
Agustín Nadruz (29) está ad portas de cumplir cinco años en el fútbol chileno. Desde su arribo en 2021, el volante uruguayo ha recorrido buena parte del país: Curicó Unido, Deportes Iquique, Unión Española, y hoy, el desierto defendiendo a Cobresal.
En los Torteros vivió el tránsito desde pelear abajo a disputar la parte alta, y jugar una histórica Copa Libertadores. En Iquique fue protagonista de una temporada que terminó con clasificación internacional. En Unión, en cambio, atravesó el golpe del descenso, experiencia que define como “lo peor que le puede pasar a un futbolista”.
En conversación con En Cancha, Nadruz repasó su proceso de adaptación al país, las diferencias futbolísticas con Uruguay, los momentos más significativos de su carrera en Chile y las razones detrás de sus cambios de club.
A fondo con Agustín Nadruz
-Vas a cumplir cinco años en Chile. Más allá de lo futbolístico, ¿cómo ha sido todo este proceso para ti y tu familia?
Me ha tocado estar casi en todos los rincones de Chile. Me faltaría quizá jugar más al sur, pero el norte ya lo conozco bastante, la capital también y el centro-sur igual. La experiencia es fenomenal, en todos los lugares donde estuve conocí grandes personas. Estoy muy agradecido con la sociedad chilena por cómo nos trataron a mí y a mi familia. La verdad es que estamos muy contentos y muy a gusto en el país. Es un país hermoso, que hace que el jugador extranjero se sienta cómodo, tiene paisajes hermosos y se vive muy bien. Solo tengo cosas buenas para decir de Chile.
-¿Te costó adaptarte al fútbol chileno cuando llegaste?
No, la verdad es que lo hice rápido. Llegué en pandemia, estuve una semana haciendo cuarentena y a la siguiente ya estaba jugando. Obviamente es un fútbol diferente al uruguayo, pero creo que me pude adaptar de buena forma. Hace varios años que estoy acá y he tenido oportunidades de salir a otros mercados, pero estos últimos años elegí mantenerme en Chile porque es un fútbol que me gusta mucho y porque el país también nos gusta como familia.
-Llegaste a Curicó en 2021 con el equipo peleando abajo. ¿Cómo recuerdas ese primer año?
Sí, llegué en 2021 con el equipo peleando la parte baja y nos pudimos salvar. Fue un año duro, pero logramos el objetivo. En mi caso llegué y ya estábamos en esa pelea, así que tocó remarla para poder cumplir.


-¿Y qué cambió al año siguiente para que el equipo peleara arriba y jugara su primera Copa Libertadores?
En 2022 se armó un muy buen equipo, sobre todo desde el punto de vista humano, muy unido el camarín. Peleamos la parte alta prácticamente todo el torneo. Fue un año muy lindo. Clasificamos a Copa Libertadores, algo histórico para el club. Son recuerdos muy importantes para mí.
-¿Qué significó Curicó en tu carrera?
Estoy muy agradecido con el club. Me abrió las puertas para llegar a Chile. Carlos Bechtholdt, el gerente deportivo en ese momento, fue quien confió en mí. Le agradezco a él y a toda la institución. Me quedó un recuerdo muy lindo y ojalá algún día, si se puede, me gustaría volver. Es una cuenta pendiente.
-¿Sientes que dejaste huella ahí?
Creo que en prácticamente todos los lugares donde estuve siempre intenté brindarme al máximo. A veces las cosas salen mejor o peor, pero siempre di todo. Y eso también pasó en Curicó, es un club especial para mí y me gustaría volver.
El año inolvidable en Iquique
-Luego pasaste a Iquique, un equipo recién ascendido que terminó clasificando a Libertadores. ¿Cómo fue esa experiencia?
Fue un año inolvidable. El plantel se mantuvo casi igual y llegaron pocos jugadores nuevos. Con Miguel Ramírez había una idea muy clara, un fútbol ofensivo y con mucha intensidad. Creo que fue un año que el hincha se identificó mucho con el equipo. Ganamos muchos partidos, tanto de local como de visita, e hicimos una campaña que terminó con clasificación a Copa Libertadores. Para mí fue, hasta ahora, el mejor año de mi carrera en lo individual.
-Iquique se hacía muy fuerte de local. ¿Cómo lo vivían ustedes desde adentro?
En la ciudad se vive el fútbol con mucha pasión. La gente es hincha del club, la ciudad respira por el equipo y eso es un plus siempre, todos los partidos jugábamos a estadio lleno. Es una plaza donde hay que ser muy profesional y defender la camiseta con mucha garra, como lo piden los hinchas, esa es la exigencia. Jugar ahí es hermoso. La ciudad lo vive casi como un equipo grande y los rivales sienten esa presión.
-Uno de los goles más recordados de esa campaña fue el que le marcaste a Universidad de Chile, donde encaminaron la clasificación a Libertadores y de alguna forma le quitaron el título a la U...
Ese gol es el más importante de mi carrera y lo voy a recordar siempre por el contexto del partido y por lo que nos estábamos jugando. Era un partido muy importante. Ganamos 3-0 con nuestra gente ante un equipo brillante como era la U en ese momento. Jugaba muy bien. Esa noche salió todo redondo. Fue un partido que nunca voy a olvidar.

La polémica salida de Iquique y el desastre en Unión Española
-¿Por qué decidiste salir de Iquique y aceptar la opción de Unión Española?
Es un tema que no hablé mucho. Siempre trato de mantener perfil bajo y no generar polémicas. Mi situación contractual era que tenía una opción de compra que el club podía hacer efectiva. A mí y a mi familia nos habían manifestado que la iban a ejecutar, y eso era importante para nosotros. Pero pasaron los días y el club decidió tomar otra opción. En ese momento apareció Unión Española y tomé la decisión de seguir mi camino. Igual quedé con una buena relación, le tengo mucho respeto al presidente Cesare Rossi, que siempre me trató muy bien. Quizá no tuve la posibilidad de hablar directamente con él sobre ese tema, solo con el gerente deportivo, pero fue un ciclo cumplido. Me quedaron recuerdos muy lindos de Iquique.
-En Unión viviste el descenso. ¿Cómo fue ese proceso para ti?
Fue un año muy complicado. No fue lo que esperábamos, ni yo ni el equipo. Descender es lo peor que le puede pasar a un futbolista. Es algo muy duro, muy doloroso. Fue un año olvidable. Pero ya di vuelta la página y ahora estoy enfocado en lo que viene.
-¿Te lo tomas como una revancha personal este nuevo año?
Sí, obviamente. Vine a Cobresal por eso. Desde el primer momento el club mostró interés en mí. La dirigencia y Gustavo Huerta tenían muchas ganas de que yo esté acá, y eso fue lo que más me sedujo. Creo que tomé una buena decisión. Esperamos tener continuidad, como la tuve en otros equipos y también en el primer semestre en Unión, y que nos vaya de la mejor forma.








