Tomás Aránguiz dejó Magallanes después de ocho años y decidió cambiar de aires para fichar por Cobreloa, donde se dio el lujo de debutar con un golazo y una asistencia en la fecha 1 de Primera B.

Luego de ese compromiso, el volante de 28 años habló con En Cancha sobre cómo ha sido su adaptación en Calama, lo que lo convenció para llegar al cuadro loíno y los objetivos que tiene para este 2026.

Pero no tan solo eso, sino que Tomás Aránguiz también recordó su paso por Magallanes y reveló si celebraría un gol en caso de marcarles con la camiseta de Cobreloa en Primera B.

Tomás Aránguiz El volante debutó con un golazo en Cobreloa ante Temuco

- Estuviste casi toda tu carrera fuera de Santiago, ¿Cómo fue pasar a Calama y cómo te has sentido en general?

- La verdad es que al principio cuesta. Obviamente, con el pasar de los días me voy acostumbrando. Como tú bien dices, estuve casi toda mi carrera en Santiago, es la primera vez que salgo de mi zona de confort y un poco más lejos de mi familia.

Poco a poco me voy acostumbrando. El tema de la altura cuesta los primeros días, pero con el pasar de los entrenamientos me voy adaptando mejor, reaccionando mejor. También cambia un poco el golpe de la pelota.

Estoy contento porque acá me recibieron muy bien, no solo a mí, sino también a mi familia. Los hinchas me han hecho sentir su apoyo por redes sociales y el plantel me recibió de gran manera. Se formó un grupo maravilloso, todos estamos remando para el mismo lado con el objetivo de salir campeones y ascender.

- ¿Te fuiste de inmediato con tu familia o al principio llegaste solo?

- Al principio me vine solo. Mi familia quería venir, pero queríamos estar tranquilos primero, tener el departamento listo y todo ordenado para recibirlos bien. Ellos vinieron estos días, pero ya regresaron a Santiago por el tema de las clases y el trabajo. Ahora estoy viviendo solo en Calama.

Ellos querían estar en la primera fecha y se pudo dar de la mejor manera: con un gol, dos asistencias y una victoria importante. Es clave empezar ganando, porque esos tres puntos después pueden marcar diferencia al final del campeonato.

- ¿Qué fue lo que te convenció de fichar en Cobreloa? Me imagino que tuviste otras propuestas.

- Primero, yo quería un cambio. Me ofrecieron seguir en Magallanes, pero sentía que necesitaba un nuevo aire. Recibí llamados de algunos clubes de Primera, pero nunca dudé de venir acá. Ya a principios del año anterior me habían llamado (Cobreloa), pero tenía contrato vigente. Ahora que estaba libre, todo fluyó rápido: me llamaron un miércoles o jueves, lo evaluamos con mi representante, y el sábado ya estaba listo. El domingo se hizo oficial. Llego a un club grande, a una institución que está para pelear cosas importantes. Me recibieron muy bien y eso le da tranquilidad a mi familia, considerando la distancia entre Santiago y Calama.

- En el día a día, ¿qué fue lo que más te llamó la atención de la ciudad?

- Es mucho más tranquila que Santiago. Cualquier ciudad fuera de la capital se siente así. Me he adaptado bien. Algunos compañeros me han ayudado mucho. Compartí con uno de ellos en Magallanes y eso también me dio respaldo. Desde antes de llegar me escribieron para saber si necesitaba algo, incluso con el tema del departamento.

Con el pasar de los días me voy acomodando mejor, conociendo más al plantel. Mis compañeros me hacen sentir que no estoy solo, pese a la distancia con mi familia. Además, los resultados ayudan a que todo fluya mejor.

- Algunos dicen que en Calama se ven muchas más camisetas de Cobreloa que de los equipos grandes. ¿Lo has notado?

Sí, totalmente. Llevo recién un mes, pero lo poco que he recorrido lo confirma. En el centro y en casi todos lados se ven camisetas de Cobreloa. Es muy difícil ver camisetas de Colo Colo, Católica o la U.

Se siente mucho el fanatismo. Lo hacen saber por redes sociales y en el estadio. Estoy contento de poder responder a ese apoyo con goles o ayudando al equipo a ganar.

- ¿Y qué tal el tema de la mítica sirena en el Zorro del Desierto? ¿Desconcentra o no se siente dentro de la cancha?

