
Este sábado arranca una nueva temporada en la olvidada Segunda División del fútbol chileno, que en la campaña pasada terminó con el título y ascenso de la actual sorpresa de Primera B, Deportes Puerto Montt.
En esa edición, los Delfines pelearon palmo a palmo el torneo contra Deportes Linares, club que contó con varias figuras como Cristián Duma y David Tati. Este último, luego de su gran 2025 con el Depor, alcanzó a dar el salto nuevamente a la Liga de Ascenso, tras fichar por Deportes Santa Cruz.
En conversación con En Cancha, el lateral derecho formado en Colo Colo comentó cómo fue su experiencia en el último eslabón del profesionalismo, donde vivió en carne propia las múltiples carencias de la categoría.

- ¿Muy increíble el contraste entre la máxima categoría y Segunda?
Yo venía de estar en Primera. En Segunda División hay muchas carencias, en los temas de viaje, en los temas de la alimentación, en los temas de hoteles, de descanso, casi ni se ve eso, uno prácticamente está viajando el mismo día del partido a jugar y es una realidad totalmente diferente a lo que se vive en Primera. En los clubes del Campeonato Nacional uno tiene más comodidad, de lo que uno necesite, hoteles, comida, todo es de buen nivel, entonces la diferencia es mucha.
- Tampoco tiene VAR, algunos se aprovechan de esa situación...
En Segunda y Primera B está más el tema de lo que uno tiene de barrio, de esa picardía, de siempre ir un poco más fuerte. A mí me tocó que el año pasado sucedieron muchas cosas insólitas, que a la hora de tener VAR se solucionan, pero es una categoría que para mí está sola, no tiene ningún apoyo. Uno juega más como uno está acostumbrado, a jugar como se juega en el barrio, y el año pasado me tocó vivirlo.
- Igual muchos dicen que esa carencia que tiene la categoría, te hace volver a “amar” el deporte. ¿Es así?
Justamente, yo me volví a reencantar del fútbol. Gracias al hecho de llegar a Deportes Linares como que logré cambiar el chip. Ahí me di cuenta de cómo eran las cosas porque yo venía de un mundo diferente, de Colo Colo a Segunda División es un cambio rotundo.
- Y todo lo mediático también debe ser diferente...
En Segunda División no se ve eso de que si juegas mal te matan por redes sociales. Ni siquiera por los periodistas o la gente que habla de fútbol. Bueno, al menos a mí no me pasó, gracias a gracias a Dios no me tocó. Viví la otra cara, me fue bien, en eso la gente y los que son periodistas de la zona te brindan el apoyo y te tiran hacia arriba.

- Aparte en Segunda División se vive algo complicado. Te llaman de Primera B solo si la rompes, porque si te mantienes en ese nivel, es complicado volver a dar el salto. ¿Llegaste con ese miedo a Linares?
Para mí era el todo o nada, en mi mente siempre estuvo el resaltar, y si no andábamos bien grupalmente, resaltar yo. Porque si yo no tenía esa motivación, esa mentalidad, podría haberme quedado ahí y no salir más de esa categoría, que para mi es muy difícil. Es muy difícil que los clubes de más arriba se fijen en ti. Yo gracias a Dios ya tenía un nombre que me había hecho antes jugando en otros clubes, entonces igual tenía un respaldo, no era que solamente había jugado en Segunda. Entonces igual eso me ayudó un poco, aparte de la temporada que hice, me ayudó a poder salir.
- Te tocó estar en lo más alto y luego bajar a la última categoría profesional...
Es duro, le pido a Dios que nunca más me haga volver a tocar esa categoría. Lo que se sufre es tremendo, lo que sufrí yo no se lo doy a nadie. Por eso deseo que todos los jugadores que están en esas categorías puedan salir de ahí, puedan surgir y encontrar nuevos rumbos, nuevos clubes. La división está muy sola, cuesta mucho.








