Francisco Arrué arrancó la temporada como le gusta a todo técnico: desde cero, con un equipo armado por él y con el respaldo de la dirigencia, en este caso, la de Deportes Recoleta.

El adiestrador nacional tiene a su equipo en la cuarta posición en la Primera B, y en esta segunda parte de la conversación con En Cancha repasa justamente su faceta como líder de grupo.

Con experiencias en Tercera, Segunda, Primera B y Primera División -las más recordadas en Audax Italiano y Ñublense-, el exvolante repasa sus inicios, menciona a los entrenadores que lo marcaron y hace un llamado a sus colegas en Chile: tienen que hablar para que el hincha sepa que tienen conocimientos y no son menos que los argentinos que llegan a nuestro medio.

- ¿Siempre te gustó dirigir? ¿Eras de esos jugadores que daba instrucciones en la cancha o no?

La verdad es que siempre di instrucciones, desde chico, pese a no visualizarme dirigiendo. Pero después de tener una experiencia no muy buena con un entrenador, del cual no daré el nombre, ahí sí me dieron muchas ganas de dirigir. Empecé a estudiar, hice el curso de técnico y me titulé estando vigente como jugador. Terminé en 2011 y recién dejé de jugar en 2016, y ya estando titulado uno en cancha empieza a fijarse en otras cosas. Yo era muy táctico. Adquirí muchos conceptos de esa índole con Gustavo Benítez en Colo Colo. Esa era mi base, entonces claro, cuando estás jugando empiezas a corregir cosas que no se están haciendo bien, y como tengo buena formación, empecé a liderar. Además, siempre me gustó hablar (ríe).

- ¿Y dar la vuelta larga nunca te incomodó? Empezaste en Colchagua y Trasandino, y ya con el tiempo comenzaste a aparecer en los equipos de primera línea en el fútbol chileno.

No. Es más, una de las cosas por las que yo decido irme a Coquimbo Unido (como jugador), que estaba en la B, fue porque tenía la idea de quedarme a dirigir. Estaban Coto (Juan José) Ribera y Fernando Solís, amigos míos, y en Huachipato, donde venía de jugar, habían llegado unos dirigentes con los cuales yo tuve mucho roce, que hoy están en una institución grande. Al final, cuando termino de jugar, me voy a hacer una gira a Europa con mi familia, en la cual visité muchos clubes, y no se pudo dar el seguir en Coquimbo. Ahí me puse a trabajar en las comunicaciones (Canal del Fútbol).

El exvolante en su faceta de técnico.
Francisco Arrué El exvolante en su faceta de técnico.

- ¿Y qué tal esa experiencia?

Bien, porque era un paso importante para ver cómo se maneja todo desde dentro. En el fútbol es un tema importante el de las comunicaciones. A mí me sirvió mucho, y después de eso fui buscando mi posibilidad de dirigir solo, sin representante ni nada. Ahí fue cuando conseguí una reunión con el presidente de Colchagua y ese mismo día me contrató. Ahí comienzo a hacer mi carrera de técnico en Segunda, con todo lo que significa, con pocos recursos, los cuales como entrenador tú tienes que saber dividir en tu cuerpo técnico, ayudante, PF y audiovisual. Imagina cómo fue repartir un sueldo que era para uno, pero todos estaban muy convencidos en el proyecto.

- Pero había que partir...

Sí. Después me voy a Trasandino, donde Harold Mayne-Nicholls me contrata, y luego parto a Arica, donde estuve 8 meses, y más tarde voy a Audax Italiano, que estaba peleando el descenso. La segunda etapa no fue tan buena y termino saliendo. Después viene Ñublense, que me quiso para representar al club en Copa Libertadores, pero es una etapa que no requiere ni análisis.

- ¿Por qué?

Estuve dos meses simplemente. Fue una decisión en conjunto. Hubo cosas que obviamente no las voy a ventilar, pero los dirigentes veían que la atmósfera que se había generado en la hinchada no era buena. En el día a día había mucho cariño por Jaime (García), que provocó muchas cosas en la gente y que hizo que cualquier técnico que llegase no la iba a pasar bien. Incluso a Mario (Salas) le pasó lo mismo, a (Hernán) Caputto igual. Era como que al primer partido que perdiera ya estaban todos esperando para darte, y además hubo otras cosas que ya se hacían insostenibles. Todo eso me llevó a dejar la institución.

- ¿Hay cosas que entiendes como técnico ahora y que antes no te hacían sentido como jugador?

Por supuesto, sobre todo el tema de las emociones. Los grupos humanos son difíciles en cualquier empresa, y en el fútbol también, porque todos quieren jugar, y el que no lo hace no está contento, y eso hay que gestionarlo. El mensaje siempre tiene que ser claro, y hay que ser honesto con el jugador, ser sincero, confrontacional a veces, pero con franqueza. Eso el futbolista lo valora.

