
Tras una extensa carrera como delantero en el fútbol chileno durante 22 años, Renato Ramos ha ido dando pasos progresivos en su carrera como entrenador, que ayer vivió su momento más importante hasta el momento, al conseguir el ascenso a Segunda División con Lota Schwager.
“La Lamparita” derrotó en una dramática definición por penales a Comunal Cabrero ante más de 10 mil personas en el Ester Roa Rebolledo y después de ocho años, el elenco de Coronel volverá a jugar en el profesionalismo.
Pero lo cierto es que Ramos pudo haber cerrado para siempre la puerta del fútbol. Hace muchos años, cuando tenía 28 y aún se desempeñaba como un letal delantero. Así lo contó en una extensa entrevista con En Cancha Prime.
Del hastío al descubrimiento
Aquel joven de 28 años que rechazaba el fútbol no andaba equivocado en sus sensaciones. “Al principio, como a la mitad de mi carrera, a eso de los 28 años, la verdad que no quería nada con el fútbol. Lo que pasa es que en esta burbuja no tienes una vida fácil”, recuerda Ramos con este medio.
Sin embargo, algo comenzó a cambiar. Primero fue una decisión práctica: hacia el final de su carrera, en Palestino, decidió estudiar. No era un gesto de rebeldía contra el fútbol, sino un intento de construir una salida, un plan B. Pero en el proceso ocurrió algo inesperado. El fútbol comenzó a seducirlo nuevamente, pero de una manera completamente distinta.

“Hubo cosas que me fueron enamorando ya hacia la última parte de mi carrera. Fui entendiendo el fútbol de distinta manera, me fui conectando de manera distinta. Ya no era solo el futbolista”, explica. Ese cambio de perspectiva fue crucial. Cuando intentó congelar su matrícula para ir a Antofagasta, su esposa fue quien lo sacudió: “¡qué estás haciendo! Termina de estudiar, aunque te cueste. No puedes dejar las cosas a medias”, le dijo.
Esas palabras fueron un ancla. Ramos terminó de formarse, completó sus últimos dos meses como jugador en Barnechea, y a mediados de 2016 decidió retirarse. Pero esta vez, el fútbol no se cerraba. Palestino le abrió las puertas para hacer prácticas.
Palestino, clave en la incipiente carrera como entrenador
Jaime “Conejo” Escobar, un amigo en el fútbol, fue la mano que le extendió la invitación al exgoleador de Everton, Antofagasta y la Universidad de Concepeción, entre otros. Ramos entró a los entrenamientos como aprendiz, e inmediatamente comenzó a dirigir. “Ahí empecé a hacer el camino”, recuerda. En 2017 pasó a ser docente en el INAF (Instituto Nacional de Fútbol), acumulando experiencia tanto en la docencia como en la dirección técnica dentro de Palestino.
Lo que parecía una segunda carrera construida sobre ruinas terminó siendo exactamente lo que necesitaba. Su trayectoria como jugador le permitía seguir conectado con el mundo del fútbol, pero ahora desde un lugar donde podía procesar todo lo que había vivido en la cancha de una forma completamente nueva.
Ahora, la mirada del fútbol de Renato Ramos ha cambiado por completo en relación al de ese hastío de los 28 años. El Tiburón entrenador viró definitivamente la mirada.
“Ahora veo al fútbol como a un todo, en cambio dentro de la cancha, quizás a veces por el ego, uno lo ve con intereses propios y colectivos. Ahora, como entrenador, lo veo de manera colectiva principalmente".
¿A qué juegan los equipos del Tiburón Ramos?
Ramos vivirá este 2026 su primera temporada en el fútbol profesional. Ahora, los focos serán otros. En un medio poco habituado a seguir las competencias de ascenso, el exatacante comenta cómo son sus equipos.
Y cómo no, vive del fútbol ofensivo. “Por lo que fui como jugador, me gusta que mis delanteros tengan muchas ocasiones de gol”, cuenta.
Pero cuenta un poco más y dice que le gusta “el juego construido y, además, que cuando tengamos el balón nos pongamos todos a disposición del ataque. Cuando no lo tenemos, en cambio, todos a disposición de la recuperación”.
¿Y qué le pide a sus futbolistas? “Mucha entrega, porque se necesita voluntad también para jugar como me gusta. Construir desde campo propio, pero soy de los que entiende que hay que darles herramientas a los futbolistas, pero al final son ellos los que deciden”.
Finalmente, sostiene que “hay situaciones de juego que tampoco las podemos forzar y, en ese sentido, tampoco critico a un futbolista que juegue de manera directa en algún momento; si la situación de juego lo requería, era lo que había que hacer. Para el hincha, son atractivos mis equipos”.
El Tiburón, que ha ido paso a paso construyendo su camino como DT, ha encontrado aguas más profundas para nadar. Y claro, ahora en extenso océano del profesionalismo.




