Juan Eluchans (45) se abre camino en el exigente mundo de la dirección técnica en Argentina, tal y como lo hizo como jugador entre 2010 y 2011 cuando arribó a Chile para defender a Universidad Católica.

El recordado lateral cruzado, que fue clave para que el cuadro dirigido en ese entonces por Juan Antonio Pizzi lograra quedarse con el Campeonato Nacional, hoy reparte instrucciones en Guaraní Antonio Franco, el equipo amateur más grande de la provincia de Misiones.

“Estamos jugando el regional para ascender al Federal A, que es donde está la parte profesional. Gracias a Dios nos ha ido bien, de hecho, ahora estamos en semifinales. Cambió la dirigencia y se está apuntando al ascenso”, le dice Eluchans a En Cancha.

- ¿Siempre te gustó dirigir o fue un bichito que te picó al final de tu carrera?

Al final de mi carrera. Cuando estaba en Atlético Rafaela ya estaba pensando en hacer el curso de técnico profesional para empezar a dirigir. Logré recibirme y en mi primer año dirigiendo tuve la fortuna de salir campeón con Atlético Posadas. Después se dio la oportunidad de dirigir a Guaraní Antonio Franco, el equipo más grande de la provincia, y no lo dudé. Estamos muy entusiasmados con lograr el ascenso.

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- ¿Algún técnico en tu carrera que te haya marcado?

Muchos. Lamentablemente, me di cuenta tarde, ya más de grande, que tuve tremendos técnicos y de cada uno saqué lo mejor. Tuve al Tolo (Américo Rubén) Gallego en Independiente, al Flaco (César Luis) Menotti, (Ángel) Tulio Zof en Rosario Central, todos históricos. Después tuve a Óscar Ruggeri también y a Juan Antonio Pizzi, que ustedes lo conocen porque le fue muy bien en Chile y en el exterior. De este último siempre me gustó el juego que tuvo. De todos ellos fui sacando lo bueno y lo malo igual, porque cuando uno es jugador hay cosas que no le gustan de los técnicos y las trato de evitar ahora que estoy en la vereda de enfrente.

- ¿Y ganas de trabajar algún día en Chile?

Ufff, sí, me encantaría. Tengo el mejor de los recuerdos de Chile. Estimo mucho al país y, por supuesto, a la Universidad Católica, que me tiene siempre presente y me saluda para mi cumpleaños. Sería lindo, es un anhelo que uno tiene y, obviamente, se trabaja para eso. Paso a paso. Sé que uno tiene que armarse primero, adquirir más herramientas e ir agarrando experiencia. Ojalá estar preparado si es que el día de mañana me toca. Es un objetivo lindo, uno de mis grandes sueños.

- ¿Dirigir a la UC?

Sí. Volver a vivir en Chile y estar cerca de Católica sería increíble. Pero, bueno, son equipos muy grandes en Latinoamérica que apuntan siempre a objetivos altos. Yo estoy trabajando para eso. Son metas personales. Sé muy bien que si uno se enfoca y trabaja mucho, se puede dar.

Juan EluchansEl argentino en un Clásico entre Colo Colo y la UC. Foto: Old Photosport.

“Cómo no se me dio la oportunidad de quedarme un ratito más en la UC...”

- ¿Qué recuerdos tienes de tu paso por Católica?

Los mejores. Fue un año espectacular. A veces lo charlo con los argentinos que estuvimos en ese plantel y les digo cómo no se dio la oportunidad de quedarme un ratito más... Fue algo rarísimo.

- ¿Qué pasó?

La verdad nunca me enteré. A ver, cuando logramos el título, nosotros tuvimos una reunión con Pizzi, que todavía no sabía si seguía o no, donde también estaba el Tati Buljubasich. Allí Juan le dijo a Tati que si él se quedaba, quería que me renovaran contrato también, y eso me sorprendió, porque más confianza que eso un técnico no te puede dar. Sentí mucho orgullo. Le dije que le agradecía mucho y al club lo mismo. Pero, bueno, la realidad es que después no hubo nunca un ofrecimiento concreto. Al pasar el tiempo se presentó la posibilidad de Banfield, que me daba todas las condiciones, y lamentablemente me tuve que volver a Argentina. Nunca tuve la posibilidad de preguntarle al Tati qué fue lo que pasó, pero no pasa nada, no hay reproches ni nada. Me quedo tranquilo porque hice todo lo que estaba a mi alcance para defender los colores de Católica.

