
Colchagua volvió con todo al profesionalismo. Tras un gran arranque en Segunda División tumbando a Santiago Morning y goleando a su clásico rival, General Velásquez, la Herradura se prepara con todo aprovechando su fecha libre.
En los últimos días el club de San Fernando se enfrentó a Colo Colo en un amistoso a puertas cerradas, por lo que el mensaje es claro: dar rápidamente el salto a la Primera B con miras al 2027.
Una de sus figuras y reciente fichaje, Carlos Cuti Rodríguez, conversó con En Cancha sobre los objetivos del Gigante de San Fernando en la categoría de bronce del fútbol chileno, donde incluso hizo un contraste con el deporte en su país.
El trasandino, nacido en la ciudad de Trelew, Argentina (que en Chile queda a la altura de zonas como la Isla Grande de Chiloé o Melinka), se refirió a lo complicado que es consagrarse, además de las facilidades económicas que existen en este lado de la cordillera.

- ¿Hubo posibilidades de volver al fútbol argentino antes de firmar en Colchagua?
Tuve la oportunidad de volver a lo que sería el Federal A. En su momento lo miré con buenos ojos y este año tenía pensado regresar, pero tomé la decisión de meter un último año acá en Chile y apretar el acelerador. Sé que el momento es ahora. No pienso tanto en el futuro, sino en enfocarme en el presente para dar ese salto de calidad que creo que merezco.
- Llevas varios años en Chile. ¿Buscas la nacionalidad para no ocupar cupo de extranjero?
No estoy pendiente de eso como un objetivo primordial, aunque sé que se puede dar. Obviamente te da un plus porque no ocupas plaza de extranjero, y sabemos cómo se maneja ese tema en el fútbol chileno de Primera B hacia arriba.
- Jugaste en el ascenso argentino y en Chile. Muchos futbolistas destacan la estabilidad económica de nuestro país comparada con Argentina. ¿Cuál ha sido tu experiencia?
Sí, es cierto, la estabilidad que te da Chile en el fútbol es cierta. Aunque yo antes de venir al país jugué incluso en el fútbol amateur. Estuve en San Lorenzo de Almagro (un año en Primera), en Sarmiento de Junín en el Nacional B, y en la CAI de Comodoro, que es un gran semillero en el sur. También jugué muchos torneos regionales amateur. Son torneos muy competitivos, pero en cuanto a lo económico, Chile da una tranquilidad y una cultura de pago que permite que uno esté tranquilo. Varios de los clubes, a excepción de algunos, son los que no pagan o que te quedan debiendo. En mi caso no me tocó pasar por algo así, pero esa tranquilidad que te da Chile es tremenda, uno se viene tranquilo.
- ¿Y cómo se da tu llegada a Chile desde esos torneos regionales?
Me trajo un representante; un técnico que tuve me recomendó con él y así llegué a General Velásquez. Los torneos regionales en Argentina son muy buenos y competitivos, están a la par de lo que es la Segunda División chilena.

- Debutaste a los 13 años en la liga local de tu ciudad y te fuiste de casa a los 16. ¿Cómo fue forjar esa carrera desde tan joven?
A los 13 años debuté en la primera de la liga local y ahí arranqué mi camino. A los 16 me fui a la CAI de Comodoro, un equipo con instalaciones de Primera que forma jugadores para llevarlos a los clubes grandes. Después pasé por San Lorenzo, volví a la CAI y luego estuve un año y medio en la reserva de Sarmiento de Junín hasta la pandemia. Me forjé desde chico con el roce de los torneos regionales, por eso cuando llegué a Chile no me costó agarrar el ritmo, porque ya venía viviendo algo parecido.
- Es difícil para el jugador del interior de Argentina llegar a Buenos Aires, ¿no?
Es muy difícil. Para los clubes de Buenos Aires, llevar a un jugador del interior significa pagar pensión, comida y colegio. Si tienen a un jugador de allá y a uno del interior en el mismo nivel, siempre van a elegir al de Buenos Aires porque no les genera gastos extra. Me tocó de esta manera y he disfrutado mucho el recorrido.
- Un contraste parecido a lo que es un futbolista de región versus uno de Santiago, ¿o no?
- Sí, yo creo que debe ser prácticamente lo mismo, pero eso hay que multiplicarlo por 100 (risas) porque allá en Buenos Aires levantan una piedra y salen un montón de futbolistas todos listos. Entonces, imagínate lo difícil que es para los jugadores del interior, pero bueno, es lo que toca y cada uno va haciendo su camino.








