
Felipe Salinas (43) logró grandes éxitos con casi todos los clubes de la Región de Valparaíso. Como futbolista consiguió ascensos a Primera División con San Luis de Quillota, Unión La Calera y Everton. Además, también jugó en Unión San Felipe.
Para haber hecho el póker completo le faltó Santiago Wanderers. Estuvo cerca de llegar al puerto en varias ocasiones, pero por uno u otro motivo, la opción siempre se terminaba cayendo.
Cosas del destino, ahora ha entrado en la historia grande del cuadro Caturro, pero en otro rol. Es el entrenador de la categoría Sub-20 que alcanzó la final de la Copa Libertadores de la categoría, donde este domingo se medirá a Flamengo, luego de haber dejado en el camino a otro gigante brasileño, el Palmeiras.

Pocas horas después de dar el golpe y conseguir uno de los logros más importantes del fútbol chileno, el exdefensa central conversa con En Cancha, aún con la emoción a tope y analiza la campaña, alaba a sus jugadores y le da un palo al fútbol chileno por su falta de agresividad, especialmente cuando los clubes nacionales salen al extranjero.
“Competir de igual a igual es lo que te llena más de orgullo”
- ¿Cómo va asimilando este tremendo logro con el paso de las horas?
Hemos ido aterrizando de a poco, porque han sido logros uno tras otro. Desde el principio, enfrentar al equipo uruguayo (Nacional de Montevideo) ya era pesado. Después los argentinos (Belgrano de Córdoba), luego terminar con los locales (Liga de Quito) jugando con equipo alternativo. Hemos ido sorteando esas vallas a medida que avanzaba este camino largo. Y después, palabra mayor era enfrentar en la semifinal a Palmeiras: equipo con una inversión de 300 millones de euros en el continente. Competir de igual a igual es lo que te llena más de orgullo. Eso es lo que ha caracterizado a este grupo: son irreverentes dentro de la cancha, tienen ganas de surgir, tienen ganas de salir adelante. Muchos vienen juntos desde hace mucho tiempo, lo que se nota porque al final terminan formando una familia.
- ¿Se festejó hasta tarde el paso a la final?
Anoche se durmió poco: analizando el partido, levantándose temprano, ya metiéndole a lo que es Flamengo. Ha sido muy cansador, porque se juega cada dos días y somos pocos en el cuerpo técnico; hemos tenido que duplicar los esfuerzos para mantener la intensidad alta.

La fórmula del éxito, con palo al fútbol chileno
- Ganarle semifinales a un equipo brasileño no es para muchos, jugar una final continental menos. ¿Por qué Wanderers ha logrado algo que tan pocos en Chile han podido?
Tuve la fortuna de agarrar un grupo que venía con un trabajo previo de Osvaldo Cataldo, quien hoy es mi ayudante técnico. Tomé este grupo en junio del año pasado y desde el primer momento vi que había mucho potencial. Le imprimimos mayor intensidad, agresividad, el atreverse, el entender ciertos conceptos que nos podían llevar a donde estamos hoy. Tuvimos un muy buen año: jugamos dos finales en seis meses, perdimos una y ganamos la última, que nos dio el paso a la Libertadores. Ahí este grupo se hizo grande. Empezaron los llamados a la selección; hay 13 de chicos que hoy tienen contratos, siete u ocho firmados desde que llegué. Hemos hecho un trabajo intenso basado principalmente en convencerlos de que pueden, de que tienen un potencial tremendo y una gana inmensa.
- Eso se trabaja en todo aspecto y con los juveniles no es fácil...
Para eso hemos tenido que prepararnos bien, dosificar fuerzas y plantear cada partido de igual a igual.
- Pero le repito. ¿Por qué este Wanderers puede lograr lo que ni siquiera selecciones juveniles han logrado?
Wanderers ha sido agresivo. A veces no se ve eso en los equipos chilenos que salen a jugar al extranjero: hay mucho resguardo, mucha precaución. Estos chicos, cuando tienen que ir hacia adelante, van con todo, y los equipos lo sienten.
- ¿Entonces, el fútbol chileno puede conseguir más pero hay un tema de actitud y de atreverse más?
Sí, se puede. Pero trae un trabajo arduo. Le dimos mucho énfasis a los trabajos de fuerza, al gimnasio, a estar en óptimas condiciones para competir. Estos torneos son muy exigentes, pero el equipo soporta muy bien los partidos; los segundos tiempos han sido muy buenos. Nos ha costado el arranque, pero siempre hemos terminado enteros. En lo que va del torneo no hemos tenido lesionados. Los que venían desde la banca, las veces que les ha tocado entrar lo han hecho muy bien. Hemos creado un equipo bastante compacto. Con lo que tenemos hemos tratado de sacar lo mejor de ellos, y ellos también han puesto de su parte.

Un equipo con mucha sangre wanderina
- Hay otra cosa que ha llamado bastante la atención: la impresión de que los chicos son muy wanderinos. Se cantan las canciones de la barra, se nota que sienten la camiseta.
Sí, lo percibo. Uno apela también a ese corazón wanderino, a esa intensidad, a esa lucha diaria de la gente que los identifica, la de sus familias. Hay muchos chicos que vienen juntos desde los ocho años. De los que están hoy, muy pocos se han incorporado en los últimos dos años al club. Han vivido a fondo lo que es la experiencia wanderina: trasladarse a Mantagua, entrenar en canchas que no son las más óptimas. Pero siempre han sacado esa valentía y esa fuerza porteña de salir adelante. Por eso se sienten tan identificados con el puerto y lo hacen sentir cada vez que pueden celebrar. Cuando tuvimos el Media Day que organizó la Conmebol, empezaron con los cánticos de Wanderers al tiro, lo que se hizo muy popular en redes sociales. Ayer (después de derrotar a Palmeiras) también, los primeros cantos que se escucharon en el camarín fueron de Los Panzers. La viven a fondo, están orgullosos, saben que la gente de Valparaíso los apoya y se identifican con esa gente luchadora que todos los días sale a trabajar".








