No hay nada mejor para un futbolista que gozar de un buen momento en su carrera, porque pocos saben por todo lo que tuvo que pasar para llegar hasta ahí. Un claro ejemplo de esto es Germán Estigarribia, quien hoy atraviesa un dulce momento en Deportes Recoleta y se ilusiona con seguir por esta senda.

Pero el camino no fue fácil, ya que siendo muy pequeño tuvo que abandonar a su familia, las comodidades del hogar y el amor que recibía día a día para perseguir su sueño de ser profesional. En conversación con En Cancha, contó todo lo que afrontó antes de ser una de las figuras de Primera B a sus 29 años.

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Con solo mencionar que dejó todo atrás a los doce años, ya da cuenta de la crudeza por la que pasan algunos futbolistas. El oriundo de Formosa hizo divisiones inferiores en Lanús, ciudad que quedaba a 1.117 kilómetros de su casa, lo que en tiempo de viaje se traduce en casi 14 horas, por lo que sí o sí debía emigrar para lograr su objetivo.

A la izquierda de la imagen, el ahora delantero de Deportes Recoleta como sparring de la Selección Argentina.
Germán Estigarribia. A la izquierda de la imagen, el ahora delantero de Deportes Recoleta como sparring de la Selección Argentina.

- Mirando en retrospectiva tu vida, ¿cómo consideras que ha sido?

Mi infancia, gracias a Dios, fue muy buena, muy linda. No tengo nada que reprochar. Al contrario, siempre voy a agradecerles a mis padres, porque siento que si no hubiese sido por ellos, hoy no estaría sentado acá ni habría llegado a ser futbolista profesional. Gran parte de lo que soy se lo debo a ellos. También me tocó sufrir bastante cuando me fui de mi casa, porque me fui a los 12 o 13 años a una escuela de fútbol y después estuve seis años en las inferiores de Lanús. Fue durísimo irme tan chico y estar solo.

- Me imagino que, por más distancia que había, tu familia se esforzaba por ir a verte, ¿no?

Mi mamá siempre estuvo ahí, yendo y viniendo para acompañarme, mientras que mi papá tenía que quedarse trabajando en el negocio familiar, una carnicería. Despegarme tan joven de mi familia fue difícil, pero siento que eso también me ayudó a ser quien soy hoy. El apoyo de ellos y haberme independizado desde chico me marcó mucho.

- En cierto modo, esta soledad que viviste te ayudó a forjar lo que eres ahora...

Irme de mi casa tan chico me ayudó mucho. A veces uno está acostumbrado a estar siempre con los padres o a vivir una realidad determinada, y cuando le toca salir de la casa, cuesta bastante. Por suerte, a mí me tocó irme muy joven y eso hizo que después no me costara tanto cuando fui creciendo, porque ya había pasado por todo ese proceso durante mi etapa formativa.

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- Más adelante, de los catorce a los dieciocho años, ¿cómo te trató la vida?

Generalmente bien, pero hubo un momento que sí se me hizo muy difícil, cuando tenía entre 17 y 18 años. En ese tiempo estaba en la cuarta de Lanús y veía que muchos de mis compañeros ya estaban jugando en Reserva, incluso algunos empezaban a tener oportunidades en Primera. Yo me preguntaba por qué a mí todavía no me tocaba.

- ¿Qué pasaba por tu cabeza en ese momento?

Fue un periodo complicado, porque sentía que me esforzaba mucho y que la oportunidad no llegaba. Incluso llegué a pensar seriamente en dejar el fútbol. Pero después, gracias a Dios, llegó la chance de jugar en Reserva y de participar en algunos amistosos con el plantel de Primera. Finalmente, por distintos motivos no me hicieron contrato en Lanús y terminé viniéndome a Chile, algo que con el tiempo terminó cambiando mi carrera.

- ¿Pensaste en renunciar al sueño de ser futbolista?

