
Álvaro Delgado atraviesa un momento dulce en su carrera. A sus 30 años, el delantero se ha transformado en una de las grandes figuras de Cobreloa en la presente temporada, aportando goles (5) y experiencia a un equipo que lidera la Primera B y sueña con regresar al lugar que históricamente considera suyo: la Primera División.
Con pasado en Deportes Iquique y Deportes La Serena, clubes con los que también consiguió ascensos, el atacante asumió el desafío de vestir la camiseta naranja con una misión clara: devolver a los loínos a la máxima categoría del fútbol chileno.
En conversación con En Cancha, Delgado repasa su presente goleador, analiza el gran momento del equipo, habla sobre el peso de jugar en una institución como Cobreloa y revela cómo ha sido su adaptación a Calama junto a su familia.

El gran momento de Cobreloa y el sueño del ascenso
- ¿Cómo estás viviendo este presente personal y grupal en Cobreloa?
Muy bien, estoy muy feliz en Cobreloa, tanto por el grupo que hemos formado como por lo que estamos peleando esta temporada. Gracias a Dios, sentimos el apoyo de todos y eso se nota en el día a día.
- ¿Qué balance haces de tu temporada en Cobreloa, sobre todo en cuanto a tus números?
Estoy muy contento. Gracias al trabajo de mis compañeros y a lo que venimos haciendo en los entrenamientos, las cosas se están dando. Por suerte han llegado los goles, pero también influye mucho la confianza que me entrega el entrenador, algo que ayuda bastante para rendir dentro de la cancha.
- Más allá de los goles, ¿hay un trabajo detrás relacionado con los cuidados personales, la alimentación y el descanso?
Sí, por supuesto. Descansar bien y alimentarse correctamente es fundamental para el rendimiento, tanto individual como colectivo. El equipo viene mostrando un gran nivel y eso también es consecuencia del cuidado, el descanso y el trabajo diario que realizamos.
- Hoy están líderes. ¿Ya se ilusionan con el ascenso?
Estamos muy felices, pero siempre con los pies sobre la tierra. El año pasado también estuvimos punteros en varios momentos y por distintas razones las cosas no se dieron.
Este año nos propusimos pelear arriba y, si Dios quiere, conseguir el ascenso, que es el objetivo de todos. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer y ni siquiera termina la primera rueda. Tenemos un grupo humano muy bueno, que trabaja y se sacrifica todos los días, y por algo se están dando los resultados.
- ¿Fue especial el último doblete que marcaste?
Sí, fue muy especial y lo disfruté mucho, pero siempre pensando en el equipo. Los goles también son mérito del trabajo colectivo y de mis compañeros, porque sin ellos sería imposible.
Estoy feliz por el momento que estamos viviendo, no solo en lo personal, sino también como grupo. Creo que lo merecemos porque tenemos un plantel muy trabajador y eso se está reflejando en la cancha.

El peso de la camiseta de Cobreloa
- ¿Cómo se gestó tu llegada a Cobreloa? ¿Lo dudaste en algún momento?
El año pasado venía de Deportes La Serena. Antes había logrado el ascenso con Deportes Iquique y seguí en Primera División, pero después no tuve muchos minutos. Ahí apareció la oportunidad de ir a La Serena, donde salimos campeones, y posteriormente surgió la opción de llegar a Cobreloa.
Me interesó mucho el proyecto porque me gustan los desafíos. Desde el primer momento me propuse lograr el ascenso con Cobreloa y ayudar a que el club vuelva a Primera División. Lamentablemente, sabemos lo que ocurrió en la final del año pasado, pero esperamos que esta vez las cosas resulten mejor.
- ¿Dimensionas que estás en un club grande como Cobreloa? Muchos lo consideran el cuarto grande del fútbol chileno.
Sí, Cobreloa es un club grande por toda su historia. Desde afuera uno lo percibe, pero cuando llega a la institución realmente se da cuenta de la magnitud que tiene.
Cobreloa merece estar en Primera División y volver a vivir momentos importantes, como jugar Copa Libertadores. En todos los lugares donde jugamos hay mucha gente acompañando al equipo. La gente te pide fotos, saludos y uno siente esa presión de tener que ganar, porque así se vive en los clubes grandes.
- ¿Desde el primer día dimensionaste el peso de la camiseta?
No completamente, porque una cosa es verlo desde afuera y otra muy distinta vivirlo desde adentro. Conoces la historia del club, pero cuando llegas entiendes realmente lo importante que es.
También es muy lindo sentir el cariño de la gente. Ese afecto se va ganando con esfuerzo, buenos partidos y resultados. Con el tiempo uno se encariña con el club y comprende la importancia que tiene para tantas personas.
- ¿Te ha sorprendido el hincha de Cobreloa? Y pensando en el futuro, ¿te proyectas mucho tiempo en el club?
Sí, a cualquier jugador le gustaría lograr cosas importantes en el equipo donde está. Para mí sería muy bonito conseguir el ascenso con Cobreloa, continuar en el club y jugar en Primera División.
Sería cumplir un sueño. Ojalá podamos lograrlo y que Cobreloa se mantenga durante muchos años en la máxima categoría, porque es el lugar donde merece estar.
La adaptación a Calama y la vida familiar
- ¿Cómo ha sido tu experiencia viviendo en Calama? ¿Qué fue lo más difícil de adaptarte?
Ha sido una experiencia muy buena. Soy de Iquique y estoy acostumbrado al calor, al desierto y al clima del norte, así que por ese lado no me costó demasiado.
Lo que sí me afectó un poco al principio fue la altura, especialmente durante la pretemporada, porque nunca había vivido una situación similar y realmente se siente.
Con el paso de los meses llegó mi familia y todo se hizo mucho más fácil. Mi hijo está feliz, mi señora también, y eso ayuda mucho para que todo fluya de mejor manera.
- ¿Entonces la adaptación a Calama no fue tan compleja?
No, para nada. Como familia estamos encantados. Hemos conocido personas muy cariñosas que nos han tratado excelente, así que estamos muy felices acá. Además, somos del norte, por lo que muchas cosas nos resultaron familiares desde el primer momento.