- Suena complejo.

Ahí es cuando yo hablo del tema de las emociones. El gestionarlas bien te hace formar luego equipos fuertes, y no es fácil. Yo no soy sicólogo, pero termino siéndolo; no soy papá de los jugadores, pero termino siéndolo; no soy amigo de ellos, pero termino siéndolo. Al final, todos los jugadores requieren un trato cercano, pero yo siempre marco lo mismo: soy así, pero también soy súper exigente, y esa mixtura el jugador la entiende y la agradece. Después, que el jugador se enoje, está bien, porque si no se enoja significa que no le corre sangre por las venas.

El DT chileno debe enfrentar los micrófonos

junto a Mario Salas, uno de los entrenadores que admira. Foto: Agencia Aton.
Francisco Arrué junto a Mario Salas, uno de los entrenadores que admira. Foto: Agencia Aton.

- Te pregunto por Deportes Recoleta. Lo que el DT siempre busca es iniciar un proceso desde cero. ¿Qué vislumbras para este año?

Sí, como tú dices para un entrenador es súper importante armar el plantel y que la institución te dé todas las condiciones. Yo a los dueños de Recoleta los conozco hace bastante tiempo, porque cuando salí de Colchagua tuve la oportunidad de llegar, pero no quise porque estaba esperando una opción de una categoría mejor. Ahí se quedó mi ayudante, Felipe Núñez. Pero siempre seguí en contacto y Recoleta es una gran familia. Está Chamagol (Sebastián González), que lo conozco de Colo Colo de toda la vida y tenemos una linda amistad. Para mí Recoleta es una gran familia y es importante cuidarla.

- ¿Te fijas mucho en lo personal?

Mi cuerpo técnico siempre trato de conformarlo primero desde lo humano, que sean buenas personas todos. Cuesta encontrar, pero uno tiene que darse el tiempo, porque es muy importante. Y a la hora de buscar jugadores hago lo mismo: primero busco buenos tipos, y después que desde lo competitivo tengan hambre por lograr cosas. Hicimos un muy buen plantel este año y estamos ilusionados. Entendemos que esto es fútbol y que hay tres resultados, pero hace tiempo que no me sentía tan pleno en una institución. Tengo fe de que van a salir los resultados.

- ¿Por qué miramos en menos al DT chileno en nuestro país?

Mira, yo creo que es importante generar este tipo de entrevistas para que la gente vaya conociendo mejor a los entrenadores. Hay desconocimiento en todos estos programas (de televisión), de los cuales yo no veo ninguno, pero no se habla del juego, de la metodología de entrenamiento, de una idea de juego, lo táctico... Hay mucho desconocimiento. Para mí es muy importante que un técnico hable. No que enseñe, pero que hable, que muestre su trabajo, porque el hincha tampoco sabe lo que uno hace.

- El extranjero lo hace más, ¿no?

El técnico extranjero tiene algo de lo que carece el DT chileno, que es desenvolverse muy bien frente a un micrófono. Pero acá hay técnicos que son muy capacitados. Hay una camada que es muy buena, y de los de más experiencia uno sigue aprendiendo mucho. Pero hay que hablar para que la gente vea que el entrenador chileno sabe de fútbol. Creo que pasa por mostrar tu trabajo, eso es clave para que se abran muchas más puertas en los equipos.

- ¿Y los dirigentes entienden eso? En Colo Colo, la U y la UC, la primera opción siempre es un extranjero.

Mira, yo hablo desde mi experiencia. En todos los lugares en los que he tenido la posibilidad de mostrar mi trabajo, he sido contratado. Ahora, después puedes ganar, perder o empatar porque esto es fútbol, pero el que tú tengas conocimiento te da más posibilidades. A mí me avala hoy el tener trabajo, y desde lo personal he tenido buenas experiencias. Por eso digo que es importante que los clubes se abran a entrevistar, conocer al entrenador chileno. Eso falta en nuestro fútbol. Que los equipos entrevisten a los chilenos durante el año, más allá de si después lo contratan o no, para ver si los dejan con una buena sensación. Son muy pocos los equipos que lo hacen.

- ¿De qué entrenadores sacaste cosas?

De la mayoría, buenas y malas. Hay muy buenas y muy malas. Te menciono las buenas solamente: Jorge Pellicer, Arturo Salah, Mario Salas igual, que fue uno de los que me cambió la estructura de trabajo, que no la tenía muy clara. Tuve a José Pékerman como entrenador en Colo Colo y luego como directivo en el Leganés. Tuve muchas charlas con él. Gustavo Benítez igual me marcó mucho desde lo táctico. Hugo Vilches, tremenda persona igual.

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