Desazón hubo en el hincha Caturro luego de la dura eliminación en la Liguilla de Ascenso de Santiago Wanderers ante Cobreloa por penales, dejando al club otra temporada más en Primera B.
No le ha sido fácil al Decano volver a Primera tras descender en la temporada 2020-21. Ya serán cinco años sin poder volver a la élite del futbol chileno, mientras se debate la continuidad de la familia Sánchez en la directiva.
Y un autorizado para hablar del cuadro de Valparaíso es Mario Véner. El argentino nacionalizado chileno jugó entre 1996 y 1997 en Wanderers, quedando enamorado de la ciudad y los hinchas, como lo cuenta en entrevista con En Cancha.
Véner quedó en la historia al ser goleador del Campeonato Nacional con 30 tantos en su primera temporada en el club, y hoy el exfutbolista, radicado en Antofagasta trabajando en fútbol formativo y con otros proyectos, sigue de cerca la actualidad de los Wanderinos, ya que también conoce a Reinaldo Sánchez.
El directivo fue quien lo llevó en el ’96 a Valparaíso, ciudad que recuerda con cariño pese a los años. Aunque también es crítico con lo hecho futbolísticamente, además de reconocer que en un par de oportunidades lo llamaron para volver.
“Para el porteño, si naces en Valparaíso y no eres hincha de Wanderers, hay algo raro”
- ¿Cómo recuerda a Santiago Wanderers en su época como jugador, qué lo marcó? Usted sigue presente para el hincha por la campaña que hizo en 1996 y 1997.
Santiago Wanderers es un caso especial, es un club impresionantemente hermoso para estar. No es fácil jugar ahí, para nada. Es una institución que exige mucho, la gente exige mucho, pero también respalda y da su apoyo.
Es de los mejores de provincia en cuanto a su arrastre, a su fidelidad. Para el porteño, si naces en Valparaíso y no eres hincha de Wanderers, hay algo raro. Hay una identificación que en muy pocos clubes se tiene, desde pequeño. El fanático Wanderino transmite mucho.
- ¿Cómo lo ve ahora, pensando en la campaña que no fue la esperada en Primera B?
Es un club muy complicado, casualmente ahora está la familia Sánchez, que estuvieron cuando yo estuve. Son especiales. Lamentablemente, la Primera B no es fácil y todo se define por pequeños detalles.
Les pasó ahora con Cobreloa, que fue muy superior en el año, pero en estos partidos de Playoffs hay que marcar la diferencia de local, y no pudieron. Creo que tenían buen equipo, pero no pueden salir de ahí.
Y son instituciones que deberían estar en Primera División. Antofagasta, Santiago Wanderers, Deportes Concepción; son equipos que tienen que estar en la élite, porque sus ciudades y sus estructuras lo definen así. Claro que después está la parte deportiva.
Pero es difícil, porque todos los años el lema es “este año, un equipo para subir”. Y por ahí quizás hay que cambiar el lema, a algo más humilde, como “hacerse el camino hasta la cima”.
- Cuente cuando coincidió en el club con Reinaldo Sánchez, ¿ha vuelto a tener contacto con él, quizás para un retorno?
No, con él específicamente no. Pero sí hablé con Luis, su hijo, un par de veces. Ahora está el nieto (Matías). En algún momento hubo una propuesta, hace un par de meses, para ir a trabajar en las cadetes. Años anteriores también me llegó una para ser Gerente Deportivo.
Pero no se ha dado y tampoco he ido a Valparaíso hace varios años. La última vez fue cuando se despidió del futbol Jorge Ormeño y tuve la suerte de conocer y jugar en el estadio nuevo. Pero más allá de eso no, también tienen una estructura más cerrada, no he hablado de nuevo con la familia.
- Y conociéndolos de su época, ¿qué opinión les merece administrativamente? Hoy se ha hablado incluso de su salida, con todo lo que vive el club.
Ellos son los accionistas mayoritarios de la institución, de la sociedad anónima, entonces tienen el derecho de hacer y deshacer, y después serán juzgados lógicamente por los resultados.
Seguramente no es un buen momento, por el fracaso deportivo, palabra que no me gusta mucho, pero no haber logrado el objetivo indica que sí lo fue, para la gente sobre todo. Ahora tendrán que analizar los pros y los contras para decidir de cara a la nueva temporada. Son instituciones grandes del futbol chileno que da pena ver donde están.
- Y a futuro, ¿le llama la atención poder trabajar en Santiago Wanderers?
Yo vivo mi presente, siempre puede haber algo que llega a uno y se puede analizar, pero no soy de las personas que induce a que se hable. Si alguien me quiere llamar y pedirme una opinión, u ofrecerme “mira, podemos hacer esto”, uno siempre está abierto.
Pero eso no pasa acá en Chile, con gente que ha hecho algo en los clubes, cuando terminaste, no todos te consideran… Yo estoy en otros proyectos, estoy contento, lógicamente uno está abierto a escuchar, pero de ahí en más, yo hago mis cosas y gracias a Dios tengo mis títulos y puedo hacer otras cosas, como lo hice en el fútbol.
Uno siempre puede aportar, pero para eso tienen que llamarme. Pero ojo, tampoco estoy esperando que lo hagan.
- Y en cuanto a la ciudad, se nota su cariño todavía por Valparaíso y los hinchas. ¿No lo atrae volver a la ciudad, más allá de una oportunidad de trabajo?
Es que estando de por medio algo laboral, considerando la realidad que tengo en Antofagasta, se me hace imposible.
Pero si surgiera algo interesante, lo analizaríamos en profundidad y veríamos. Siempre está la posibilidad, no solo Valparaíso, sino en cualquier lado del mundo. Pero tendría que ser algo serio, concreto, y donde pueda aportar.
El cariño con la gente de allá, no se renuncia, no se tranza. Siempre va a existir hasta el último día. En los equipos donde he estado, siempre hay alguien que te conoce. El Wanderino es único, realmente.