Una carrera que varios envidiarían es la de Sebastián Ribas, flamante incorporación de Rangers para un año en que buscarán nuevamente el regreso a Primera División.
A sus 37 años, el delantero uruguayo es uno de los refuerzos del equipo dirigido por Erwin Durán. Y pese a que ya había regresado a su país a sentar cabeza junto a su familia, los talquinos lo sedujeron para tener su primera experiencia en el fútbol chileno.
En entrevista con En Cancha, Ribas explicó la trastienda de su llegada a Talca. Y es que el uruguayo llega con un currículum impresionante que incluye clubes como Inter de Milán, Genoa, Sporting Lisboa, Mónaco, Dijon, Patronato, Lanús, Rosario Central, Fénix y hasta Karpaty Lviv de Ucrania.
En Inter, donde llegó cuando solo tenía 17 años, se codeó con jugadores como Adriano y Zlatan Ibrahimovic. Y si bien su mejor experiencia fue en el Dijon de Francia, con 55 goles marcados, el atacante llegó con una larga trayectoria a demostrar su valía en la Primera B.
“Cuando le dije a mi familia que volvía a salir, a Chile, medio que no me creían”
- Luego de una carrera en la que has pasado por Europa, Argentina, ahora Uruguay, ¿qué te hizo elegir Chile y a Rangers?
En primer lugar, el desafío deportivo. En haber conocido a las personas del club en su momento, que me transmitieron esas ganas y esa ansiedad por devolver el club a Primera División. Me mostraron todo lo que significaba Rangers para la ciudad, el apoyo que tenía de toda la gente, el ambiente en el estadio. Fue un combo, sumado a la parte humana. Encontré eso en las personas que viajaron a Uruguay (a buscarme) y en todo lo que me hablaron para venir al club. Con Erwin (Durán) también. Me hicieron tener ganas de aceptar la propuesta y el desafío, obviamente, en busca de ese objetivo que vienen buscando hace ya 12 años.
- ¿Te imaginabas dar, a esta edad, otro salto en tu carrera al extranjero?
Mi carácter siempre fue de estar dispuesto a diferentes desafíos. Nombraste algunos países como Uruguay y Argentina, pero también estuve en México, en Ucrania, que ahí me tuve que ir por la guerra. Siempre en mi carrera hubo un poco de eso, de aceptar desafíos deportivos que en su momento me convencieron. Y es verdad que estos últimos dos años, volver a mi país, un país del que me fui muy chico, sin haber jugado en Primera de Uruguay, desde Juventud de Las Piedras, jugando en la B. Ahí logramos el ascenso, pero yo no pude disputar el campeonato en Primera porque me vendieron al Inter y a partir de ahí no había vuelto a mi país a jugar.
- ¿Y cómo fue ese proceso, de volver a Uruguay, a decidir venir a Chile?
Volví por una situación familiar, al tener a mi primer hijo. Hicimos nuestro proyecto con mi señora de comprarnos la casa. En el momento en que la construimos, quisimos vivir en ella un tiempo; entonces nos quedamos dos años y llegó mi segundo hijo. La propuesta para salir al exterior tenía que ser algo que me sedujera mucho. Porque todos los pasos que di daban hacia una estabilidad y a instalarme en mi país, con mis padres también, que durante toda mi carrera pudieron viajar, pero no los tuve cerca. (Rangers) me convenció, me gustó mucho el desafío deportivo, pero a nivel familiar fue una sorpresa, porque cuando les comuniqué que volvía a salir, medio que no me creían, pero totalmente contentos por mí y por esta nueva oportunidad que se presenta.
- ¿Y qué piensas de llegar a Chile? Tanto en lo humano como en lo futbolístico.
Chile, en su momento, también me gustó, porque nunca había tenido la posibilidad de estar aquí. Siempre uno escuchaba compañeros que habían jugado acá. Tuve compañeros chilenos a lo largo de mi carrera que siempre me hablaron bien del país. Y desde afuera te hablo, porque no quiero hablar de algo que no conozco, pero siempre tuve buenas referencias de Chile como país.
Y la liga chilena, obviamente, la conocí porque me gusta mucho ver fútbol. Y eso también fue un plus a la hora de aceptar la propuesta, de conocer al país. Y un fútbol que siempre había visto y con compañeros que jugaron aquí.
- ¿En qué momento te va a encontrar el hincha? ¿Cómo llegas en lo físico, a tus 37 años, y de ánimo al tomar esta experiencia?
