
Cobresal enfrentará un 2026 marcado por su posibilidad de meterse en los grupos de la Copa Sudamericana, donde tendrá que superar a Audax Italiano para avanzar a la siguiente fase y seguir peleando por esa chance de disputar dicho torneo.
Pero el equipo al mando de Gustavo Huerta deberá buscar un nuevo referente, tanto en la cancha como en el camarín, pues la sentida partida de Cristhofer Mesías, ahora ex volante cobresalino, dejó esa vacante a disposición en el club.
El jugador de 28 años se despidió de la institución que lo forjó como jugador luego de 12 años y más de 180 partidos con los mineros, con quienes disputó Copa Libertadores, Sudamericana y ese recordado ascenso en 2018 contra Cobreloa, el clásico rival.
Adiós a toda una vida en Cobresal
El volante, hasta el momento, se encuentra sin club, algo que espera cambiar en este mercado de fichajes para así seguir sumando minutos en la Liga de Primera este año.
En Cancha lo contactó para saber de su salida, la figura de Gustavo Huerta y el rol que juega el entrenador para que el equipo esté siempre presente. Además compartió las claves para mantenerse en El Salvador por tanto tiempo.
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- ¿Cómo fue tu salida del club? ¿Qué sentiste?
Fue bien difícil. Yo y mi familia esperábamos seguir en El Salvador. Fue bastante duro. Hartos sentimientos, pero lamentablemente son cosas que pasan. Esto es el trabajo de uno y estamos expuestos a situaciones como estas. Triste por no poder seguir y no poder despedirme como corresponde de la gente que tanto nos apoya. Respecto a mi salida, se dio más que nada por negociaciones en las cuales, tanto de mi parte como por parte del club, no pudimos llegar a acuerdos que nos dejaran a ambos satisfechos. Como te dije, son cosas que pasan en esto del fútbol, así que se tomó la decisión de no continuar nomás.
- Te fuiste del club siendo capitán y referente. ¿Cómo fue asumir esa responsabilidad siendo joven?
El ser capitán de un equipo de gente de mucho esfuerzo, de gente que defiende mucho su ciudad y su club es una responsabilidad gigante y siempre traté de hacerlo de la mejor manera posible, manteniendo los valores que me llevaron a cumplir este rol de referente: siendo honesto, relacionándome de la mejor manera con mis compañeros, ser alguien cercano y entenderlos a todos. Fue una tarea un poco dura y estresante, pero muy linda. Le agradezco al profe Gustavo que confió en mí para llevar la jineta. Fue una linda experiencia porque uno aprende muchísimas cosas siendo capitán.
- Mencionaste a Gustavo Huerta. ¿Cuánto influyó en tí a lo largo de estos años?
Muchísimo, sobre todo en lo futbolístico y en lo táctico, aunque también fuera de la cancha. Estoy muy agradecido del profe porque fue él quien me hizo debutar, aparte de hacerme un mejor jugador y persona. Hablé con él cuando me despedí del club y le dije lo agradecido que estaba por todo lo que me enseñó y que siempre lo recordaré. Además que igual siempre nos trató de transmitir el sentimiento que tiene tan arraigado a El Salvador y a Cobresal. Son su lugar en el mundo, jaja, y creo que logró transmitírmelo, por eso me cuesta esta despedida.
- ¿Es él la clave para que Cobresal siempre esté presente en la liga o hay otros factores?
Yo creo que es más un trabajo en conjunto. Todos los buenos resultados y las cosas positivas que se han logrado este último tiempo son fruto del trabajo. Yo llegué al club profesionalmente en 2017 y he visto el crecimiento, tanto en las inferiores como en el primer equipo, entonces todas esas cosas se dan por un trabajo en conjunto a nivel dirigencial, cuerpo técnico y de jugadores que hacen que Cobresal siga creciendo. En cuanto al profe, tiene un rol fundamental en eso. Hace que llegue gente de renombre a El Salvador y también se preocupa de todo, de que todos estemos bien, porque es una ciudad bien especial para la gente que no está acostumbrada y que es difícil para algunos jugadores.
“El Salvador tiene de todo para que te vaya bien como futbolista”
- Siendo El Salvador un lugar complicado, ¿Cuáles serían las claves para mantenerse allá tanto tiempo?
Uno tiene que estar fuerte psicológicamente. No es que uno vaya a sufrir allá, pero sí es un poco complicado estar lejos, porque El Salvador es un poco solitario, estás bastante lejos de muchas cosas. Por ejemplo, por algún motivo tuviste un mal día y en otros lados puedes irte al mall, al cine, a distintos lados a distraerte. En El Salvador no tienes eso, por eso digo que uno tiene que estar psicológicamente enfocado. Si lo estás, El Salvador tiene de todo para que te vaya bien como futbolista.
- Entonces elegiste bien el club para formarte como profesional...
Sí, obviamente. Como dije, el crecimiento del club hace que cualquier jugador pueda ser un buen futbolista. Tienes gimnasio, jacuzzi, sauna, 2 canchas para entrenar, las instalaciones del camarín perfectas, psicólogos, nutricionistas, desayunas allá y te pagan al día. Están todas las herramientas para desempeñarse bien, el resto depende de uno. Soy un agradecido del club y lo voy a seguir siendo. Como lo dije ahí en mi carta, espero volver a vestir los colores de Cobresal algún día porque me entregó todo y me cumplió el sueño de ser futbolista.
- ¿Algo que se te haya quedado en el tintero en esa carta de despedida hacia el hincha minero?
Me faltó mencionar a la gente de inferiores. Ellos me entregaron mucho aquí en Puente Alto. Me formaron sobre todo como persona, más que como jugador. De hecho, hasta el día de hoy aún mantengo contacto con personas que me ayudaron ahí. La gente de El Salvador también siempre quedará en mi corazón. Aún me escriben a mí y a mi familia que nos echarán de menos, así que netamente agradecerles y espero haberlos representado lo mejor posible.







