A solo horas de que Universidad de Chile reciba a Coquimbo Unido en un duelo clave tanto para las aspiraciones internacionales de los azules, el partido cargará con un componente histórico imposible de ignorar.

Esto porque los Piratas están a un paso de superar uno de los récords más emblemáticos del Ballet Azul: la racha de 16 victorias consecutivas conseguida entre 1963 y 1964, marca que desde hace más de sesenta años nadie ha podido derribar.

Para entender el valor de ese legado, conversamos con Francisco Las Heras, volante que debutó en 1967 y que formó parte de los últimos años de aquel histórico elenco.

En diálogo con En Cancha, el exmediocampista revisa el impacto del Ballet Azul, analiza el extraordinario momento de Coquimbo Unido y reconoce, con absoluta franqueza, que si los aurinegros logran batir esa marca, será un mérito enorme para el fútbol chileno, aunque no estarían a la altura de lo que fue ese mítico plantel del Romántico Viajero.

La comparación de Coquimbo con el Ballet Azul

-Coquimbo Unido puede superar el récord del Ballet Azul, ¿qué opina usted al respecto?

Yo creo que nos tiene sorprendidos. Y no voy a minimizar, por ningún motivo, lo que ha hecho Coquimbo Unido, que es muy meritorio; por favor, que no se tome de otra forma. Pero también hay que decir que el fútbol chileno está en su punto más bajo, en su peor momento y eso explica un poco este récord.

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Hoy tú ves que los equipos que se supone, entre comillas, grandes, están en la medianía de la tabla. Salvo Católica y la U, que están arriba peleando, la mayoría de los que aparecen entre los primeros lugares son equipos de provincia o algún equipo de colonia como Audax o Palestino, que estuvieron metidos ahí.

-Entonces, pese al récord, ¿considera que este Coquimbo está lejos del Ballet Azul?

El legado de la U del Ballet Azul fue extraordinario, está a otro nivel. Por algo, hasta ahora, no se ha superado la cantidad de partidos seguidos que ganó. Y si ahora Coquimbo Unido logra superarlo… oye, fantástico, los felicito, pero es un equipo que marcó una época en el fútbol chileno, no sé si Coquimbo es lo mismo. Si logran superar el récord que tiene en este momento todavía el Ballet Azul de los años sesenta… imagínate, más de sesenta años. Si lo superan, bueno, bienvenido sea para Coquimbo.

-De todas formas es una campaña pocas veces vista...

Lo que está haciendo –y ha hecho– Coquimbo es absolutamente meritorio, con un entrenador que no era conocido como Esteban González. Era ayudante de Fernando Díaz hasta que cesaron al Nano y él tomó el equipo… y prácticamente no perdió más.

Francisco Las Heras, histórico de los azules.
Universidad de Chile.Francisco Las Heras, histórico de los azules.

-¿Ve algo diferente en Esteban González como DT respecto a otros entrenadores “revelación” del torneo?

La gracia, y aquí hago siempre una comparación mental, es que cuando llegó Bielsa a Chile él empezó a llamar jugadores que no conocía casi nadie, salvo en los equipos donde jugaban, futbolistas fuera del radar. ¿Quién iba a pensar en Luis Pedro Figueroa, en Gonzalo Jara, en Carmona, y muchos más que llamó Bielsa? ¿Y por qué los llamó? Porque él tenía una forma de juego, y esa forma de juego se podía expresar mejor en la cancha con jugadores que cumplieran esas funciones. Y, en el fondo, un poco eso es lo que ha hecho el Chino González en Coquimbo. No tiene jugadores de renombre. Si uno empieza a analizar, hay jugadores que han deambulado por varios equipos.

-¿Quién considera usted que es la figura de este Coquimbo Unido?

Hay uno que a mí, personalmente, me encanta: Alejandro Camargo. Yo siempre he dicho que él debería haber tenido la oportunidad de estar en un equipo quizás más grande, pero llega a Coquimbo y es figura.

-¿Algún otro?

Llega Manuel Fernández, también figura. Empiezan a ser todos figuras. ¿Por qué? Primero, porque la responsabilidad es menor: es un equipo de provincia que empezó a ganar. Y ahí se da otra condición: cuando un equipo gana, empieza a tener una inyección de ánimo, de energía adicional. Ya no piensas “ojalá no perdamos”, sino “vamos a ganar”, incluso “¿cuánto vamos a ganar?”. En cambio, al revés, cuando tienes equipos como Unión, que empezó a perder y perder, llegó un momento en que ya no era “ojalá ganemos”, sino “ojalá no perdamos”. Esa falta de confianza les pasó la cuenta.

-Usted jugó en Coquimbo, ¿Cómo recuerda esa época?

Yo jugué un año en Coquimbo, el último de mis años como futbolista profesional. El año ochenta, exactamente. Jugué en Coquimbo y viví lo que le pasó a Unión: empezamos a perder, a perder, a perder y no podíamos salir. Pensábamos “pucha, vamos a perder de nuevo, ojalá que no perdamos”. Entrábamos con una desconfianza tan grande que al final perdíamos igual. Y eso es lo que ha hecho Coquimbo ahora, pero al revés: ganar, ganar, ganar, llenarse de ánimo, dar vuelta partidos increíbles como el de La Serena la fecha pasada.

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