
San Marcos de Arica es, sin dudas, uno de los protagonistas del Campeonato Nacional de Primera B. El Santo está ubicado, a una fecha del final de la primera rueda, en el tercer puesto de la tabla de posiciones, con 25 puntos, a solo tres del líder, Cobreloa.
Pero el estelar momento deportivo del Santo no se condice con lo que ocurre a nivel dirigencial. El club recibió una noticia bombástica desde la ANFP: el presidente de la institución nortina, David Ramos, fue desaforado por el Tribunal de Honor del fútbol profesional chileno.
Presidente de San Marcos, desaforado...
En el acta de resoluciones del Tribunal de Disciplina de la sesión 18, de ayer 2 de mayo, publicada en el sitio web oficial de la Corporación, se lee la determinación adoptada por el órgano encargado de velar por por el buen comportamiento y la ética de los participantes en la actividad.

“Desaforado” se lee al lado del nombre de Ramos, quien fue citado a comparecer para presentar sus descargos ante el castigo impuesto por el Tribunal de Honor.
La audiencia en que el timonel del Bravo podría presentar su defensa se llevará a cabo el próximo martes 9 del mes en curso, de manera telemática.
Las penalidades contempladas en caso de que un dirigente o funcionario agreda físicamente a una persona dentro de un estadio acarrea duras sanciones, que van desde los dos meses a los cinco años de inhabilitación, además de multas en UF al club al cual pertenezca el agresor.

El incidente que provocó el desafuero de David Ramos
A Ramos se le acusó de agredir a un entrenador rival. Los hechos ocurrieron el 20 de febrero pasado, en el partido San Marcos vs. Deportes Santa Cruz jugado en el Carlos Dittborn, curiosamente el que dio inicio a la temporada 2026 de la Primera B.
En dicho cotejo, que finalizó con empate 1-1, Ramos agredió al en ese entonces entrenador de los Comerciantes, John Armijo.
El DT relató de la siguiente manera los hechos al sitio Primera B Chile: “El tipo me tira un combo por la espalda, y me pega en el pómulo. Me giro, no sabía lo que estaba pasando porque nunca he vivido nada similar dentro de mi trabajo, y me tira un segundo puñetazo que no sé si lo logro esquivar, o me roza, o me pega, no sé. El tipo se queda esperando y ahí llega toda la gente y nos separa”.








