
Era sinónimo de gol. El ex delantero Leonardo Monje tuvo una brillante carrera futbolística de 18 años (1999 a 2017), tanto en Chile como en el extranjero, y la postal que dejó en cada club por donde pasó (y fueron 16 en total) siempre fue más o menos la misma: la de ese artillero clásico, que “estaba ahí”, al acecho; que no dudaba a la hora de echarla adentro. Aunque suene bien trillado, como se dice en el argot sagrado del fútbol chileno, se trataba de un “sempiterno goleador”…
Hoy, la Pulga Atómica se apresta para un nuevo desafío. Junto con Esteban Paredes, otro pepero de raza, tendrán la misión de conducir a Santiago Morning en la Segunda División, en la primera expedición de esta dupla técnica en el fútbol rentado.
Monje contesta el llamado de En Cancha y su primera reflexión es sobre cómo ha cambiado el fútbol, desde los tiempos en que él se lucía rompiendo redes. Hoy, las condiciones son distintas y eso, según su opinión, tiene impacto directo en la aparición de futbolistas destacados en nuestro medio.

¿Por qué ese goleador chileno de antaño está en extinción? Contesta Leonardo Monje: “La sociedad y el mundo cambiaron, y eso repercutió en el fútbol. Recuerdo que de niño jugaba en la calle hasta las 12 de la noche. Ahora, por la inseguridad, la delincuencia y el narcotráfico, es muy difícil que un padre deje a su hijo en la calle. Además, hoy está lleno de edificios y hay poco espacio. Todos nosotros aprendimos en la calle; esa picardía y viveza se fue perdiendo.
- ¿Pero no tendrá relación también con la formación? ¿Con lo que exigen los técnicos hoy en día?
También influye, pero es algo más global. Ahora los niños salen a las 5 de la tarde del colegio por la jornada completa, llegan a estudiar o a jugar PlayStation; no tienen tiempo para el barrio. Otro factor es el reglamento del Sub-20. Antes era muy difícil debutar; tenías que tener una capacidad técnica y física tremenda para que pensaran en subirte al primer equipo. Ahora, el reglamento obliga a citar a un joven, y eso a veces hace que el muchacho se relaje, porque sabe que tiene que estar por norma. Nosotros teníamos que estar siempre en punta de pie, entrenando para tener una oportunidad; si no, pasaba el tiempo y te ibas.

El gol escaso...
- Si te pido nombrar 10 goleadores chilenos netos de hoy y vaya que cuesta encontrarlos...
Exacto. Si me haces esa pregunta hace 15 años, te aburres de nombrarme delanteros. Y lo mismo con los volantes ofensivos: Carlos Villanueva, Matías Fernández, Jaime Riveros, el “Coto” (José Luis) Sierra. Algo pasó en este tiempo que el fútbol cambió o bajó el nivel.
- Hablemos de las inferiores de Católica. En tu época salían jugadores profesionales por montones. Eran unas divisiones inferiores soñadas …
Siempre lo he dicho: la UC está muy por sobre el resto de los clubes en ese aspecto. Lo digo con potestad, porque lo viví. Católica saca cinco, seis o siete jugadores por año. Algunos se quedan y otros triunfan en otros clubes; vas a Arica o Puerto Montt y te das cuenta de que muchos hicieron inferiores en la UC.
- Y tu época fue prolífica en ese aspecto…
No es casualidad. Cuando yo llegué estaban Patricio Ormazábal, Quique (Jorge) Acuña, Milovan Mirosevic, los hermanos (Cristián e Iván) Álvarez, el Coto (Juan José) Ribera. Después salimos nosotros: Chupete (Humberto) Suazo, Gonzalo Villagra, el “Tito” (Roberto) Bishara, Benjamín Ruiz, Luis Jara, César Cortés, Nicolás Núñez, Gary Medel, Mauricio Isla. Es una política de trabajo que lleva 40 años. Hubo técnicos que lideraron esto por mucho tiempo, como Rodrigo Astudillo, Héctor Pinto, Osvaldo Hurtado, Juvenal Olmos, Fernando Carvallo e Ignacio Prieto. Había mucha gente “detrás de cámara” entregándonos formación y valores.

El llamado de los grandes
Sacar papel y lápiz: Universidad Católica, Everton, Santiago Morning, Palestino, Deportes Antofagasta, Audax Italiano, Magallanes, Deportes Puerto Montt, Universidad de Concepción, Deportes Concepción, Huachipato, Unión Española, Rosario Central de Argentina, Deportes Iquique, CSD Municipal de Guatemala y Coquimbo Unido...
Esos fueron los 16 clubes que defendió Leonardo Monje en su prolífica carrera como futbolista profesional. Sin dudas, un recorrido extenso y valioso, además, porque en todas esas tiendas dejó huella goleadora.
Pero hubo algo que le faltó: la consolidación en un equipo grande de Chile. No le faltaron posibilidades, pero siempre al final algo pasaba...
- Fuiste un goleador importante, pero ¿qué te faltó para consagrarte en un equipo grande en Chile?
Es una espina que me quedó. Yo debuté y marqué mi primer gol oficial en Católica bajo el mando de Fernando Carvallo en 1999. Pero era difícil estabilizarse; en esos años, ya que traían extranjeros de la talla de (Néstor Raúl) Gorosito, (Alberto) Acosta o David Bisconti. Me mandaron a préstamo, empecé a deambular por varios equipos y nunca se dio la posibilidad de volver.
- Opciones no te faltaron. Siempre aparecías en los rumores de las transferencias del verano…
Cuando alcancé mi mejor nivel, entre 2006 y 2008, siempre me llamaron Colo Colo y la U, pero nunca me llamó la UC. Yo siempre esperé ese llamado y no se dio. No guardo rencor, le tengo un cariño enorme al club, pero me hubiese gustado hacer campañas grandes en el lugar donde me formé.
- ¿Fueron concretos los acercamientos de Colo Colo y la U?
Estuve muy cerca de Colo Colo con el Bichi Borghi y también con Marcelo Barticciotto, pero el pase no era mío y los clubes pedían mucha plata. Con la U también estuve cerca en 2009, con Gerardo Pelusso, pero no se llegó a acuerdo.