- Si de ti dependía, te quedabas feliz...

Claro, porque fue un año (2010) en el que hicimos historia. Yo me sentía en mi casa. Me hacían el ofrecimiento y firmaba sin pensar, porque estaba muy contento allí. Ganamos el Torneo del Bicentenario y después hicimos una grandísima Copa Libertadores, donde en todos lados se hablaba bien de Católica, de lo bien que jugábamos. Pudimos haber logrado el bicampeonato y dejar una huella imborrable en la institución. No se dio, pero lo entregamos todo y eso la gente de Católica lo sabe, que hasta el día de hoy me sigue demostrando su cariño y me deja un montón de mensajes acordándose del gol que le hice a Cobreloa en Calama. No te puedo decir nada malo de la UC. A mi entender, el club más grande de Chile.

- La posibilidad de ser bicampeón se esfumó en esa recordada definición ante la U, en la “final del cotillón”. Ya con la herida cerrada por el tiempo, ¿qué análisis haces?

Fue rarísimo. Estábamos con Lucas Pratto y otros argentinos del plantel a punto de subirnos al micro (bus) y no sabíamos lo que pasaba arriba. Allí vimos lo del cotillón, pero bueno, también era la confianza que se tenía ese equipo. ¿Qué íbamos a decir? Después, en la cancha, es otra historia, porque allí hicimos todo lo que no se debe hacer en una final: penales, expulsados, autogol...

Juan EluchansFoto: Old Photosport.

- El tuyo de cabeza.

Sí, fue lamentable. Me tocan de atrás un poco, la rozo y la desvío con la cabeza y (Cristopher) Toselli no alcanza a llegar. Eso le terminó dando vida a la U y, al final, terminamos perdiendo. Cometimos muchísimos errores. Queda el consuelo de que no perdimos con cualquier equipo, sino que con la U de Sampaoli, que después ganó la Sudamericana. Éramos conscientes de que podíamos haber ganado esa final si no cometíamos los errores que cometimos. Además, no nos dejaron jugar en nuestra cancha, porque hubiese sido otro el escenario. Pero, bueno, ya pasó mucho. A veces los futbolistas somos muy crueles con nosotros mismos y nos quedamos con esa espinita clavada del ‘que hubiese pasado si...’. A nivel grupal, un bicampeonato hubiese sido lindo, sin duda.

- ¿Seguiste pendiente de Católica después de tu salida?

Sí, por supuesto. Desde Chile me llamaban a cada rato cuando caían las copas, ja. Me llamaron cuando fueron campeones, bicampeones, tricampeones, tetracampeones... Todos esos logros me hicieron muy feliz. Si cuando jugué yo ahí ya era una institución muy respetada, después de todo lo que logró, me imagino lo que será hoy en día. Católica es un grande de Sudamérica. Muchos le piden la copa internacional, pero tranquilos, que ya va a llegar. Hoy cuesta mucho, pero en algún momento se va a dar. Yo sé que se logrará en algún momento.

- ¿Y viste el Claro Arena?

Sí, claro, lo vi por tele. Espectacular. No tuve la oportunidad de ir a conocerlo todavía. Me hubiese gustado ir al partido que se jugó allá (Adiós Capitanes), pero no llegó la invitación, ja. De todos modos lo vi y ahora sí que es un estadio que está a la altura del club. Qué lindo que la hinchada lo pueda disfrutar.

- Después de esto te invitan, quédate tranquilo.

Jajá. Mi corazón siempre será de Católica, porque a pesar de que estuve un solo año, es un club que me marcó muchísimo en mi carrera. Fue una temporada intensa. Cuando me preguntan de quién eres hincha en Chile, siempre digo que de Universidad Católica sin dudarlo. Es el más grande de todos. No porque haya jugado yo allí, sino porque la gente me hizo querer el club en tan poco tiempo. Soy un agradecido de todo lo que viví, pese a que cuando llegué no me tenían mucha fe. Siempre recuerdo un comentario que escuché, que decía que en mis videos salía que jugaba muy bien, pero que así mismo llegó Jeremías Caggiano, ja. Que habían visto que jugaba increíble y que después no anduvo. Gracias a Dios a mí me tocó andar bien.

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