
La casa de los González en Calama rebosa felicidad. Y por varios motivos. Rodolfo, el padre, volvió a jugar tras una larga lesión y Youseff, su hijo mayor, debutó como profesional con la camiseta de Cobreloa, el club de tods sus vidas.
El histórico momento ocurrió el pasado sábado 7 de marzo, día en que el cuadro Minero mostró que está para grandes cosas, luego de golear por 5-1 a Curicó Unido en el Zorros del Desierto. Cosas de la vida, esa jornada también marcaba otra fecha especial para la familia: se conmemoraba un nuevo aniversario de la muerte del padre del capitán loíno.
Desde una posición privilegiada en los cielos del desierto, don Rodolfo observaba cómo hijo y nieto hacían historia en el fútbol chileno. Fueron muy pocos minutos, solo cinco, pero bastaron para que el momento vaya a quedar para siempre guardado en la memoria los González.
“Era algo que ya nos venían preguntando hace rato, y que veníamos viendo que podía pasar, porque Youssef de a poquitito se ha ido ganando su lugar en el plantel profesional”, comenta Rolo en diálogo con En Cancha.
Youseff, la bandera de lucha de Rolo González
Youseff llegó a la vida del zaguero cuando era muy joven. Aún no pasaba de los 19 años. Desde ese momento, todo cambió.
“Fui padre muy joven y el fue como mi bandera de lucha para ayudarme a crecer rápido y darle un buen futuro, para que él pudiera crecer bien. Yo vengo de La Pintana, entonces había pocas condiciones económicas y un montón de cosas, entonces claro, fue como mi bandera de lucha”.
Todo lo que se vivió en los meses previos, fue una locura. “17, 18 años tenía yo. Me pasaron un montón de cosas en ese tiempo, que me hicieron madurar súper rápido. Cuando murió mi papá yo tenía 17 años, y la mamá de Youssef tenía 3 meses de embarazo. Imagínate. Yo ya había estado en Calama con 16 años en el primer equipo, ya había tenido la primera nominación a la Selección Sub-20, estaba en el proceso de preparación para el Sudamericano. Y bueno, murió mi viejo y nació Youssef”, recuerda.
“Siempre estuvo conmigo en los camarines”
Por razones obvias, la carrera de Rodolfo y el crecimiento de su hijo corrieron prácticamente en un mismo carril. Pero por cosas de la vida, el pequeño debió irse a Santiago, mientras la carrera del padre seguía consolidándose.
“Él siempre fue a verme en los partidos que yo jugué en Santiago, después yo me lo traía a las vacaciones, entonces él siempre estuvo ahí bien ligado al fútbol y conmigo en los camarines, yendo a los entrenamientos y todo eso”, dice el defensor de 37 años.

De esa manera, los caminos de Youseff estaban marcados por el fútbol y éste fue marcando aún más su vida. “Él ha luchado harto, se ha esforzado harto. Empezó ya más grande a jugar en cadetes, pero siempre jugó en el barrio, en el colegio, en todos lados y destacaba porque es zurdo y tiene muy buena pegada”, señala el papá chocho.
El capitán de los Zorros del Desierto asegura que su retoño “tiene condiciones para seguir creciendo. Tiene un buen biotipo, poco común en el fútbol chileno y físicamente también anda muy bien. Así que tiene mucho para seguir creciendo y aprendiendo”.
En cuanto a cómo manejará el joven de 18 años la presión de haber debutado, pero además de ser “el hijo de”, González cree que no le afectará. En eso, tanto su apoyo como el de su actual esposa, son claves, dice.
“Yo creo que es la gran ventaja de que yo, papá, sea futbolista y que esté todavía metido. El hecho de traspasarle lo que uno lo pasó mal en algún momento, decirle que van a venir críticas, que va a tener que convivir con la presión y todo eso. Yo le he traspasado un poco, con la familia en general y con mi señora, que tiene que ser fuerte cabeza, que ahora ya sabe lo que es la psicología en el deporte”.
“No tiene permiso para puterarme, es muy chico”
Pero por muy preparado que esté Youseff, tendrá que prepararse para quizás, uno de los momentos más tensos que ocurrirán en su carrera. ¿Qué pasará si papá se equivoca? ¿Hay permiso para una puteada?
“No, no tiene permiso para putearme. Es muy chico. No, no, no”, asegura González entre risas, pero quizás también sabiendo que ese momento entre compañeros, inevotablemente tendrá que llegar. Además, aclara que el joven es muy profesional y bien educado.

Pero ya poniéndose más serio, y con la voz que da ser capitán e histórico del club, el santiaguino asegura: “desde que volví al club en el 2022, uno de los aspectos que yo me propuse también es ayudar mucho a los chicos. Que es algo que me nace la verdad. Y bueno, entre medio de eso también va el hecho de corregirlo a el”.
Gian y Yahel, los otros González que se abren camino en el fútbol
Rolo deja algo claro antes de terminar la entrevista. Tiene otros dos hijos, y como no podía ser de otra manera, también siguen el camino del fútbol.
Gian de 18 años juega en la Sub 18 de Cobreloa y Yahel, de 14 comienza a dar sus primeros pasos en Santiago, pero sin jugar de manera competitiva aún.
“Uno está en Santiago, que es el hermano de Youssef y él tiene condiciones, pero todavía no está en cadetes. Pero sí, es un chico que tiene condiciones”, habla sobre el menor del clan.
“Acá está Gian, está en la sub-18. El tiene 17 años y también va por buen camino, está creciendo ahí en lo muscular, en lo físico, que es un poco lo que yo creo que tiene que mejorar”, cuenta el papá.
¿Llegará Rolo a jugar con sus otros hijos? “Yo siempre digo que me cuido mucho con el tema de la alimentación, con el tema físico. Y todo eso para poder también seguir vigente. Me queda este año el contrato con Cobreloa. Ojalá pueda seguir un tiempo más en el club, porque la verdad es que todavía me siento bien. Espero seguir vigente y jugando un tiempo más y quién sabe. Pero paso a paso, siempre ahí trabajando nomás y dándole con todo”, finaliza.








