
25 años tenía Víctor “Pititore” Cabrera cuando llegó a Colo Colo en 1985. Su paso al Cacique se dio luego de la gran actuación que firmó la temporada anterior en Regional Atacama, donde convirtió 18 goles, coronándose como el máximo artillero de Primera, pese a que el equipo nortino perdió la categoría.
El técnico albo en ese momento, Pedro García, consideraba que había llegado el momento para que el exsocio de Pato Yáñez en el legandario San Luis de 1980 tuviera su oportunidad en el cuadro más importante del fútbol chileno.
Jugando por Colo Colo, Cabrera la rompió. Su legado no fue menor, porque entre Copa Polla Gol (actual Copa Chile), Campeonato Nacional y Copa Libertadores, marcó nada menos que 19 goles, una cifra de la que actualmente muy pocos se pueden jactar. Sin embargo, no hubo acuerdo entre los directivos albos para comprar su pase y se tuvo que ir.
La noche mágica de Pititore en Copa Libertadores
El delantero formado en San Luis de Quillota vivió varias jornadas que quedaron grabadas en la memoria colectiva de los colocolinos de aquella época.
En la biografía de Cabrera, “El Acróbata del Gol”, escrita por el periodista Gonzalo Valero, se hace un buen repaso de su trayectoria en Colo Colo.

Debutó un 9 de febero en la Copa Polla Gol ante la UC, donde los albos vencieron por 1-0. Sin embargo, fue en la quinta fecha de la segunda rueda del torneo, cuando “Piti” deslumbró al pueblo albo. Convirtió los dos goles en la igualdad 2-2 ante Universidad de Chile en el Estadio Nacional el 6 de abril de 1985. Este torneo terminaría siendo ganado por Colo Colo, con el nacido en Quillota como uno de los estandartes.

Pero fue el 30 de abril, en Copa Libertadores, cuando Cabrera vivió la que muchos consideran como su noche más importante en Colo Colo. Hasta los 82′ el Popular no podía vencer a Bellavista de Uruguay, pero el quillotano fue clave en el triunfo final por 2-0. Entró a los 67′ y a los 82′ habilitó a Juan Gutiérrez para el 1-0, para después, en los 88′, anotar el final 2-0.
La celebración, hasta el día de hoy se recuerda. “Corrió alocadamente y para disfrute de los hinchas brindó su tradicional voltereta. Al caer en forma perfecta, levantó su brazo derecho con la mano empuñada al cielo y tras ello volvió a correr, esta vez hacia la pista atlética. Llegó frente a la tribuna, buscó a alguien en el público y le saltó como un niño, manteniendo su puño en alto”, relata Valero en la biografía del difunto goleador.
El otro gol que marcó en la Copa fue en el Centenario de Montevideo, cuando de penal puso el parcial 1-1 ante Peñarol (derrota final 3-1), donde la tradicional voltereta soprendió a todos los hinchas uruguayos.
La gran relación con Caszely y la talla que le hacía al ídolo
Cabrera debió jugar en un Colo Colo plagado de estrellas, coincidiendo con el final de la carrera de Carlos Caszely, con quien debía pelear un cupo de titular, además de otros juveniles como el mencionado Gutiérrez y Cristián Saavedra, considerando también a otro experimentado como Horacio Simaldone.
Pero con el máximo anotador en la historia del club más ganador de Chile, la relación estuvo marcada por la buena onda y el cariño. “Cabrera no tenía problemas para molestar a las grandes figuras del plantel de Colo Colo de ese año, tal como lo hacía antes con sus amigos en el fútbol amateur o en el equipo sanluisino”, se indica en El Acróbata del Gol.
En una entrevista en el mismo libro, Raúl Ormeño comentó que el “Chino” recibía las tallas de su compañero frecuentemente. Esto, en el contexto en que a Caszely se le permitía ausentarse a algunos de los entrenamientos los días lunes y martes, porque la directiva lo autorizó para realizar trámites relacionados a su retiro.
Los miércoles, cuando el ídolo del fútbol chileno volvía a las prácticas con un vistoso maletín, Cabrera no perdía la ocasión para demostrar su ingenio. “Mucho maletín, poca ‘entrenación’ y el domingo juega igual”, lanzaba “Pititore” ante las risas de todos sus compañeros.
A Caszely no le molestaban las bromas y mantuvo una buena relación con él. En cancha, cuando coincidieron, se entendieron bien. El 1 de septiembre de 1985 una gran jugada suya terminó en la habilitación para que el seleccionado chileno marcara el que es conocido como su último gol en Colo Colo.
En una entrevista con Valero, Cabrera habló brevemente de su paso por el cuadro albo. “Yo tuve la posibilidad y el honor de dejar a Carlos Caszely en la banca y también de darle el pase de su último gol en Colo Colo”, contó.








