
A pocos días del inicio de la Liguilla de ascenso, Juan Ignacio Duma atraviesa la recta final de su recuperación tras una compleja lesión que lo ha mantenido desde principio de agosto fuera. El delantero de Santiago Wanderers conversa con En Cancha desde Valparaíso, donde continúa con su trabajo de rehabilitación física y mental, enfocado en volver a tiempo para la etapa decisiva del torneo.
En una charla sincera, Duma repasa lo que han sido estos meses sin jugar, el rol fundamental que ha jugado su familia, y cómo ha aprendido a convivir con las lesiones sin perder la motivación. Además, reflexiona sobre el presente del cuadro caturro, la presión por devolverlo a Primera División y las dificultades de no poder jugar en el estadio Elías Figueroa.
Sereno pero con la convicción intacta, el atacante argentino nacionalizado chileno deja claro que su compromiso con Wanderers sigue firme: quiere volver a vestir la camiseta verde en la Liguilla y aportar desde dentro para que el club recupere el lugar que, según él, “nunca debió perder”.

Lesión, recuperación y sueño de Liguilla
-¿Cómo te encuentras hoy física y anímicamente después de todo lo que has vivido esta temporada?
La verdad es que me siento muy bien, tanto en lo físico como en lo anímico. Fueron meses duros, de mucha incertidumbre, pero hoy estoy contento porque estoy en la etapa final de mi recuperación. He trabajado mucho para estar bien y por suerte los resultados de ese esfuerzo se están notando.
Lee también:Equipos y cruces confirmados: así se jugará la Liguilla de Ascenso en Primera B-¿Qué significado tiene para ti volver a jugar lo más pronto posible?
Cuando uno pasa tanto tiempo fuera, valora el doble cada entrenamiento, cada minuto en el campo. Volver a compartir con mis compañeros, sentir el apoyo del cuerpo técnico y de la gente me llena de energía. Me hace sentir que todo el sacrificio valió la pena. Más que nada, me da motivación para seguir aportando al grupo y ayudar al equipo en este momento.
-¿Llegas a jugar la Liguilla?
Estoy en la parte final de la recuperación, avanzando bien, que es lo más importante. Sé que los primeros partidos me los voy a perder porque todavía no estoy al cien, pero mi objetivo es llegar a la siguiente fase o incluso a una eventual final. Estoy trabajando todos los días con esa meta en la cabeza. Quiero volver bien, sin apurar los tiempos, para poder aportar cuando el equipo realmente me necesite.
-Has tenido que lidiar con varias lesiones graves a lo largo de tu carrera. ¿Qué te ha enseñado todo ese proceso?
Me ha enseñado mucho, sobre todo a ser resiliente y a valorar las cosas simples. Cuando te toca pasar por lesiones largas, aprendes a tener paciencia, a mantener la cabeza fuerte y a no darte por vencido. También te hace aprovechar más el tiempo con la familia, que es la que siempre está en los momentos difíciles, cuando nadie más ve el esfuerzo que uno hace por volver. Todo ese proceso me ayudó a madurar, a entender que el fútbol tiene altibajos, pero que con trabajo y fe siempre se puede salir adelante.
-¿En algún momento pensaste en dejar el fútbol o sentiste que no podrías volver a tu nivel?
Sí, la verdad que en la primera lesión que tuve en Huachipato se me pasó por la cabeza. Fue un golpe duro, era joven y no entendía bien cómo enfrentar una recuperación tan larga. Pero con el tiempo aprendí a manejar mejor esas situaciones. En las lesiones que vinieron después nunca pensé en dejarlo, porque ya sabía que con paciencia y trabajo se podía salir adelante. En todo ese proceso el apoyo de mi familia fue clave; ellos estuvieron siempre, levantándome en los momentos más difíciles.
-¿Qué rol ha jugado tu familia en tu recuperación y en mantenerte enfocado?
Fundamental. La familia ha sido clave en todo este proceso. Tengo gente que me apoya desde distintos lugares —en Valparaíso, en Concepción y también en Argentina—, y eso se siente. Además, la familia de mi esposa siempre está pendiente, y mi hija es una motivación enorme. Cuando uno pasa momentos difíciles, son ellos los que te levantan y te hacen seguir. Ver a mi hija feliz o recibir un mensaje de aliento de los míos, me da fuerzas para seguir trabajando y no bajar los brazos. Sin ese apoyo, todo sería mucho más difícil.
-¿Cómo es tu día a día fuera del fútbol, en medio de la recuperación y la lucha por volver a tu mejor versión?
La verdad es que no ha cambiado mucho. En las mañanas voy al complejo a hacer la recuperación y todo el trabajo físico que me toca, y en las tardes trato de aprovechar el tiempo con mi familia. Lo que sí ha sido distinto es que ahora tengo los fines de semana libres, y eso me ha servido para desconectarme un poco, salir, compartir y disfrutar momentos que cuando estás jugando no se pueden. Me ha ayudado a recargar energías y a valorar más ese equilibrio entre el fútbol y la vida personal.

El presente de Wanderers y la presión por volver a Primera
-¿Cómo definirías este momento de Santiago Wanderers?
Sabemos que no ha sido un año fácil, los resultados no se han dado como queríamos, pero dentro del grupo hay compromiso y autocrítica. Estamos trabajando para revertir la situación, porque creemos que aún podemos terminar el campeonato de buena forma.
-¿Les afectó no jugar los últimos partidos en el Elías Figueroa?
Sí, sin duda, aunque dejo claro que no es una excusa. Jugar en Quillota no es lo mismo. El pasto sintético te cambia todo: el pique de la pelota, la forma de entrenar, incluso el ritmo del partido. Además, en Valparaíso nuestra gente siempre llena el estadio, muchas veces con más de diez mil personas, y eso se siente muchísimo. En Quillota fueron tres-cuatro mil, que igual se hacen sentir, pero no es igual. El Elías Figueroa impone, la barra intimida con el aliento todo el partido y mete presión al rival. Ese ambiente es una motivación extra para nosotros, y claramente se ha notado la diferencia al no tenerlo.
-¿Cómo se vive desde dentro del camarín esta presión de llevar al equipo a Primera?
La verdad es que en un club como Santiago Wanderers la presión siempre está, porque es una institución muy grande, con historia, con una hinchada que acompaña en todas. Todos sabemos que este club merece estar en Primera División, y por eso sentimos una responsabilidad enorme. No es fácil cuando los resultados no se dan, pero el grupo está fuerte, unido y con muchas ganas de sacar esto adelante. Queremos devolver a Wanderers al lugar que le corresponde, y eso se logra trabajando, con humildad y compromiso día a día.
-¿Crees que las declaraciones recientes de la dirigencia hacia el plantel o el cuerpo técnico han afectado el ambiente interno?
No, para nada. Nosotros estamos muy enfocados en nuestro trabajo y en el objetivo que tenemos, que es pelear por el ascenso. Lo que se diga fuera no puede desviarnos del camino. Sabemos que en los momentos difíciles siempre hay opiniones y comentarios, pero dentro del grupo hay unión y una meta clara. Estamos concentrados en entrenar, en competir y en dejar a Wanderers donde merece estar.







