
Benjamín Aravena esperó este momento durante años. El delantero de 21 años, formado en Universidad de Chile, salió esta temporada a préstamo a Unión San Felipe con un objetivo claro: debutar en el profesionalismo. Y lo consiguió.
El fin de semana, en la segunda fecha de la Copa Chile, el atacante sumó sus primeros minutos oficiales en la derrota 2-1 como visitante ante Santiago Wanderers en Valparaíso, ingresando desde el banco en el segundo tiempo y aportando una asistencia.
Tras ese estreno soñado, el joven futbolista conversó con En Cancha y compartió el lado más íntimo de un día que jamás olvidará. “Muy feliz por el debut. Han pasado ya algunos días y todavía sigo pensando en ese momento. Fue algo inolvidable”, parte diciendo.
La emoción de Benjamín Aravena tras su debut profesional
-Cuéntame qué fue lo primero que pensaste cuando el técnico te dijo que ibas a entrar a la cancha. ¿Cómo fue ese momento?
-Fue raro, porque yo venía saliendo de una lesión en el tobillo desde la U a San Felipe. Estuve como dos semanas sin poder entrenar bien. En la tercera semana, que fue la previa al partido con Santiago Wanderers allá en el Elías Figueroa, dije: “Aquí puede estar mi oportunidad”. Estaba calentando, terminó el primer tiempo y el PF me dijo que iba a entrar junto a dos compañeros más. Ahí me puse ansioso, nervioso… solo pensaba en jugar, jugar y jugar. No pensaba en otra cosa.

-¿Cómo fueron esos primeros minutos en cancha?
-Fueron de mucha felicidad. Sentía que estaba viviendo un sueño, uno que tenía desde los cuatro o cinco años. Pero también estaba muy concentrado, tratando de no equivocarme en los pases y de hacer todo bien.

-¿Te acordaste de alguien o de algún momento de tu infancia cuando entraste a la cancha?
-Me acordé de cuando llegué a la U a los siete años. Sentí que estaba cumpliendo un sueño junto a mi niño interior, que fue el que siempre me empujó, el que me decía que esto lo íbamos a lograr. Todos los días me comprometía conmigo mismo y con ese niño interior a que lo íbamos a cumplir. Y el sábado se logró.
-¿Recuerdas alguna imagen puntual de tu debut que se te haya quedado grabada?
-La primera imagen que vi fue la de mi familia. Y la segunda, el cartel con mi número cuando iba a entrar.
-¿Quiénes estuvieron contigo en ese momento tan especial?
-Estuvo toda mi familia, mis hermanos… mi familia completa, que ellos saben quiénes son. Siempre han estado conmigo.
La lesión que casi arruina su debut
-Antes de este debut, ¿hubo momentos en que dudaste o lo pasaste mal?
-Sí, por la lesión. Me lesioné el tobillo en la pretemporada y llegué a San Felipe lesionado. Esas dos semanas fueron de frustración, enojo, incluso lloré. Quería demostrar qué jugador era y no podía. Pero después supe sobreponerme y se dio el debut.
-¿Cómo lograste salir de ese momento tan difícil?
-Fue netamente por mí. Perseverancia y resiliencia. Ya había pasado por lesiones antes, así que dije: una más, una menos no me va a hacer peor jugador ni me va a cerrar puertas. Fue un trabajo muy personal.
-Se nota que tienes una base mental fuerte...
-Sí, en el proceso formativo pasé cosas malas y aprendí a sobreponerme, siempre con apoyo de mi familia. Yo creo que si no eres fuerte de mente, no puedes llegar arriba. También trabajé con psicólogo en la U y eso me ayudó mucho a fortalecer el carácter.
El mensaje al niño que soñaba con ser futbolista
-Para cerrar esta parte de la entrevista: si pudieras hablar con el Benjamín niño, el que soñaba con ser futbolista, justo antes de debutar, ¿qué le dirías?
-Le daría las gracias por confiar en mí. Me emociona pensarlo. Nunca pensé que iba a vivir este momento. Le diría gracias por la perseverancia y la paciencia, porque si yo no lo lograba, lo iba a lograr él. Y él me ayudó a cumplir este sueño de debutar en San Felipe.








