó mucho apoyo. Con ella tengo más confianza porque estuve dos años en el club. Estoy muy agradecido de ambos equipos, se han portado muy bien con nosotros.

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