Veía que a varios compañeros les estaba llegando la oportunidad, que jugaban en Reserva o incluso se acercaban a Primera, y uno inevitablemente se preguntaba por qué no le tocaba a uno. Me lo cuestioné mucho en ese tiempo. Pero gracias a Dios me mantuve firme en la idea de que en algún momento iba a llegar mi oportunidad. Finalmente llegó, aunque fue acá en Chile.

- Analizando detenidamente por lo que has pasado hasta ahora, ¿cambiarías algo?

Mirándolo en retrospectiva, siento que quizá me faltó confiar más en mí mismo. A veces fui demasiado negativo conmigo mismo y eso me jugó en contra. Si hay algo que cambiaría de esa etapa, sería haber sido más positivo y creer más en mis capacidades, quererme más futbolísticamente y no castigarme tanto mentalmente.

- Como se dice acá, creerse un poco más el cuento...

Exactamente. Yo creo que si pudiera cambiar algo de ese momento, sería haber tenido más fe en mí mismo. Muchas veces fui demasiado negativo conmigo mismo y eso terminó jugando en contra. Con el tiempo uno aprende que la confianza es clave y que hay que creer más en las propias capacidades.

El delantero junto al Kun Agüero en el sparring con Argentina.
Germán Estigarribia. El delantero junto al Kun Agüero en el sparring con Argentina.

Lionel Messi fue clave en su carrera

- Si la memoria no me falla, fuiste parte de la Selección Argentina, ¿cómo viviste ese momento?

Eso fue en 2016. Primero me tocó ir a un preselectivo de la Sub 20 en ese tiempo, pero finalmente quedé afuera. Después se dio la casualidad de que necesitaban jugadores para hacer de sparring y llamaron a algunos de Lanús. Para mí fue algo único. Nunca en mi vida me hubiese imaginado estar entrenando al lado de jugadores que uno veía tan lejanos. Fue una experiencia muy importante en mi vida, algo que hasta el día de hoy recuerdo con mucho cariño. De hecho, en ese tiempo me tatué la firma de Messi.

- No todos los días se entrena con astros como Lionel Messi, Sergio Agüero o Ángel Di María, por mencionar a algunos...

Sí, la verdad es que fue algo muy hermoso. Como te decía, fue una experiencia única y ojalá en algún momento me toque repetirla o al menos volver a verlo. Para mí es un jugador importantísimo, uno de mis ídolos. Imagínate que mi hijo también está todo el tiempo con ‘Messi, Messi, Messi’, y para uno eso es algo muy lindo. Siempre me pide que le muestre el tatuaje con la firma que me hice.

- Se da que esta oportunidad llegó a tu vida justo cuando estabas con esa incertidumbre de continuar tu carrera, ¿cómo influyó esto en tu futuro?

Creo que llegó en uno de los mejores momentos, justo cuando necesitaba algo que me motivara a no bajarme. Siento que fue en el momento preciso. Porque, aun así, me tocó estar en la Sub 20 después como sparring y no poder cumplir el objetivo que para mí era poder estar en Primera División. Entonces siento que eso fue una motivación para decirme a mí mismo que podía, que quizás no era en ese lugar y que podía ser en otro donde me tocara desarrollarme profesionalmente. Y bueno, así fue cuando llegué a Antofagasta.

- En ese sentido, podríamos decir que Lionel Messi tuvo una influencia enorme en tu carrera, ¿no?

La verdad que fue mi motivación, porque fue un empujón grandísimo para mí, por todo lo que venía pensando y sintiendo. Creo que fue el empujón perfecto para darme cuenta de que en algún momento se me iba a dar. Me salvó la carrera y por eso ahora sigo fuerte en busca de dar lo mejor de mí.

- Siguiendo el ejemplo de Messi, que no se le daba nada con la Selección Argentina y ahora es multicampeón...

Tal cual. Creo que eso también habla de la constancia y del trabajo de él como profesional, de mantenerse a pesar de tantas fallas, por decirlo así, en el lugar donde quizás más quería ganar. Eso mismo he buscado durante todos estos años.

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