
El primer día de Septiembre del 2025 Colo Colo comenzó su nueva era. Aquel día los albos nombraron a Fernando Ortiz como su entrenador tras la salida de Jorge Almirón del club.
Si bien el momento del equipo era complicado en cuanto a los resultados, desde que se bajó del avión en suelo chileno el Tano dio tintes de buena vibra en Pedrero. Sin ir más lejos, en el propio aeropuerto llegó dando un mensaje a los hinchas mostrando su felicidad por el Superclásico que se había ganado hace tan solo un par de días.
A partir de ahí, el DT mantuvo en todo momento esa línea, saludaba a todo aquel que se encontraba, se sacaba fotos con cada uno de los hinchas presentes en Macul y, como si esto fuera poco, ante los medios siempre mostró una disposición a responder todo con el mejor de los semblantes.
Así comenzó también este 2026, sin embargo, aquello solo duró hasta el duelo contra Deportes Limache en la fecha 1, ya que a partir de ahí, al parecer algo ha ido cambiando en el argentino.

El nuevo Fernando Ortiz
Vamos por parte. Ante los Tomateros el técnico lució su habitual terno negro acompañado de sus zapatillas blancas, algo que mantuvo en los partidos de 2025 y que ha sido habitual desde que dirige, aunque claro, nada es para siempre.

Y es que la derrota en la quinta región no solo llevó a que Ortiz modificara en la pizarra, siendo su teñida la que también cambió, desde entonces se le ha visto con buzo en todos los encuentros de su elenco.
La manera de mostrarse en los partidos también fue modificada, ya que a ese Tano tranquilo y sereno que más bien se dedicaba a ver el juego en silencio, se lo comió por completo un DT mucho más empoderado, que reclama todo, reta a quien tiene que retar y celebra cada anotación y victoria a más no poder.
En esta línea por ejemplo, tras el fin del Superclásico declaró en duros términos contra el arbitraje de Cristián Garay, afirmando sin tapujos que a su juicio este había influido en el trámite del cotejo.
Frente a la prensa también es otro, lo que quedó demostrado en su última conferencia, una en la que se dedicó a contra preguntar cada una de las consultas que se le hicieron, y hasta se dio el tiempo de debatir con los periodistas presentes en la sala.
La presión del cargo, la falta de resultados, o simplemente el empoderamiento de ser el entrenador del equipo más grande de Chile. Sea cual sea la respuesta, lo cierto es que Fernando Ortiz es otro, cambió. Ahora, si esto es bueno o malo para Colo Colo, solo el tiempo lo dirá.