No me gusta mucho hablar de mí. Trato, en primer lugar, de ayudar al equipo, de cumplir la función que el entrenador necesite de mí, que mis compañeros necesiten. Por suerte, a lo largo de mi carrera, he sabido mantener una conducta que de repente hace que hoy, con 37 años, me sienta bien físicamente. En cuanto a salud, gracias a Dios, ya en los últimos años puedo decir que no he tenido lesiones graves. Sí he tenido alguna que otra, pero siempre fueron por alguna contusión o por un golpe que me provocaron.
Después, el fútbol es un deporte colectivo y la verdad espero que la gente logre ver un equipo que le transmita entusiasmo, cosas buenas, para que ellos también se identifiquen y puedan acompañar como siempre han acompañado. Me mostraron varios videos de años anteriores, de cómo son. Incluso en momentos que de repente al equipo no le iba bien, y eso hace a los equipos grandes. Ojalá que a fin de año podamos festejar todos juntos el ansiado ascenso, que esto es lo que toda la ciudad busca y lo que nosotros estamos preparándonos para ir a buscar.
“Talca es una ciudad linda, me han hablado bien de Viña del Mar y La Serena; mi familia no conoce la nieve”
- ¿Qué te has encontrado en el día a día en el club y también en la ciudad?
Tendrías que darme un poquito más de tiempo, porque desde que llegué, ya hace dos semanas, estuve en el hotel entrenando y, sin medio de locomoción ni nada, no he conocido mucho. Hemos tenido días bastante calurosos, entonces más que nada fue entrenar, descansar, ver alguna posibilidad de casa o apartamentos para después vivir y traer a la familia. Y ahora todos estos días hemos estado concentrados en doble turno. Lo que te puedo decir de la ciudad, lo que he visto, me ha gustado. Es una ciudad linda, que aparte cerca tiene diferentes puntos que están buenos para ir a conocer. Quizás después, durante el año, cuando haya algún momento o jornada libre, se pueda aprovechar para ir a conocer. Chile es un país que tiene muchísimas cosas para ir a conocer, así que trataremos de, cuando se pueda, empezar a ver un poco de eso.
- ¿Te han contado de algún lugar para ir a conocer? Tienes cerca las 7 Tazas, por ejemplo. Turísticamente te van a sobrar lugares.
Es un país muy largo, sí. Me han hablado de todo, del sur hasta lugares más al norte, desde playas a montañas con nieve, por ejemplo. Yo, particularmente, la nieve la conozco, pero mi familia no la conoce, entonces quizás en algún momento, si todo cuadra, tenga la oportunidad de que ellos conozcan. Me han hablado bien de varios lugares, como Viña del Mar, La Serena; todos esos sectores me los han comentado. Sé que Chile tiene buenas playas, paisajes, termas, un montón. Los chicos me han ido comentando un poco de todo.
- Me decías que tu familia aún no llega. ¿Cómo te proyectas familiarmente viviendo en Chile?
Es una linda experiencia, una linda aventura. Tengo la suerte también, entre comillas, de que mis hijos son chicos. Lucio, el más grande, va a cumplir tres años ahora. Y Marco es recién nacido, va a cumplir tres meses. Pensando en ellos, no iba a ser un gran cambio, en el sentido de que todavía no es obligatorio que estén escolarizados. En este caso, Lucio puede ir a un lugar a socializar. No es que los esté sacando de su escolaridad, de su círculo de amigos. Me tocó a mí, siendo hijo de entrenador, de repente, en otros momentos de niñez, de cambiarme de país. Son chicos y, bueno, junto a mi señora estamos felices de volver a vivir juntos en un país extranjero.
- ¿Y te han contado algo de la comida chilena? ¿O has podido ya probar algo típico de nuestra gastronomía?
Vengo de estar una semana en un hotel y ahora otra semana en otra. Por ahora, sí, todo lo que he comido es rico, pero no he tenido la oportunidad de probar ninguna comida típica. Pero sí, ya me lo han comentado y me han dicho. El primer día libre probamos tal cosa, después otra... Ya hay un cronograma para probar de todo.
- De los completos mojados ya te habrán hablado también...
Me han nombrado los completos mojados, sí. Y una que otra cosa más. Pero como son comidas que no son muy de un deportista, hay que tratar de evitarlas (ríe). Un día libre, después de una buena victoria; ahí uno se podrá soltar un poco.