Copa América Femenina 2022

Estos serán los revolucionarios cambios de la Conmebol para la Copa América Femenina de Colombia 2022

El aumento de cupos mundialistas y olímpicos, además de una calendarización acorde con un torneo de selecciones adultas son algunas de las modificaciones que implementará la Confederación para el torneo que arranca este viernes.
lunes, 4 de julio de 2022 · 13:30

La Copa América Femenina jugada en Chile en 2018, en que La Roja clasificó por primera vez a un Mundial Adulto, marcó un antes y un después en la manera en que la Confederación Sudamericana de Fútbol concibe al torneo de selecciones adultas más importante del continente.

Si hasta el certamen jugado en La Serena y Coquimbo, la Conmebol veía a la Copa América Femenina como “el cacho” que por obligación debía organizar cada cuatro años para conocer a los clasificados a los torneos intercontinentales (Juegos Olímpicos y Copa del Mundo), los extraordinarios resultados a todo nivel (organizativos, de público y deportivos, entre otros aspectos) de Chile 2018 invitaron a los regentes del fútbol en Sudamérica a repensar el torneo y a, de una vez por todas, darle a la Copa América la relevancia que siempre debió haber tenido.

Pero, ¿qué tan precarias eran las condiciones en que se desarrollaba la Copa América Femenina antes de Chile 2018? Bien vale la pena retroceder, por ejemplo, cuatro años hasta Ecuador 2014 y así constatar que lo que ofrecía Conmebol en esos años a las selecciones de mujeres de los 10 países miembros era, sencillamente, impresentable.

Ecuador 2014: bochorno tras bochorno

La Conmebol, que en ese entonces era encabezada de forma interina por el hoy criminal convicto por corrupción Juan Ángel Napout (el 8 de agosto había dimitido el uruguayo Eugenio Figueredo), programó en Ecuador la séptima edición del torneo femenino de selecciones nacionales.

Los problemas organizativos del certamen fueron considerables y como muestra, algunas de las peripecias por las que atravesó la Selección Chilena: en Loja, ciudad del estreno ante Argentina, la “organización” dispuso de una cancha de entrenamiento en un recinto militar; mitad tierra, mitad champas de pasto. El estado del terreno de juego era tan deplorable que el cuerpo técnico que en ese entonces comandaba Ronnie Radonich se vio obligado a realizar trabajos en espacios reducidos, donde hubiese suficiente pasto.

Sin soluciones de parte de los organizadores, el segundo día el entrenamiento se realizó en una cancha sintética de baby fútbol, hasta que la Federación Chilena consiguió, por gestión propia, el lugar de prácticas de la Liga de Loja, equipo de primera división en Ecuador.

La Conmebol “olvidó”, además, avisar a la FIFA sobre la realización de la Copa América, por lo que el torneo no fue incluido en el Calendario Internacional Femenino. Como consecuencia, por ejemplo, Chrsitiane Endler solo pudo llegar a Ecuador un par de días antes de la realización del certamen y solo gracias a la buena voluntad de Chelsea Ladies, club en que militaba en ese entonces la hoy mejor arquera del mundo, que “soltó” a la jugadora sin tener la obligación de hacerlo.

Yanara Aedo, en el partido ante Argentina, en Loja, para la Copa América de Ecuador 2014.

La nueva Copa América

En 2018, en tanto, el torneo tuvo un giro radical. Con la idea de organizar una mejor Copa América de lo que se acostumbraba, la Federación de Fútbol de Chile demostró a una aún incrédula Conmebol que hacer un certamen de mujeres de primer nivel sí era posible.

Estadios con estándar FIFA, lugares de entrenamiento y de hotelería adecuados y una imagen corporativa dedicada en exclusiva al torneo aportaron al éxito del certamen y obligaron a la Confederación a repensar la Copa.

Hoy, ese nuevo enfoque se verá reflejado en la Copa América Femenina de Colombia 2022, torneo que por primera vez en la historia tendrá un premio para la selección ganadora de un millón y medio de dólares, monto irrisorio comparado con el que consiguen los hombres, sí, pero que a la vez representa un salto inmenso respecto de la realidad histórica de los torneos femeninos de la Confederación.

Formato de torneo y calendario

Hasta la Copa América jugada en la Región de Coquimbo, el torneo recibía por parte de la Conmebol el mismo tratamiento que cualquier certamen juvenil, en cuanto a su calendarización. Pasando por encima, incluso, de las normas FIFA  para categorizar un partido como Clase A, la Confederación programaba un duelo día por medio, por lo que las jugadoras no tenían el descanso adecuado de, a lo menos, 48 horas que la FIFA exige. En Colombia 2022, todos los partidos se jugarán cada tres días, es decir, con el correcto tiempo de recuperación entre juego y juego.

También, el torneo que arranca este viernes sufrirá una modificación esencial respecto del sistema de campeonato, pues si antes se jugaba una fase de grupos y luego un cuadrangular final, en que salía campeona la selección que obtuviera más puntos en la segunda fase, ahora el torneo tendrá semifinales y una gran final, lo cual se adecúa mucho más a un torneo de selecciones adultas.

Hoy se disputarán los dos grupos, clasificarán los dos primeros a semifinales, mientras que los terceros de cada llave jugarán un partido por el quinto puesto que dará un lugar en el repechaje mundialista. Luego, se desarrollarán las semifinales y, después, el partido por el título. El choque por el tercer puesto también será de vital importancia, porque otorgará al ganador un lugar en Australia/Nueva Zelanda 2023 (el perdedor va a repechaje).

El aumento de cupos para Sudamérica no solo se dará en la Copa del Mundo, pues para los Juegos Olímpicos de París 2024, por primera vez en la historia Conmebol contará con dos cupos, en vez del lugar y medio que ostentaba hasta 2018.

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