Al ex delantero Leonardo Monje se le recordará siempre en el fútbol chileno, por el inmenso aporte goleador que hizo en los 16 clubes que defendió. Fueron, en total, 158 festejos, cifra que lo pone entre los artilleros más letales en los registros históricos de nuestra actividad.

Pero hubo una espinita que le quedó clavada a la Pulga Atómica. Si bien debutó profesionalmente en Universidad Católica y allí marcó su primer gol en el fútbol rentado, no pudo nunca consolidarse en un grande…

Vale la aclaración, eso sí: en un grande Chile, porque las dos experiencias que tuvo en el extranjero fueron en equipos con un inmenso arraigo popular en sus respectivos países: Municipal de Guatemala y Rosario Central de Argentina.

“Estuve cerca de llegar a Colo Colo con Borghi y a la U con Pelusso, pero siempre esperé el llamado de la UC”Lee también“Estuve cerca de llegar a Colo Colo con Borghi y a la U con Pelusso, pero siempre esperé el llamado de la UC”

El Colo Colo de Guatemala…

El artillero recuerda junto a En Cáncha cómo fueron esas experiencias fuera de Chile. El desglose parte con Centroamérica, cuando defendió a los Ediles: “Eso se dio porque Fernando Díaz estaba allá y él me motivó. Llegué a un país que en ese tiempo estaba atrasado en algunas cosas, pero el club tenía todo para trabajar. Fue una linda experiencia; hice como 15 goles en seis meses, pero me vine antes, porque extrañaba mucho a mi familia y a mis hijos.

- ¿Algún problema específico o solo añoranzas?

No, todo bien. Vivía en un lugar muy tranquilo, parecido a Providencia, y la gente en la calle me hacía sentir la importancia del club. Era como el Colo Colo de Guatemala. Pero extrañaba, así que volví.

- Y en Argentina jugaste en Rosario Central, un equipo con una mística impresionante. ¿Cómo viviste el fútbol allá?

Yo estaba feliz en Unión Española, pero cuando llegó la oferta de Rosario Central me llamó Juan Antonio Pizzi, que era el técnico. Me dijo: ‘Ándate caminando, es un club maravilloso, no lo dudes’. No me arrepiento. Llegué a un club gigante, jugábamos con 50 mil personas y viví en una ciudad maravillosa.

- Fue un momento histórico en el fútbol argentino, además, ya que River Plate estaba en la B, al igual que Central…

Deportivamente, fue duro porque no ascendimos. Estábamos en la B Nacional y, justamente, también estaba River Plate y el Instituto de Córdoba donde jugaba Paulo Dybala. Perdimos el ascenso en las últimas fechas, pero vivir el fútbol como lo vive el argentino es impagable. Rosario Central es más grande que Newell’s en todo sentido.

La Pulga Atómica la rompió en Municipal, aunque el paso por ese equipo fue bastante breve.
Leonardo Monje. La Pulga Atómica la rompió en Municipal, aunque el paso por ese equipo fue bastante breve.

El atrinque de la barra…

De todas maneras, Monje recuerda algunos episodios que, en parte, se diferencian del fútbol chileno. Todo lo relacionado a las influencias que tienen los barrabravas sobre los clubes es algo que al goleador le tocó vivir en carne propia.

“Con la barra sí tuvimos algunas situaciones complejas. Nos fueron a apretar al camarín porque teníamos que ascender. Tuve reuniones con los jefes de la barra, que son tipos muy poderosos en Argentina. Hacían amenazas, decían que esto era Central y que no podían estar más en la B, pero afortunadamente no pasó nada grave.

- ¿Qué consejo le das a Vicente Pizarro ahora que está en Central?

Vicente ya debe estar adaptado. Yo recuerdo que iba con la impresión de que, por ser chileno, me iba a costar, pero me integraron desde el primer día. Él debe estar feliz. Por su juego, que es bueno, pero también aguerrido, ya debe tenerse ganado el corazón del hincha rosarino. A ellos les encanta ese perfil. Además, Vicente viene de Colo Colo, así que sabe perfectamente lo que es la presión de un equipo grande.

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