En la tercera y última parte de su conversación con En Cancha Prime, Roberto Cereceda repasó su única estancia como futbolista fuera de Chile: su paso por el fútbol brasileño con Figueirense, entre 2014 y 2015. Una experiencia que, según reconoce, lo marcó tanto en lo deportivo como en lo personal.
El ex lateral izquierdo llegó al club de Florianópolis en un momento crítico. “El equipo estaba peleando el descenso y el primer día de entrenamiento entraron barristas al camarín a amenazarnos de muerte si no ganábamos el siguiente partido”, relató. Una escena que lo impactó de inmediato: “En Chile nunca viví algo así”.
Amenazas, presión y un giro en el plantel
Cereceda explicó que ese episodio reflejaba una realidad distinta a la del fútbol chileno. En Brasil —y también en Argentina, según comparó— la barra tiene un nivel de injerencia mucho más agresivo. “No debería pasar, pero allá es casi parte del sistema. Lo que más me sorprendió fue el respeto que incluso la institución les tenía”, sostuvo.
Paradójicamente, tras ese “apretón”, el equipo reaccionó. “Los jugadores dejaron de salir, se enfocaron y empezamos a ganar. Teníamos muy buen plantel, pero faltaba compromiso”, aseguró.
Más allá de lo futbolístico, Cereceda enfatizó el aprendizaje que le dejó el profesionalismo que observó en el extranjero. “Me impactó ver que fueran titulares o suplentes, todos entrenaban al mil por ciento. Culturalmente, en Chile cuando no juegas, muchas veces bajas los brazos. Allá entendí que es al revés”, reflexionó.
Adaptación en Florianópolis
En lo personal, su adaptación fue más sencilla de lo esperado. Instalado en Florianópolis, una ciudad con clima cálido y fuerte vida nocturna, Cereceda aseguró que no tuvo problemas. “Estaba casado, enfocado en mi familia. Disfruté mucho la ciudad, pero siempre con responsabilidad”, explicó.
Aunque su paso por Figueirense fue breve —entre agosto de 2014 y febrero de 2015—, el propio jugador lo define como una etapa determinante. “Fue una experiencia muy linda en lo futbolístico y muy fuerte en lo humano. Me hizo crecer”, cerró.