
Llegar como extranjero a un club que viene de haber estado muy cerca de descender a la tercera categoría, es una presión enorme. Hay que rendir desde el minuto uno, más aún ante afición exigente como la de Curicó Unido.
Damián Tello es un reflejo de cómo sortear bien esto. Se adueñó de la portería “Tortera” y de los tres clásicos del Maule ante Rangers jugado este año año entre Copa Chile (2) y Liga de Ascenso (1), su saldo es más que favorable. Los últimos dos los ganó en menos de un mes.
El último, el recién pasado fin de semana, en el regreso de Curicó Unido al Estadio La Granja (1-0) y nada menos que en el Clásico del Maule ante Rangers. El trasandino está bailando con la bonita en su nuevo club, aunque bien pudo haber estado en la vereda contraria según cuenta en esta entrevista con En Cancha.
La increíble historia de Damián Tello: buscado por los dos máximos rivales del Maule
- Usted hizo una nutrida carrera en el ascenso de Argentina. ¿Por qué quiso venirse a Chile?
Venía de tres años muy buenos en Talleres de Remedios de Escalada. Habíamos coronado con el ascenso en 2023 y llegamos a la segunda categoría del fútbol argentino. Fueron dos años duros, peleando abajo, salvándonos del descenso. Tenía ganas de cambiar de aire. Tenía la renovación en mano y varios clubes que me querían en Argentina, pero yo quería salir del país, conocer otro fútbol, pelear cosas importantes.

- Y así llegó el llamado de Curicó Unido...
En Argentina, dado cómo habían sido mis últimos años en un equipo chico de la B Nacional, todos los clubes que me llamaban eran para pelear de mitad de tabla para abajo. Yo quería pelear un torneo, un ascenso, como lo había hecho en 2023. Salió el llamado de Damián Muñoz, fue todo muy rápido: de un miércoles a un sábado ya era jugador de Curicó.
- ¿Y tuvo otras opciones?
Entremedio hubo dos llamados más de Chile, uno particularmente de Rangers. Pero yo ya había dado mi palabra a Curicó, lo sentí, me dio una corazonada, y me tiré de cabeza a este proyecto.
- ¿Cómo así? Pudo jugar en clásico rival...hoy estaría triste en vez de festejando dos clásicos ganados seguidos.
Fue cosa de horas. El miércoles hablo con Damián Muñoz. El viernes, cuando estaba en plenas negociaciones, me llama Mauricio Segovia, director deportivo de Rangers. Me quiso seducir, me quiso llevar, pero yo ya había dado mi palabra y mi corazonada a Curicó.
- ¿Pero pensó en deshacer el acuerdo?
No quise ser desleal a lo que había dicho. Me tiré de cabeza al proyecto. La intuición no falla, dicen por ahí. Ojalá en unos años te pueda decir que no falló.