- Es parte de Calama. Cada vez que atacamos suena la sirena. De a poco uno se va acostumbrando. Uno está concentrado en jugar y en hacer las cosas bien, más que en lo que pasa alrededor. Pero cuando suena, sabemos que es una ocasión clara de gol y que hay que aprovecharla. Ayer, por ejemplo, en diez minutos dimos vuelta el resultado. Cada día el grupo se siente mejor, y ojalá eso se mantenga durante todo el torneo.

“El mejor momento de mi carrera fue cuando logramos el tricampeonato con Magallanes”

Tomás Aránguiz. El volante estuvo ocho años en Magallanes. Foto: Agencia ATON.

- ¿Cuál fue el mejor momento de tu carrera?

- Yo creo que el mejor momento de mi carrera está realmente claro: fue cuando logramos el tricampeonato con Magallanes. Después de haber peleado durante todo el torneo en Primera B con Cobreloa, creo que fue uno de los campeonatos más disputados. Se sacó muy poca diferencia entre el primero y el segundo; peleamos hasta la última fecha, algo que muchas veces no se da en Primera B.

Ese año también el nivel de Cobreloa nos ayudó mucho a subir el nuestro. Estuvimos 15 fechas invictos en la primera rueda. Después empezamos perdiendo y ahí tuvimos que aprender a manejar bien la ansiedad, porque no fue fácil que un equipo te estuviera siguiendo tan de cerca. Como grupo crecimos mucho, con un entrenamiento firme y una convicción fuerte.

Haber logrado el ascenso, salir campeón, después ganar la Copa Chile y la Supercopa, creo que fue mi mejor momento, no solo a nivel personal, sino también global. Fuimos uno de los pocos equipos que salió campeón en menos de 60 o 70 días. Para la historia de Magallanes fue algo muy importante: después de muchos años volvimos a Copa Libertadores, disputamos una fase y luego entramos a Copa Sudamericana. Quizás no de la forma que esperábamos, pero el solo hecho de estar en fase de grupos sudamericana, siendo un equipo que no venía jugando copas internacionales hace tiempo, fue algo enorme.

Creo que ese momento quedó marcado para la historia del club y cada uno escribió un pedacito de la historia de Magallanes.

- ¿Qué objetivos personales tienes en Cobreloa?

- A corto plazo, me pongo como objetivo tener una continuidad importante acá en Cobreloa. En ese sentido, superarme con el tema de la estadística de goles y asistencias. Esa es una meta personal que tengo que cumplir y, obviamente, hacerla en corto plazo.

- Descendieron equipos importantes a Primera B como Unión e Iquique. ¿Cómo sientes que va a ser el campeonato esta temporada?

- Yo personalmente creo que va a ser un nivel muy peleado. Como tú bien dices, bajaron equipos con mucha historia, como Unión e Iquique, que hace muchos años no estaban en Primera B. Pero creo que lo fundamental va a ser la regularidad durante todo el año. El equipo que mantenga una línea constante en el rendimiento va a tener más opciones de cumplir el objetivo, que es salir campeón.

A lo largo del torneo eso siempre se da: el que es más regular termina logrando lo que se propone. Por lo menos nosotros lo vivimos así, partido a partido. No nos enfocamos en decir “queremos salir campeones” pensando en la fecha 10 o en cinco partidos más. Nos enfocamos en el partido que viene.

Cada equipo tendrá su propia fórmula, pero el que tenga clara su idea de juego y logre hacerse fuerte de local va a tener una ventaja importante. La regularidad, sobre todo en casa, va a ser clave para pelear arriba.

- Y en el caso que te toque enfrentar a Magallanes y marcarles un gol, ¿lo celebrarías?

- No, no lo celebraría. Guardo mucho respeto hacia Magallanes. Como te dije anteriormente, tengo los mejores recuerdos de mi paso por el club. Gracias a ellos llegué a un club grande y crecí mucho como persona.

Me ayudaron también en momentos personales difíciles, entonces no podría celebrarle un gol a un club que me dio tanto. Sería muy cínico o patético de mi parte hacerlo.

Además, por la gente que sigue siendo parte del club, con quienes compartí el día a día, tampoco podría hacerlo. Soy lo que soy en gran parte de mi carrera gracias a ellos.

Así que no lo celebraría, ni acá en Calama ni allá en su casa. En cualquier circunstancia que me toque enfrentarlos, no podría celebrarles un gol.

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