
Luto en el fútbol chileno. Este jueves, a los 68 años, falleció Víctor Cabrera, el mítico “Pititore”. Uno de los mejores delanteros nacionales de los años 80, su club más representativo fue San Luis de su natal Quillota, aunque militó por una docena de clubes, incluyendo Colo Colo.
Una trayectoria marcada por la eficacia goleadora
Víctor Cabrera nació el 9 de noviembre de 1957 en Quillota. Su ingreso al fútbol profesional fue atípico, ya que no realizó divisiones inferiores. En 1978 debutó en San Luis, club donde se transformó en su máximo anotador histórico, registrando más de 100 goles oficiales con la camiseta amarilla.
Durante la década de los 80, Cabrera se consolidó como uno de los finalizadores más efectivos del país. Obtuvo el título de máximo goleador en tres oportunidades: en 1980 en Segunda División (29 goles), y dos veces en Primera División (1981 con San Luis, 20 goles; y 1984 con Regional Atacama, 18 goles).
Su rendimiento lo llevó a vestir la camiseta de Colo Colo en 1985, además de registrar pasos por Everton, Deportes Concepción, Deportes La Serena, Unión La Calera y Quintero Unido, club donde se retiró en 1993. Su estilo directo y oportunismo lo mantuvieron como una figura constante en los listados de artilleros nacionales.
Su única cuenta pendiente fue haber vestido alguna vez la camiseta de la Selección Chilena, ya que nunca fue nominada a La Roja.

El origen de su apodo y la anécdota de la prótesis
El sobrenombre “Pititore” tuvo un origen alejado de los mitos urbanos. Según relató el propio jugador, el apodo surgió por su hábito de cantar mientras trabajaba en labores de aseo, lo que motivó que sus compañeras lo compararan con el técnico Vicente Cantatore. Con el tiempo, el nombre derivó en la chapa que lo acompañaría toda su carrera.
Asimismo, su historia estuvo marcada por las precariedades de la época. Cabrera confesó que, debido a los altos costos médicos, fabricaba su propia prótesis dental utilizando esperma de vela y una cuchilla caliente. Esta pieza fue protagonista de una célebre anécdota cuando el bus de San Luis debió detenerse en el desierto para buscar el diente extraviado entre la arena.

El “Acróbata del Gol” y su estado de salud final
Dentro del campo de juego, su sello distintivo fue el “salto mortal”. Tras cada anotación, el delantero realizaba una pirueta gimnástica de 360 grados, maniobra que le valió el apodo de “Acróbata del Gol”. Esta destreza física lo convirtió en un ídolo para la hinchada quillotana, que bautizó una de las galerías del Estadio Lucio Fariña con su nombre.

En los últimos años, el exfutbolista enfrentó un complejo cuadro clínico debido a la diabetes, hipertensión y una artritis severa derivada de su actividad deportiva. Pese a estos inconvenientes, se mantuvo vinculado a su comunidad en Quillota como monitor deportivo hasta su reciente retiro definitivo de la actividad pública.








