Deportes Limache remeció la tarde del jueves con una noticia que pocos veían venir: su capitán y emblema, César Pinares, armó las maletas y dijo adiós justo cuando el equipo marcha como sólido puntero de la Liga de Primera. El mediocampista, que había llegado en 2025 y rápidamente se transformó en la brújula del conjunto cervecero, dejó un vacío que, al menos en lo simbólico, parece difícil de llenar.
Pero el fútbol no da mucho tiempo para la nostalgia. A horas de enfrentar a Audax Italiano, el técnico Víctor Rivero salió a poner paños fríos a la situación, con un tono más cercano al “seguimos adelante” que al drama. “Lo lamentamos, fue un jugador muy importante en el año”, reconoció el entrenador, sin esconder el peso de la partida, aunque rápidamente giró el discurso hacia lo colectivo.
“Deportes Limache tiene un funcionamiento”
Y es que en Limache la consigna parece clara: nadie es imprescindible. “Él tomó esa decisión y hay que respetarla. El equipo ha demostrado que no depende de un jugador. Logró un funcionamiento”, lanzó Rivero, confiando en que la estructura que han construido resistirá el golpe. Más que mirar hacia atrás, el foco está en ajustar piezas y mantener la maquinaria en marcha.
Ese optimismo se sostiene en una campaña que ha sorprendido a propios y extraños. El cuadro rojinegro no solo lidera en el Campeonato Nacional, sino que también ha sabido competir en la Copa de la Liga, consolidando una identidad que ilusiona. “Hay que mantenerlo, estamos todos ilusionados, pero esto es día a día, partido a partido”, advirtió el DT, bajando cualquier exceso de euforia.
Así, entre la partida de su capitán y la inmediatez del próximo desafío, Limache intenta reafirmar su madurez. Rivero lo resume sin rodeos: “Más allá del puntaje que llevamos en la tabla, estoy muy conforme por cómo sigue el equipo esta maduración. Contentos por el funcionamiento. La misión es sostenerlo”. Sin Pinares, pero con la convicción intacta, el puntero quiere demostrar que su historia recién empieza.