
La oportunidad cayó del cielo y se aprovechó. Por líos que le conciernen solo a Deportes Melipilla, Lota Schwager y Comunal Cabrero definieron al último ascendido a Segunda División este 2026 y los Mineros fueron los que terminaron festejando: luego de un nervioso 0-0, los dirigidos por Renato Ramos estuvieron más finos y a celebrar la vuelta al profesionalismo se ha dicho.
Ya con tres días transcurridos, en Lota siguen festejando. Leonardo Povea, jugador que arribó este año a la Octava Región, atendió el llamado de En Cancha para entregar sus sensaciones y repasar lo que ha sido su carrera, que lo ha llevado a estar muchos años en Huachipato y saborear lo que es jugar en Primera División, hasta pasar por las penurias de la Tercera A y B, las categorías más sufridas en el ordenamiento futbolístico de Chile.

- Leo, ¿cómo están luego del emotivo ascenso a Segunda División?
Contentos. Sabíamos que había muchísimo en juego. Fue un partido demasiado difícil. Comunal Cabrero hizo un gran partido, y nosotros por ahí no tanto, esa es la verdad. Pero las finales hay que ganarlas y gracias a Dios nos tocó a nosotros. En los penales sentí mucho nervio, porque me tocó y salir y verlos desde afuera es otro tipo de sufrimiento. Estamos felices por la gente que nos acompañó ese día, le dimos una alegría que se merecían hace tiempo.
- La ciudad sigue vuelta loca me imagino, ¿no?
Sí. Ese día fuimos a una plaza en Coronel y nos quedamos mucho rato celebrando. Yo me quedé como hasta la una de la mañana compartiendo con la gente. Les hicimos saber a todos que sin su apoyo esto no hubiese sido posible. Esa escena con el estadio con muchísima gente de Lota es algo que voy a recordar por muchísimo tiempo.
- ¿Qué tal toda esa zona donde está Lota y Coronel? ¿Son futboleros?
Sí y se nota. Yo llevo poco más de un mes y te diría que casi toda la ciudad es de Lota, o casi toda. A mí en lo personal me sorprendió la cantidad de gente que fue al estadio. Después de un par de días libres, hoy (martes 10 de marzo) volvimos a entrenar y la gente sigue estando muy agradecida.
- Deportes Concepción da que hablar por su arrastre en la Octava Región, pero parece que Lota Schwager también tiene algo que decir...
Sí. Para nadie es un misterio que el Conce tiene muchísima gente, al igual que el Vial, pero la gente de Lota, Coronel y todos sus alrededores es hincha de Lota Schwager. Pese a que llevo poco tiempo, ya me di cuenta de ese sentido de pertenencia de la gente con el club. Lo que más emociona es que ves de todo, desde gente adulta, abuelitas y abuelitos, hasta niños que se están empapando de esto. Ahora solo toca prepararse y competir de buena manera.

- ¿Cómo ha sido el entendimiento con Renato Ramos, tu DT?
Bien. A mí me parece que es un muy buen entrenador. Él y su cuerpo técnico trabajan de muy buena forma, son muy profesionales. Están pendientes de todo y planifican muy bien la semana. A nosotros cuando se nos informa sobre la posibilidad de jugar este partido, estábamos en plena pretemporada en Cañete, y ellos se encargaron de modificar todo el plan, bajando cargas para poder llegar de la mejor manera al partido. Analizaron bien a nuestro rival y nos dieron todas las herramientas. Yo estoy muy agradecido en lo personal, porque este cuerpo técnico confió en mí luego de mi paso por Tercera (Deportes Valdivia). Me dijeron que viniera, que iba a tener un espacio y así fue.

“Ahora de grande veo las cosas de forma distinta”
- ¿Y en lo personal cómo te tomas este ascenso?
De muy buena manera, porque para mí el 2025 fue de mucho aprendizaje, donde aprendí a valorar las cosas que te entrega el fútbol.
- ¿Cómo así?
Porque en el fútbol a veces no te das cuenta, pero las cosas cambian de un momento a otro. Un día lo tienes todo y al año siguiente no tienes nada, entonces lo que toca es valorarlo. Para mí volver al fútbol profesional es un sueño, es algo que estuve buscando y quiero aprovechar la oportunidad.
- Te conocimos mucho en Huachipato, histórico equipo de Primera División, y después fuiste bajando de categoría en el fútbol chileno. ¿Se sufre mucho al vivir esas realidades más alejadas del profesionalismo?
Es más complicado, sin duda. El tema de los viajes, por ejemplo, se sabe que los clubes no cuentan con mucho presupuesto, pero hay que viajar igual, como sea, y presentarse igual a jugar. Esas cosas son difíciles de manejar. Todo jugador pasa por eso alguna vez y por eso yo aprendí a valorar mucho los buenos momentos. Sé que hoy hay muchos futbolistas sin equipo, y la opción que se les presenta es dejar de jugar o irse a Tercera División para no perder un año, porque después, sin actividad en el cuerpo, se hace mucho más complejo encontrar club. No es fácil.
- Y si te hago mirar hacia atrás en tu carrera, ¿estás conforme con lo que has logrado?
Sí, contentísimo. Ahora de grande veo las cosas de una forma distinta. Estuve mucho tiempo en Huachipato, que es el club que me formó, y tuve la posibilidad de salir campeón además. Luego deambulé por varios equipos, y tuve la chance de ascender con Deportes Copiapó también, que fue algo muy lindo. He jugado en muchos clubes, a veces más o a veces menos, pero lo que me deja tranquilo es que siempre me entregué al cien por ciento. Ya sea desde la banca o incluso no siendo convocado, siempre me preocupé de dar lo mejor para aprovechar la oportunidad cuando se presenta.
- Y pese a la experiencia sigues siendo joven, tienes apenas 32 años. ¿Te sientes capacitado para jugar un poquito más arriba, por ejemplo en Primera B o, por qué no, otra vez en Primera?
Sí, claro. Tengo 32 años como dices, pero yo me siento bien, no me siento tan viejo todavía, ja. Tengo experiencia suficiente para jugar en categorías más altas. Yo creo que es un tema más de oportunidad simplemente, porque los equipos cada vez más empiezan a buscar jugadores más jóvenes y eso te limita un poco, pero yo no pierdo la esperanza de volver a Primera B, y si este año se nos da con Lota, muchísimo mejor. Esperamos hacer un gran campeonato y, por qué no, subir de división inmediatamente.
- ¿Sería el broche de oro para este 2026?
Sí y para eso nos estamos preparando. Siempre se dice que cuando un equipo sube, al principio sufre mucho por el cambio de categoría, porque hay un tiempo de adaptación que cuesta mucho. Muchos hablan de que el objetivo es mantenerse, pero si trabajamos bien como lo venimos haciendo y aprovechamos el grupo que tenemos, se pueden lograr cosas importantes. Sé que es una división muy difícil, muy complicada, con equipos que la conocen mejor que nosotros, pero el sueño es competir de la mejor manera y terminar subiendo a fin de año.








